COMBONI COMO HOY

In Pace Christi

P. Varesco Luigi

Data di nascita: 18/10/1926
Luogo di Nascita: Panchià (I)

Voti temporanei: 09/09/1950
Voti perpetui: 09/09/1953
Ordinazione: 07/06/1952

Fecha de defunciĆ³n: 06/10/2017
Lugar de defunciĆ³n: Castel d’Azzano (I)

El P. Luigi Varesco nació en Panchià, en la provincia de Trento, el 18 octubre 1926. Entró en el noviciado comboniano de Florencia, donde hizo sus primeros votos el 9 de septiembre de 1950, luego fue a Venegono para el escolasticado. Fue ordenado sacerdote en Milán el 7 de junio de 1952 y emitió los votos perpetuos el 9 de septiembre de 1953 en Sunningdale, donde había sido enviado para estudiar el inglés. El P. Bruno Carollo que había entrado en el noviciado con él, lo describe así: "carácter sereno, límpido y siempre alegre; fisonomía véneto-alemana, mechón siempre al aire, ojos abiertos, amante de la música y director de nuestro coro florentino".

Se re-encontraron en Uganda, en la diócesis de Lira. El P. Luigi estuvo por un período en la parroquia de Ngeta, para aprender la lengua Lango, después a Aber. El P. Carollo continúa: "también fue ayudante del Provincial por algunos años: ¡citado! Nuestras reuniones mensuales en la diócesis mostraron que tenía un carácter adecuado para los Lango, tanto para el idioma como para contactar con los catequistas y los habitantes (cristianos o no) de la tribu. En ese periodo, tenía muchos contactos con médicos italianos con los que comenzó y perfeccionó un sistema válido de ayuda para el hospital de Aber. Su sistema de evangelización era similar al mío. Éramos muy cercanos también en nuestro estilo de vida: vida en pobreza en la misión, ' safaris ' de al menos dos semanas en las diferentes aldeas, visitas a los enfermos y adultos, la enseñanza a los catecúmenos en la misión central, junto al jefe de catequistas, reuniones con los Padres de los nuevos cristianos. Fueron más de 40 años de verdadera vida misionera, un poco disturbados (incluso durante la guerra), pero serenos y en profunda amistad con el pueblo Lango".

Es interesante, con respecto a la vida de misión, leer lo que escribía P. Varesco en una carta de 1967, período en el que residía en la casa del obispo, en Gulu: "el domingo pasado se abrió oficialmente la magnífica Basílica Mariana de Lodonga (West Nile) dirigida por los combonianos. En la fiesta participaron cinco obispos, miles de personas y más de treinta autobuses venidos de lejos. El templo está dedicado a la Virgen 'Sultana de África '... Mis compromisos han aumentado mucho desde que dejé Aber, donde estaba tan ocupado en el inicio del hospital que ya había llegado a un buen punto. Desde aquí, también, asisto aquella misión, especialmente con la correspondencia para obtener los subsidios necesarios para poder finalizar esa gran obra. Mi trabajo con el obispo abarca una infinidad de cosas: desde el trabajo de secretario, hasta el de canciller, desde vicario general hasta visitador de las parroquias de la diócesis.

El 2000 P. Varesco regresó a Italia para el curso de renovación y permaneció allí definitivamente, primero en Venegono, luego en Verona, para cuidados médicos, y finalmente en Castel d'Azzano, donde murió el 6 de octubre de 2017.

"Recuerdo con simpatía y emoción -escribía con ocasión de su 50° de ordenación sacerdotal, en junio de 2002- los primeros años de vida misionera pasados en Uganda bajo la dirección de hermanos expertos... Un período importante para entrar en el idioma y la mentalidad de la gente. En pocos años me encomendaron varios compromisos pastorales, como el de párroco, asistente eclesiástico de la Acción Católica de las dos diócesis de Lira y Gulu, animador de un grupo de maestros, y director del Centro Catequético de la diócesis de Lira durante ocho años. Los últimos diez años de vida misionera en Uganda representan, creo yo, lo mejor de lo que podría ofrecer para "caminar con el pueblo". En ese período, de hecho, el contacto con la población crecía más y más, hasta la formación de los diversos grupos pastorales. Catecumenados, iglesias y capillas surgieron en poco tiempo con la cooperación de la cristiandad, ahora capaz de organizarse, recaudar fondos y hacer que el trabajo pastoral fuera mucho más 'fluido', participativo y fructífero. De hecho, antes de volver a Italia para el curso de ‘rinnovamento’, la parroquia de Aber, de acuerdo con el consejo provincial y diocesano, fue entregada al clero diocesano. Fue un día de fiesta para todos. La gente y el clero dieron un paso adelante en la comprensión de la vida misionera y eclesial".