Domingo, 30 de abril 2023
Después de una década de la siembra de esta semilla, en Puyo, Ecuador, no podemos dejar pasar esta fecha para compartir la trascendencia de aquel acontecimiento que dio lugar a la Red Eclesial más importante en la defensa de la naturaleza, de la Amazonía y de los derechos de los pueblos que viven en ella. [Foto: Puyo, Ecuador. Testo: REPAM]

A veces hay hechos históricos que pueden pasar inadvertidos, pero después, tienen una trascendencia que ultrapasa fronteras y no nos imaginamos la fuerza e incidencia que realizan en bien de la humanidad. Uno de estos hechos fue la que celebramos en Puyo.

Puyo/Ecuador abril 2013

Fue un 24 de abril del 2013 cuando la Iglesia de Puyo, a través de la acción de Cáritas del Ecuador, convocaba a una gran Asamblea con la participación internacional de doce países y de 146 participantes. Ahí se concibió y sembró la semilla de una red, la cual después de un “cuidadoso embarazo” daría lugar al nacimiento de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), en Brasilia, el 14 de septiembre del 2014.

COMO GRANO DE MOSTAZA EN LA AMAZONÍA

El texto de la siembra de la semilla de la red en Puyo nos dice: “Como Iglesia queremos seguir anunciando al Dios Creador y Salvador, garante de la vida de todos los pueblos que bendice a los constructores de la paz en este complejo contexto amazónico. Aspiramos a que esta acción coordinadora que comienza a florecer en Ecuador acompañada por agentes de pastoral de otros países hermanos, pueda pronto articularse en una red eclesial panamazónica que poco a poco, busque su propio lenguaje y sea capaz de definir desde la inspiración evangélica propuestas alternativas a los actuales modelos de desarrollo en Latinoamérica”.

Y esa semilla, como grano de mostaza, se convertiría en el árbol fuerte y frondoso para acoger y cobijar los sueños de tantos hermanos y hermanas que luchan por la justicia y siembran esperanza y paz en la Panamazonía.

El trabajo de escucha en los territorios, pronto se iría transformando en el tejer de esa red, articulando los testimonios y mensajes de sus habitantes, de los ancianos y las mujeres de esta selva, donde los ríos y los árboles también hablan. Donde la sabiduría ancestral se revela en la profundidad del misterio, en la sencillez del niño o la simplicidad de una flor, flora y fauna son la vida de estos pueblos guardianes de este gran tesoro. Ahí una biodiversidad ecológica que vive en armonía, enseñándonos la gran lección de la unidad en la diversidad, del mutuo respeto y de la reciprocidad en la entrega generosa que se comparte.