Comboni Press
La Misión de Africa Central fue el objetivo vocacional, misionero y carismatico de Comboni, y fue precisamente en la Misión donde se mantuvo vivo el carisma fundacional.
Roma, 3.10.2003

Cuando Daniel Comboni fue beatificado el 16 de marzo de 1996, nadie hubiese podido imaginar, que apenas después de siete años y medio sería canonizado. Aquella fecha marcó un nuevo itinerario en el proceso evangelizador de la Iglesia, sobre todo en la Iglesia africana. Comunidades cristianas en todo el mundo, hombres y mujeres que comparten su fe con misioneros y misioneras combonianos, están nuevamente de fiesta. La curación milagrosa de una mujer sudanesa en Jartum (Sudán), ha hecho posible que la Iglesia reconociera en este nuevo milagro una intervención de Daniel Comboni, precisamente en aquella misma ciudad que le vio morir y de donde él fue el primer obispo del África Central (ver pag. ).
Con la muerte de Daniel Comboni el 10 de octubre 1881 a los 50 años de edad, los misioneros reaccionaron con presteza y determinación para continuar la obra por él fundada y seguir su ejemplo. Don Bonomi (1881) escribía desde Dellen (Sudán) y decía al P. Sembianti de Verona: "Con las gracias que el Señor nos da, estamos totalmente decididos a continuar con todas nuestras fuerzas esta santa obra; allí donde no seamos dignos de obtener frutos grandiosos, estaremos dispuestos a sufrir por Jesucristo y para su gloria".
Esta era una de las muchas resoluciones que los misioneros y misioneras de Daniel Comboni pronunciaron al enterarse de la noticia de su muerte. No cabía ninguna duda de que había una firme decisión, de continuar lo que Daniel Comboni había empezado.
Si bien la originalidad de la misión del África Central no es solamente de Comboni sino que anteriormente a él ya había habido presencia misionera, si corresponde a Comboni la intuición y la puesta en marcha del Plan para la Regeneración de África. La obra de Comboni continuó por voluntad específica de sus misioneros y misioneras, y porque era una obra de Dios. Ninguno de ellos a la muerte de Comboni propuso un abandono de la misión, al contrario, no solamente permanecieron sino que un grupo de ellos sufrió la humillación de verse en cautividad en manos del jefe musulmán revolucionario El Mahdi (ver pag. ).
La Misión del África Central fue el objetivo vocacional, misionero y carismático de Comboni, y fue precisamente en la Misión donde se mantuvo vivo el carisma fundacional. Mientras en Verona se preparaban nuevos misioneros y misioneras, en Egipto se continuaba el trabajo pastoral de evangelización integral a las pequeñas comunidades cristianas salvadas de la esclavitud, los misioneros y misioneras en manos del Mahdi, completaban con sus sufrimientos este sacrificio pascual de muerte y resurrección de las Misiones del África Central.
Los Hechos de los Apóstoles nos recuerdan que: “Después de haberles dado muchos azotes, los echaron a la cárcel y mandaron al carcelero que los guardase con todo cuidado. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios; los presos les escuchaban” (Hechos 16, 23.25)
Fue en este contexto de cautiverio y sufrimiento que surgió el movimiento evangelizador de las primeras comunidades cristianas y fue también en este ambiente hostil, donde surgió la comunidad de los primeros misioneros que evangelizaron el África Central con el espíritu pascual de un Daniel Comboni que estaba dispuesto a dar mil vidas para que la salvación alcanzase a todos los africanos: “Yo solamente tengo la vida para consagrarla al bien de aquellas almas: quisiera tener mil vidas para consumarlas para tal finalidad (Escritos 2271). Los misioneros y misioneras combonianos han elegido precisamente esta frase de Daniel Comboni como el lema que acompaña a su Canonización: “Mil Vidas para la misión”. Un lenguaje simbólico para decir con claridad que Comboni vivió su vocación como una llamada de Cristo a las Misiones del África Central.
La memoria agradecida de Daniel Comboni ha llegado hasta nuestros días donde sus herederos hombres y mujeres de Iglesia, reconocen en Daniel Comboni el origen de una vocación eclesial para la misión. Este Dossier quiere ser la expresión del agradecimiento de toda la Familia Comboniana hacia quien a pesar de haber vivido solo 50 años estaba dispuesto a dar “mil vidas para la misión”.
Es en la Misión que el carisma sigue viviendo