COMBONI COMO HOY

N. 19 (17) - A EUGENIO COMBONI

AFC



El Cairo, 22 de octubre de 1857



Queridísimo Eugenio:



[140] Tú estarás ahora en Innsbruk, y habrás empezado ya el año escolar. ¡Qué empresa tan importante has comenzado! La empresa de hacerte hombre. Quizá no comprendas esta gran cosa en todo su alcance; pero tu madurez te habrá permitido conocer gran parte. Si te portas bien y correspondes a las esperanzas que todos tienen en ti, los resultados serán excelentes; pero si imitas el comportamiento de la juventud moderna, ¿qué será de ti? La vida de estudiante es una gran aventura para quien sabe aprovecharla bien; mas para quien en ella piensa sólo en el placer y en la diversión, descuidando o atendiendo muy poco sus deberes, los estudios son una ruina.

[141] Yo pienso muchas veces en ti, y me alegro de tener un primo que promete mucho; pero por otro lado me da miedo verte casi dejado a tu libre albedrío, sin la protección constante de una cristiana vigilancia, y temo no que tú mismo corras al encuentro del desenfreno y corrupción de la juventud moderna, sino que ésta, poco a poco, logre atraparte desgraciadamente en sus redes.

[142] Entonces, querido Eugenio, ¿qué puedes hacer para defenderte y permanecer indemne de tanto mal? Tienes que recordar los consejos que te di antes de marcharme de Limone. Debes escoger al Profesor S. Pider como Director espiritual, el cual estoy seguro que hará contigo de padre, de consejero, de todo: basta que desconfíes de ti, y no te permita emprender nada sin su consejo o su aprobación. Salúdale de mi parte, y dile que también yo te recomiendo; no le conozco, pero basta que sea amigo del venerable Mitterrutzner para tenerle en absoluta estima. Acuérdate de frecuentar los sacramentos, que son el mejor medio para preservarte de la corrupción moderna; huye de las malas compañías, que son la peste de los buenos; y acuérdate de rezar por mí alguna Avemaría, que yo he hecho otro tanto por ti, especialmente en mi viaje a Palestina, Jerusalén, etc.

Reiterándote mis recomendaciones, me declaro

Tu afmo primo



Daniel Comboni

Misionero Apostólico de Africa Central