COMBONI COMO HOY

In Pace Christi

P. Contran Sergio Bartolomeo

Data di nascita: 13/10/1926
Luogo di Nascita: Piove di Sacco (I)

Voti temporanei: 15/08/1944
Voti perpetui: 23/09/1949
Ordinazione: 08/04/1950

Fecha de defunciĆ³n: 25/03/2017
Lugar de defunciĆ³n: Castel d’Azzano (I)

El P. Sergio Contran nació en Piove di Sacco, diócesis de Padua, en el norte de Italia, el 13 de octubre de 1926. Era el tercero de cinco hijos de Nicola y Clementina Contran. Creció en un ambiente de profunda fe católica, por lo que el joven Sergio sintió pronto la inclinación al sacerdocio. En el seminario diocesano tenía ya un hermano mayor, de nombre Alfredo, pero Sergio tenía otros horizontes, sobre todo después de haber asistido en su pueblo a la primera Misa del P. Antonio Marigo, y haber encontrado a otros misioneros y estudiantes combonianos. “He optado por una vida misionera en África y así entré al seminario comboniano de mi ciudad. Frecuenté el liceo y la universidad durante la segunda guerra mundial y fui enviado a Roma para estudiar teología”. En Roma obtuvo la licencia en teología y ayudó a la comunidad en varias tareas.

Fue ordenado sacerdote el 8 de abril de 1950 y los primeros siete años trabajó como enseñante y formador en varios seminarios combonianos en Italia. En 1957 fue enviado a los Estados Unidos, donde transcurrió casi toda su vida sacerdotal. Hasta 1969, se le confiaron varios ministerios. Empezó con la animación misionera en Monroe, Michigan, después le confiaron varios encargos pastorales, de animación misionera y docencia en Cincinnati, Ohio. Mientras tanto consiguió un Master en educación en la Xavier University de Cincinnati. Su temperamento tranquilo y amigable, aunado a un espíritu misionero de adaptación, hicieron de él un dócil instrumento en las manos de los superiores. Donde hubiese necesidad, se podía contar con el P. Sergio para echar una mano. Un ex alumno dijo: “Recuerdo su espíritu inquieto, siempre dispuesto a ir más allá de lo que era obvio, a pensar ‘fuera de los esquemas’, desafiándonos a sus alumnos para hacer lo mismo”.

Esta característica de pensar fuera de los esquemas le fue útil al final de la década de los 60 cuando, el Concilio Vaticano II trajo tantos cambios que hicieron sufrir a la misma Iglesia, incluidos los combonianos en Norteamérica. Se dieron profundas divisiones: la ‘vieja guardia’ contra los ‘jóvenes retoños’, choques culturales, fruto de visiones europeas superadas y la moderna realidad americana, los misioneros migrantes contra los nativos…, etc. La nueva libertad tuvo sus ventajas, en efecto, por primera vez, a los miembros del Instituto se les permitió elegir al propio superior provincial, en vez de ser nombrado directamente de Roma. Para nadie fue una sorpresa que en 1970 eligieran al P. Sergio para este servicio. Era un pacificador, sereno y con sangre fría, sabía cómo plantear un diálogo auténtico sin perder el sentido del humor, desarmando así al adversario más recalcitrante. Gracias al P. Sergio, aprendimos a ponernos de acuerdo, a crecer cuando él fue superior por seis años y a empezar un nuevo periodo en el que los miembros locales asumían la responsabilidad del gobierno.

El P. Sergio dedicó gran parte de los años siguientes como responsable de la administración de los bienes de la provincia, como ecónomo provincial. Gracias a su maleabilidad y a su innata gentileza, aportó humanidad y comprensión a una tarea que podía ser árida y aburrida. Supo involucrar en el trabajo a personal laico, con notables ventajas para la provincia. Sus tareas no le impidieron comprometerse en el ministerio pastoral, sea en Cincinnati como en California.

En el 2004, después de haber cumplido con este servicio por tercera vez, dos veces fue llamado para remediar situaciones de emergencia. El P. Sergio fue asignado a la comunidad de Covina, como ecónomo local y animador misionero. Permaneció allí hasta el 2011 cuando, por problemas de salud, regresó a Italia y fue enviado a Verona. Desde allí, escribió a Nazareno (Neno) su hermano menor, también misionero comboniano: “Esperaba regresar a Estados Unidos, pero las cosas no han funcionado. Estoy pensando que ésta es la voluntad de Dios para mí. Ahora estoy en la comunidad de hermanos enfermos. Mi única tarea es la de dar buen ejemplo. A veces lo intento”.

A partir de 2014 su salud se deterioró al punto que tenía necesidad de asistencia continua. Murió en paz en el “Centro Hno. Alfredo Fiorini” de Castel D’Azzano, en las inmediaciones de Verona, el 25 de marzo de 2017.

Sobre su vida misionera en cierta ocasión escribió: “Considero una gracia y un privilegio haber sido parte de esta vida: es una vida bella. Por qué los jóvenes no piensan en ello?”

Gracias, P. Sergio, por tu amistad sincera, tu fe tranquila, tu carácter pacificador, tu agradable sentido del humor. Has sido la manifestación viviente de la alegría inherente a la vocación misionera comboniana. (P. Joseph Bragotti, mccj).