COMBONI COMO HOY

In Pace Christi

P. Bonfitto Michele

Data di nascita: 15/05/1922
Luogo di Nascita: San Marco in Lamis (I)

Voti temporanei: 07/10/1941
Voti perpetui: 07/10/1946
Ordinazione: 31/05/1947

Fecha de defunciĆ³n: 06/10/2017
Lugar de defunciĆ³n: Firenze (I)

He conocido al P. Michele Bonfitto cuando era jefe del coro y me interesaba la música; por ese motivo tuve la oportunidad de encontrarlo muchas veces y de colaborar con él.

Una vez concluidos los estudios de teología en Italia, lo destinaron a Inglaterra donde, por algún tiempo fue vicerrector de nuestro seminario menor. El P. Todesco, superior general de entonces, le permitió especializarse en música. Hizo un diploma en pianoforte, órgano, canto coral, canto gregoriano, composición y dirección de coro y orquesta. Hizo algunos cursos en Londres y otros, como el de composición musical, en Durham. Recibió el segundo lugar por la composición de un himno en honor de la Reina durante un concurso en el Royal Albert Hall de Londres. En reconocimiento a su desempeño la Reina le regaló una baqueta de director que apreciaba mucho. Desgraciadamente, durante una prueba de canto, accidentalmente la rompió, hecho que le arrancó alguna lágrima de tristeza.

Compuso varias Misas y piezas en latín, con armonías un poco rebuscadas. Así mismo, compuso un oratorio a Comboni titulado Alba di Gloria para coro, solistas y orquesta. Entre las Misas, destaca la popular Missa Martyrum, compuesta en Inglaterra y que ejecutamos cuando éramos pequeños durante la ordenación de un numeroso grupo de Combonianos en el Templo Votivo de Verona, presidida por el Card. Agagianian, por allá en 1964.

El P. Bonfitto compuso además una Misa polifónica en latín para órgano, en ocasión del Concilio Vaticano II. Las dos Misas en italiano más conocidas y compuestas después del concilio son: la Messa dei Fedeli y Sei Grande nell’amore, con interesantes arreglos musicales. Tenía buen gusto por la armonía y una cierta creatividad, evitando caer en la banalidad y superficialidad. Tenía una profunda sensibilidad por el canto litúrgico. Era extraordinario cuando dirigía el coro.

Era de carácter difícil y le molestaba sentir que no era apreciado, con una cierta tendencia a la depresión. Algunos de nosotros, estudiantes del liceo, nos proponíamos alentarlo para devolverlo a la normalidad. A veces se ‘automitizaba’ como músico, como cuando nos contó una vez que durante un frío invierno en Inglaterra, mientras se calentaba cerca de la estufa, se durmió y, por accidente, las partituras que había apenas terminado de una obra para coro y orquesta, cayeron al fuego. Cuando despertó, vio cómo se carbonizaba el trabajo de muchas horas. Le había sucedido lo mismo a otro compositor. En una ocasión me comentó que algunas de sus piezas musicales estaban depositadas en el estudio de uno de sus hermanos que era abogado en Florencia. Se trataba de obras que serían dadas a conocer cuando maduraran los tiempos.

Concluyendo, el p. Bonfitto ha sido un hombre de grandes dotes musicales que ha sabido ponerlas al servicio de la liturgia y de la Iglesia. Siempre he admirado en él su capacidad de adaptación a los tiempos modernos para ser significativo también para los jóvenes. No obstante que su formación musical era clásica, estuvo abierto a incluir acompañamientos modernos acompañados por la guitarra, bajo e instrumentos de percusión. Mucho de lo que conozco de música y composición coral se lo debo a él. (P. Guido Oliana)