COMBONI COMO HOY

N. 23 (21) - A SU MADRE

AFC



Korosko, 9 de diciembre de 1857



Mi queridísima Madre:



[178] De verdad me parecería cometer un delito si desaprovechase siquiera una oportunidad de manifestarte los sinceros y afectuosos sentimientos de mi corazón. ¡Ah, si supieras cuánto te quiero, y cuánto aprecio y estimo tu generosa decisión! A cada momento me parece verte concentrada en tu dolor, ya alegre por una esperanza futura, ya presa de una inexplicable incertidumbre, ya toda absorta en la confianza en Dios. El corazón humano está hecho así, querida mamá. Dios ahora no hace más que bromear, porque te ama.

[179] ¡Ah, si pudieses comprender cuánto agradece Dios tu congoja! Estoy seguro de que incluso el resto de tu vida sería un paraíso. Sí, querida mamá, le eres sumamente querida a Dios; y yo me glorío de tenerte por madre; y si no me esforzase en trabajar y consumir toda mi vida por la gloria de Dios, seguiría muy mal los generosos ejemplos de mis padres, que me han precedido en la gloriosa empresa de sacrificarlo todo por amor de Jesucristo.

[180] Animo, pues. Te recomiendo de todo corazón a mi viejo Simeón; compadécele en sus defectos, corrígele, ámale por amor de Dios y por amor mío; vivid en recíproca caridad y armonía. Dios te tiene preparado un trono en el cielo, que recompensará infinitamente todas las pesadumbres de tu vida.

Da un abrazo de mi parte al viejo Simeón; saluda en mi nombre a las Sras. Miniche, y créeme de corazón



Tu afmo. hijo Daniel