Strillo El perfil de los misioneros de Comboni.

Mons. Daniel Comboni siempre manifestó amor y preocupación por sus misioneros: les dedica lo mejor de su tiempo, los apoya, los anima en las adversidades y los defiende de los ataques calumniosos. Estaba acostumbrado a llamarlos "Hijos del amor de Cristo" (S 2645); elogia en ellos el compromiso en el trabajo, la vida de oración, la austeridad y la abnegación, el celo, el espíritu de sacrificio y la fidelidad (S 6988). La característica que más subraya Comboni en sus misioneros es la disposición a morir por Dios y por las almas; para esto el misionero comboniano debe ser "santo y capaz", esto es alejado del pecado, dispuesto a no ofender a Dios y humilde; pero también debe arder de caridad (S 6655). El misionero del África Central debe estar dispuesto a morir sin ver el fruto de su trabajo (S 2700); a padecer grandes cosas por Jesús, hasta el martirio (S 5683).
Hay dos expresiones de Mons. Comboni que han quedado impresas en el corazón y el imaginario de los misioneros combonianos y que en cierto sentido los caracterizan. Escribe Comboni: el misionero debe ser "carne de matadero" (S 5683) y "piedra escondida" (S 2701). Por una parte debe manifestar coraje al afrontar cualquier situación y adversidad sin retroceder jamás y por otra debe revelar en su trabajo apostólico y en su estilo de vida la conciencia de que la regeneración del Mundo negro es obra de Dios y que al servidor corresponde la tarea de actuar con la máxima discreción, de creer y de esperar; de hablar a la gente con el lenguaje del corazón, dando confianza a las personas y creyendo firmemente que el futuro de los pueblos será feliz sólo si los más pobres y abandonados de la tierra se hacen protagonistas de su propia liberación.