COMBONI COMO HOY

N. 18 (16) - A SU PADRE

AFC



El Cairo, 18 de octubre de 1857



Queridísimo Padre:



[132] En Alejandría he encontrado una carta tuya acompañada de una de mamá, las cuales me han consolado hasta cierto punto. Digo hasta cierto punto porque veo que los dos estáis muy apenados por mi separación. Pero ¿no sabéis que no doy un paso sin llevaros en el corazón? Ya escriba, camine, pasee o coma, me parece siempre estar a vuestro lado; y necesito pensarlo para creer que estoy materialmente separado de vosotros. ¡Animo, pues! Lo peor ya ha pasado; ahora sólo tenéis que decir al Señor: «He hecho el gran sacrificio, y Vos debéis mantenerme siempre con los mismos sentimientos que tenía en el momento en que os entregué mi hijo». Así que sed fuertes: en el Calvario he celebrado por vosotros, como en tantos otros lugares. Lamento la muerte de Marietta: […]

[aquí hay algunas palabras borradas]

[133] Luego, en El Cairo, he encontrado las fechadas el 23 de septiembre, las cuales me resultan más consoladoras. Espero noticias de la cosecha de este año.

Pasado mañana salimos de El Cairo para ir a Korosko. Este viaje nos llevará un mes [de navegación] por el Nilo. En Korosko empieza el gran desierto de Nubia, que cruzaremos en dieciséis días; luego, en trece días, llegaremos a Jartum. En este viaje aprovecharé toda ocasión de escribiros, pero sabed que generalmente es difícil: así que no os preocupéis por nosotros. Si no recibís carta durante ese tiempo, no temáis, que será por falta de ocasiones.

[134] Nosotros estamos todos en perfecta salud; las incomodidades padecidas por el camino en mi viaje a Tierra Santa, que no fueron pocas, me han fortalecido en gran manera. Esperemos siempre en el Señor: si El quiere que yo muera, fiat voluntas Dei. En cualquier caso digamos siempre: bendito sea el Señor. ¿Qué otra cosa es el mundo para el hombre justo?

[135] Estando en Jerusalén, entregué a un Fraile los siguientes objetos para que os los mandase. No os llegarán hasta un mes después de Pascua, porque van por medio del portador Franciscano de Venecia, que lleva cada año las limosnas a Jerusalén, y este Padre los entregará a D. Mazza, quien luego os los enviará a vosotros. Los objetos son:

1.o Dos rosarios grandes, ensartados, para vosotros dos.

2.o Dos Crucifijos de madera de Getsemaní, los cuales por detrás tienen las 14 estaciones del Vía Crucis de la misma materia que los lugares de las estaciones: p.e. la estación en que J. C. fue ayudado por el Cirineo está marcada por un poco de tierra del lugar donde el Cirineo ayudó a J. C. a llevar la Cruz. De los otros dos, uno lo entregaréis a Mons. Tiboni, y el otro al tío José.

3.o Dos Crucifijos de metal para vosotros dos, bendecidos in artículo mortis, con los cuales podéis hacer el Vía Crucis y conseguir cada vez indulgencia plenaria; también hay indulgencia plenaria cada vez que se besan.

N.B. Todos los rosarios que os mando también para los otros llevan aneja indulgencia plenaria cada vez que se rezan; igualmente los Crucifijos de nácar y los de coral tienen indulgencia plenaria: díselo a todos a los que envío alguno.



[136] A excepción de vuestros dos rosarios, los otros están todos sin ensartar, y algunos sin medalla. Me gustaría que antes de entregarlos los mandaseis ensartar –lo cual cuesta muy poco– porque así el recuerdo es más presentable.

4.o Un rosario para Eugenio; uno para el tío José (en cuyos envoltorios están apuntados los nombres, como en otros muchos); ocho para cada uno de nuestros parientes Comboni; uno grande para el Sr. Rector; uno para el Arcipreste de Tremosine; dos para los Sres. Santiago y Teresa Ferrari, nuestros antiguos patronos; cuatro para Teresa el ama de llaves del Sr. Santg. Ferrari, Meneghina sirvienta de los nuestros, Minico y María de Riva; dos para los Sres. Pedro Ragusini y Bartolo Carboni (recordad que hay que mandarlos ensartar; y como hay pocos crucifijos, procurad que primero sean puestos en los rosarios de nuestros parientes Comboni, y luego en los de quien más convenga, como Rag., etc.); tres para D. Giordani, D. Fogolari y Luis Prati el inglés (estos tres se los mando a D. Giordani); siete para Biset y su esposa Nina, su Padre y su Madre, Martín Fedrici y su esposa, y Bautista de Odol; uno para el Cabo; uno para la Sra. Minica; uno para Virginia, el otro para su hermana Moneghina la bresciana; uno para D. Rovetta; dos para el tío Luis y Pedro. Hay algunos más, que podéis distribuir a vuestro gusto; por ejemplo, a los parientes de Bogliaco y alguien de quien yo me haya acordado...

[137] Junto con los vuestros, he enviado bastantes al Dr. Benito, que los mandará luego, después de haberlos ensartado, a los Padres Patuzzi, al Sr. Luis G. Carettoni, etc. Todos estos rosarios llevan consigo indulgencia plenaria cada vez que se rezan: fueron todos bendecidos, como los Crucifijos, en el S. Sepulcro, y metidos en el hoyo donde fue enarbolada la Cruz sobre el Calvario, etc., etc. Los rosarios que os mando a vosotros, el del Tío José, los Crucifijos, y ese pañuelo blanco que envuelve todo lo que os envío a vosotros, el cual va bien cosido (y esto me lo confirmaréis), han tocado además del S. Sepulcro, el Calvario y el hoyo, todos los otros Santuarios y lugares de veneración que visité en Tierra Santa; y lo mismo el rosario del Sr. Rector y el de Eugenio.

[138] Las velas que van en tres pedazos, y que proceden de Belén, las conseguí de la procesión que se hace cada día al Pesebre, etc. Han tocado todos los lugares de Belén, y han sido bendecidas en el sitio donde J. C. vino al mundo. Estas se las mando a nuestros primos, para que las enciendan cuando sus mujeres, mis primas, den a luz. Las otras tres, que además del S. Sepulcro han tocado el Calvario, el monte de los Olivos, Getsemaní, etc., son una para ti, otra para mamá y la otra para el tío José, a fin de que cuando estéis agonizando en el lecho de muerte, y cuando muera el tío José (lo que sucederá antes de cien años), las podáis encender. Si yo muero, entonces nada, pero si vuelvo a Europa después de unos años, y si Dios os mantiene a los tres con vida, yo mismo os llevaré otras desde Jerusalén.

[139] Hay además un rosario grande, que daréis a uno de nuestros patronos. Acaso no sea de su agrado... así que haced con él lo que queráis, arregláoslas como os parezca. También hay unas piedrecitas del valle de Josafat, del sepulcro de Lázaro, de la gruta de los Apóstoles, etc. Con las medallas de nácar haced lo que queráis.

Aquí hay un verdadero barullo: te escribiré más claro desde Jartum, porque ya antes de que yo llegue a Jartum no recibiréis los rosarios. Perdona, no tengo tiempo.

Escríbeme, pero por extenso; aunque no creo que necesites más de un volumen para expresar vuestros sentimientos hacia mí. Querido padre, os comprendo; no temáis por mí. Os quiero lo indecible; haced lo mismo por vuestro afmo. hijo.



Daniel