de Alessandro Guarda

"a los mas pobres, con la pasión de Comboni en el Corazón.”(AC.’03, cap. 2°.B)

- Partir del Evangelio de Cristo y de la Regula de Vida como fuente de inspiración de nuestras decisiones - (AC’03,n.52.1)

1° encuentro

Introducción

- La elección del presente tema es tomada de algunos elementos que componen la nuestra actualidad:
- La reflexión de la misión sugerida del proceso de maduración de la Ratio Missionis;
- La mía función institucional de “animación espiritual de la comunidad por medio de la reflexión sobre el tema de la pobreza y la solidaridad”, como ha sido subrayado en el reciente Capítulo (AC’03 n.104.2)
- De las indicaciones capitulares sobre la Formación Permanente, que invita principalmente a “partir del Evangelio de Cristo y de la Norma de Vida como fuente de inspiración de nuestras decisiones” (AC’03, n. 52).
- De los documentos del Magisterio sobre la vida religiosa, particularmente la Exhortación Apostólica “vida consagrada”. Significativo porqué es un documento que surge del sínodo de los Obispos sobre la vida consagrada, donde sobresalen las expectativas de la iglesia de hoy en comparación de los consagrados.
- Quisiera indicar sobre el argumento también las reflexiones ofrecidas del P. Giovanni Munari y publicadas en el sito comboni.org “reflexiones - el dice - fruto de un malestar que vivo al deber frecuentemente confrontarme con situaciones extrañas. ‘Maldito dinero’, me he dicho mas de una vez. Reforzando dentro de mi la convicción que necesito de volver a ver la relación de ello con la misiόn si queremos salir de ciertos vínculos ciegos que, me parece, habíamos embocado”.

El ministerio de Jesús

En el Evangelio podemos encontrar muchos elementos que identifican la misión de Jesús: Las tentaciones, las costumbres, el discurso de la montaña, en Mateo cap.5.
Si es difícil para nosotros hacer una síntesis de la misión de Jesús, en pocas líneas, podemos confiarnos en la decisión tomada de Lucas en su Evangelio: Lc. 4,16-19, donde se muestra que Jesús realiza las tan esperadas profecías que se identifica con aquello que ha dicho Isaías. Con una cierta metodología se puede decir que sobretodo se mete adelante “la misión”. Después serán indicadas las modalidades.
El ministerio de Jesús es prioridad en comparación a las modalidades de realización de la misma misión, por lo tanto también en comparación de la pobreza.

Lc. 4, 16-19 - Al inicio de su misterio, en la sinagoga de Nazaret, Jesús proclama que el Espíritu lo ha consagrado para llevar a los pobres el buen mensaje, para proclamar la liberación de los prisioneros y el regalo de la vista a los ciegos, para liberar a los opresos.
Con esta declaración, puesta al inicio de su Evangelio, Lucas nos quiere indicar las líneas mayores de Jesús. De hecho permanecerá a todas las personas, ricos o pobres, hebreos, romanos y paganos, percorera también al mas allá de las expectativas de la gente, pero conservará un comportamiento particular con la categoría de los pobres, al punto que será llamado “Maestro Bueno”.
El ayudo a estas personas turbadas de la vida y de la sociedad será físico para algunos que se dirigirán a Jesús con confianza y tendrán la fortuna de encontrarlo, pero no será sistemático, en el sentido que Jesús no abre un hospital o una institución de socorro. El resta un “Maestro”, nos quiere enseñar una vía válida para todos y innovativa para la transformación del Mundo: Procede personalmente, pero piensa a sus discípulos: qué cosa podrán hacer y cómo podrán continuar su obra. Prefiere lo que puede ser de ejemplo y un nuevo comportamiento seguido por muchos, mas que un trabajo hecho en modo asolado.
Los Opresos están en su corazón, vive coherentemente una vida que no sea una ofensa a la pobreza de ellos, si el debe escoger, está de parte de ellos, vive prima que lo hagan los Apóstoles, lo que dirá Pedro “No tengo ni oro ni plata, pero aquello que tengo te doy”...y Jesús puede agregar “la mi vida”.

La selección preferente para los pobres.

El viejo testamento presenta Dios como el amigo y el protector de los pobres, el defensor de los huérfanos, del extranjero, de la viuda. Cuando sobre la tierra se establecerá el Reino, los pobres no podrán que ser los preferidos.
Y Jesús está su la misma línea. El anuncio Kerigmatico en la sinagoga de Nazaret parte del conocido texto de Isaías que previene el Mesías anunciante del buen mensaje a los pobres. También las beatitudes de Lucas son para leer en este contexto: Dichosos vosotros pobres, no porqué sois pobres, pero porqué siendo llegado el reino, la vuestra pobreza está por terminar.
¿Qué cosa significa el término “pobre”?
Si el término no se refiere solo a una carencia económica, no se les puede por esto atribuir un significado puramente espiritual. Pobreza significa en este sentido una condición de real indigencia, la condición de él que está postrado a tierra porqué privo de algunos de sus bienes esenciales. La definición marxista es superada, sin caer en el exceso del espiritualismo.
Las nuevas pobrezas, aquellas así llamadas post-industriales o post-materiales (los ancianos, los inválidos, los toxico-dependientes, los dimesos de las cárceles o de los hospitales psiquiátricos), no han eliminado la pobreza tradicional.
Existe todavía gente carente de lo esencial, es decir de la salud, de la casa, del trabajo, del salario familiar, del acceso a la cultura, de la participación. Y la nuestra experiencia misionaria en el mundo nos permite de profundizar este concepto también a nivel de pueblos y grupos humanos, puestos de lado en el aglomerado nacional e internacional.

La exhortación apostólica “Vida Consegrada” declara que la Iglesia hace suya la misión del Señor, anuncia el Evangelio a todas las personas, hombres o mujeres, y se empeña por la salvación integral de ellos, pero tiene una atención especial, una verdadera “opción preferente” en dirección de los que se encuentran en una situación de más grande necesidad. Los pobres en las múltiples dimensiones de la pobreza, son los opresos, los marginalizados, las personas ancianas, los enfermos, los pequeños, todos ellos que son considerados como los “últimos” en la sociedad.(cf. VC,82).

La opción para los pobres se coloca en la lógica misma del amor vivido según el Cristo. Todos los cristianos tienen que vivirla, por los que quieren seguir el Señor más de cerca, imitando su comportamiento, (los religiosos) no pueden no sentirse empeñados en un modo particular. La sinceridad de la respuesta de ellos al amor de Cristo les conduce a vivir de pobres, y ha abrazar la causa de los pobres. Esta implica por cada instituto, según el propio carisma específico, la adopción de un estilo de vida, sea personal que comunitario, humilde e austero.(cf. VC,82).

El nuestro Capítulo General ha reconocido desafíos actuales para el instituto comboniano: “Hoy más que nunca nos sentimos llamados a solidarizarnos con los marginados, aprobando los derechos humanos fundamentales y reponiendo la persona, no al provecho, al centro del proyecto social”, (AC’03,n29), y ha confirmado la misión comboniana hoy, reafirmando que “somos enviados a los pueblos y a los grupos humanos más pobres e marginados: realidad de minorías no alcanzadas (del resto) de la Iglesia y descuidadas por la sociedad; grupos todavía no suficientemente evangelizados que viven en las fronteras de la pobreza, por causas históricas y por los efectos negativos de la globalización y de la economía del mercado”. (AC’03, n.36), en pleno desarrollo con cuánto afirmado de la Regula de Vida fin del 1988, a su vez refiriéndose a Ad Gentes, a Evangelii Nuntiandi y a el Código de Derecho Canónico, afirma que el “instituto tiene como finalidad de actuar la misión evangelizadora de la Iglesia (afirmada por Vida Consegrada), entre aquellos pueblos o grupos humanos no todavía o no suficientemente evangelizados”.(RV.13)

Jesús pobre

La elección de una vida “pobre e austera” de parte de Jesús es la consecuencia de la misma misión aceptada por las manos del Padre, por la evangelización de los pobres “Dichosos vosotros pobres, porque vuestro es el reino de Dios” (Lc. 6,20). Extrañamente no tira las consecuencias que nosotros tiramos así espontáneamente: para ayudar a los pobres se necesita tener tanto dinero para distribuir! No es así para Jesús.
Jesús con la suya elección de pobreza acusa el sistema; los pobres son amados por Dios y rechazados por la sociedad:
- al banquete son invitados “pobres, deformes, ciegos y cojos” (Lc.14,21); “Yo te riendo alabanza, Padre, - dice Jesús - porqué has revelado estas cosas a los pequeños” (Lc.10,21); “Quién se humillará será exaltado”(Lc. 14,11).
- Los Jefes de las naciones, vosotros lo sabéis, dominan su de ellos y los grandes ejercitan su de ellos el poder” (Mt. 20,25). ¿No son tal vez los ricos que nos tiranizan y nos arrastran adelante de los tribunales? (Gc. 2,6) “Un mendigo de nombre Lázaro yaceba a su puerta, cubierto de llagas, deseoso de quitarse el hambre con aquello que caía de la mesa del rico”. (Lc.16,20).
La injusticia, el egoísmo y la codicia son a la base del sufrimiento en el mundo. Antes de todo es necesario un “hombre nuevo”, libre de todas estos vicios y pecados. Esta libertad interior debe extenderse a la mayoría, a todos los hombres del universo, para eliminar realmente la causa del mal.
Esta es la verdadera solución a la pobreza en el mundo. Todos vivimos concretamente, cotidianamente la solidaridad, el amor, la sensibilidad por el otro.

Jesús no se apodera de los bienes materiales ni para él, ni para los otros. Eso que tiene lo comparte, e acepta de vivir de comparticiόn. Los buenos propósitos de Zaccheo nos dice mucho de el que Jesús predicaba concretamente a la gente. “Devolveré cuanto he robado cuatro veces tanto y la mitad de mis bienes daré a los pobres” (Lc.19,8): por lo tanto justicia y comparticiόn!
“Quién no renuncia a todo aquello que posee no puede ser mi discípulo”(Lc14,33). Jesús llama a sí no para acumular eso que los discípulos dejan, pero para que lo sigan en su mismo camino.
“Vende todo aquello que tienes y el dinero que recojas distribuye a los pobres. Entonces tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme”. (Lc.18,22) Y manda a los suyos sin contar su estructuras materiales, evidentemente siguiendo su estilo: “No llevar ni bolsa, ni saco, ni sandalias”. (Lc.10,4). Las enseñanzas de esta libertad interior con la consiguiente coherencia de vida, se repiten a montones en el evangelio, sobre todo en aquello de Lucas. “Los zorros tienen sus cuevas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el hijo del hombre no tiene donde poner la cabeza.”(Lc. 9,58).

Jesús ha escogido de ser pobre en su vida terrena y histórica, y es todavía presente en el mundo como pobre en la persona de los pobres, en quién tiene hambre, quién tiene sed, quién es desnudo. (Mt. 25,31-46).
El Concilio Vaticano II subraya una dimensión específica de la caridad que nos guía, con el ejemplo de Jesús, a caminar particularmente al encuentro a los pobres “Como Cristo... ha sido enviado al Padre” “para llevar la buena noticia a los pobres, curar los corazones heridos”(Lc. 4,18), buscar de salvar quién estaba perdido (Lc.19,10): En el mismo modo la Iglesia envuelve con su amor a todos ellos que la debilidad humana aflige; además, a los pobres y sufridos reconoce la imagen de su fundador pobre y sufrido, se esfuerza de levantar la miseria de ellos, y en ellos está el Cristo que quiere servirles”(LG n.8).

El Capítulo del 2003 indica a los Combonianos cual es la vía de imitación de Cristo: “Encontramos en el corazón herido de Cristo, Buen Pastor, el modelo, la fuente y la fuerza para donar la nuestra vida a los más pobres”. (AC’03,n53).
Esta imitación de Cristo nos interpela:
- “A asumir nuevos estiles de vida, en la opción por la austeridad y la solidariedad,” (AC’03,n53).
- “A estar con y entre los pobres, haciendo con ellos causa común y aprendiendo a leer juntos la Palabra y la realidad” (AC’03, n.54.4)
“De frente al consumismo de la sociedad – pero recordemos también los tiempos de Jesús que decía “ellos que tienen mórbidos trajes están en los palacios de los reyes!”- renovemos la nuestra opción por la auto-limitación de los bienes económicos (RV.164), como una expresión de la secuela de Cristo. Ella se traduce en una educación a la sobriedad y a la simplicidad voluntaria”. (AC’03, n.103) Esto además a confirmación de la RV.27 que afirma “ El misionario escoge voluntariamente la pobreza de Cristo... e sigue un estilo simple de vida para ser libre de llevar el mensaje evangélico a los más pobres y abandonados, y a vivir en solidaridad con ellos”. Comparticiόn de los bienes sí, pero sobre todo comparticiόn de la pobreza! Y con esta afirmación la RV alcanza las decisiones tomadas de Cristo: pobreza para la misión de anuncio del Evangelio a los pobres!

Testigos del Cristo en el mundo

El sentido misionario encuentra en la vida consagrada una realización específica. El sentido misionario se sitúa en el corazón mismo de todas las formas de vida consagrada. Las personas consagradas cooperan eficazmente a la misión del Señor (Como el Padre me ha enviado, así yo envío a vosotros Gv. 20,21) contribuyendo en modo particular a la renovación del mundo. La selección de vida misma del religioso es un anuncio de los valores del Evangelio. El estile de vida de ellos debe reflejar el ideal que profesan, presentándose como seños vivientes de Dios y predicadores convencedores del Evangelio.(VC n.25).

A la víspera del Jubileo, el 27/10/99, el Papa Juan Pablo II decía “No puedo faltar de hacer notar otra vez, que los pobres constituyen el desafío de hoy, en particular para los pueblos desarrollados de nuestro planeta, donde millones de personas viven en condiciones inhumanas y mueren literalmente de hambre. Anunciar Dios Padre a estos hermanos no es posible, sin el empeño a colaborar en nombre de Cristo a la construcción de una sociedad más justa.” (Audiencia general)

Propongo las tres preguntas de conclusión del suplemento de Familia Comboniana de Agosto 2004, como ejercicio de reflexión personal y comunitaria:

1. Los medios económicos a veces llegan a nosotros con abundancia por gracia de la Divina Providencia y por la generosidad de los fieles, pero se pueden transformarse en tentación, cuando pueden desviar nuestro estilo y coherencia a los valores del Reino de Dios.
Sabremos distinguir cuando “no de solo pan vive el hombre” y cuando la gente, exhausta, deba ser socorrida en el seguir a Cristo?
2. La Regla de Vida nos invita a “utilizar nuestros recursos económicos a ventaja de la misión y con respeto a los valores evangélicos” (AC.’03, n.101.1) para poder dar una declaración siempre más auténtica. Testimoniar la selección tomada por el Evangelio significa que en frente al consumismo de la sociedad renovamos la nuestra opción por la auto-limitación de los bienes económicos, educándonos a la sobriedad e a la simplicidad voluntaria (cfr: AC’03, n.103,103.1). Toda la nuestra vida, el nuestro estilo, la nuestra obra, las nuestras iniciativas, los nuestro proyectos son orientados a la evangelización y a sus exigencias? (cfr: AC’03, n108).
3. Entre nosotros, almenos algunos, perciben “una cierta nostalgia, un malestar, un deseo de cambio, de mayor radicalidad e autenticidad” (AC’03, n.23). Y si estos fueron la parte más sensible a la voluntad de Dios?

2° Encuentro

En el primer encuentro hemos reflexionado partiendo de Cristo, la suya misión y sus decisiones de vida. Una segunda reflexión, paralela a la primera, la podemos tomar partiendo de las decisiones de la primera Iglesia Apostólica.

Imagen de la comunidad apostólica

Poniendo nuestra mirada sobre la comunidad de Jerusalén podemos convenir con la Exhortación Apostólica “Vida Consegrada” (n.45) que afirma:
“La vida fraterna es un elemento fundamental del camino espiritual de las personas consagradas, con el ejemplo de los primeros cristianos de Jerusalén, que eran asiduos en escuchar las enseñanzas de los Apóstoles, a la oración común, a la participación a la Eucaristía, en la comparticiόn de los bienes materiales y espirituales. (Ac. 2,42-47)”
Eso que los Apóstoles han vivido y recibido como enseñanza de Jesús le quieren poner en práctica en la espera del regreso del Señor. La comparticiόn de los bienes es un elemento claro y constante en la enseñanza de Jesús: Mira por ejemplo lo que Jesús ha preguntado al joven rico. “Vende todo, da a los pobres y sígueme”. Y Pedro en seguida preguntara a Jesús: “Y nosotros que hemos dejado todo, cosa tendremos?”, a confirmación de un comportamiento constante.
La Iglesia primitiva subraya: Separación de los bienes de la tierra, atención a los menos favoritos en la sociedad a imitación de Cristo. El objetivo de alcanzar es que “ninguno de ellos fueron necesitados”. (Ac. 4,34)
Volviendo en mente las palabras de Juan el Bautista: “Quien tiene dos túnicas debe dar una a quien no tiene; y quien tiene de comer haga igualmente!” (Lc.3,11). Y Jesús: “Den y les será dado; una buena medida, cogida, alterada y abundante les será versada en el regazo, porqué con la medida con que mediste, será medido a vosotros en cambio.” (2 Ts.3,13).
La Iglesia Apostólica quiere realizar la comunión de los bienes y quitar la necesidad de su seno,...en espera del regreso del Señor. Pablo, en una perspectiva temporal y escatológica más realista, invitará a continuar trabajando, pero a compartir con quién es más pobre, también por el servicio del Reino y en la fraternidad de la Fe. “Quién no quiere trabajar ni siquiera come... A esto tales ordenamos, exhortándoles en el Señor Jesucristo, de comer el propio pan trabajando en paz. Vosotros hermanos, no dejarse desanimar en hacer el bien.” (2 Ts.3,13).
La Iglesia Apostólica ha quedado un punto de referencia en la historia de la Iglesia y también por el nuestro ideal misionario.

La tentación queda, aquella de entrar en el numero de los potentes de la tierra, sin declararse claramente contra la injusticia por no perder los propios bienes “que servirán a los pobres”, diremos como excusa: cómplices de la injusticia por curar las victimas de la injusticia.

La fraternidad en un mundo de divisiones y de injusticia.

La Iglesia confía a las comunidades de vida consagrada el deber particular de desarrollar la espiritualidad de la comunión antes que nada al interno de sí mismo, en una comunión fraterna en las comunidades y en el instituto, en la comunidad eclesial y al más allá de sus límites, continuando constantemente el diálogo de la caridad (VC. n.51).
“El testimonio de pobreza del instituto comboniano se expresa en la comunión, comparticiόn y auto-limitación de los bienes económicos, según el espíritu e la práctica de las primeras comunidades cristianas”, afirma la RV al n. 164.
El Fondo Común es una selección y un comportamiento de vida que, inspirándose a la primera comunidad cristiana (RV 27.3), exige la conversión del corazón y del estilo de vida, confirma el Capítulo. (AC’03,n.102.2)

Una fuerte provocación actual proviene de un materialismo ávido de posesión, indiferente a las necesidades y a los sufrimientos de los más débiles y también desprovistos de cada consideración por el equilibrio de los recursos naturales. La respuesta de la vida consagrada, en contra corriente, se encuentra en la pobreza evangélica, vivida con formas diferentes y frecuentemente acompañada de un empeño activo en la promoción de la solidariedad y de la caridad. (VC.89)

El pobre se vuelve el objeto de una atención particular en cuanto victima de una injusticia perversa.
Las invectivas de los profetas contra la explotación de los pobres son célebres. Defender el pobre es honorar a Dios, Padre de los pobres. (Han vendido como esclavos hombres honestos, obligan el pobre a arrastrarse en el polvo y vuelven la vida difícil al débil, dice Amos (2,6) con palabras siempre actuales. Es este el motivo por el cual la generosidad hacia ellos es justificada y recomendada (Audiencia general del Papa Juan Pablo II el 27/10/99).

Fuertes del testimonio vivido las personas consagradas podrán denunciar las injusticias cometidas contra los hijos y las hijas de Dios y empeñarse por la promoción de la justicia en el campo social donde trabajan (VC n.82). Es importante esta invitación de la Iglesia en las palabras del Papa. Antes de nada autoriza y invita los religiosos a ocuparse de la promoción de la justicia en el campo social, les invita a bajar en plaza; en segundo lugar pone el justo contexto: “fuertes del testimonio vivido”.
No eslogan compuestos a mesilla, o iniciativas emotivas e ideológicas, pero exigencia de la vida evangélica vivida entre y con los pobres.

La vida consagrada al servicio de los pobres.

Para la vida consagrada el servicio a los pobres es un acto de evangelización. (VC.82)

Profetismo de la vida consagrada.
El testimonio de la vida consagrada al Evangelio andará de par en par naturalmente con el amor preferente por los pobres y se manifestará especialmente en la comparticiόn de las condiciones de vida de los más abandonados. Muchas comunidades viven y trabajan en medio a los pobres y a los marginados, adaptan sus condiciones de vida y comparten sus sufrimientos, los problemas y los peligros.
Es pedido a las personas consagradas de dar un testimonio evangélico renovado y vigoroso de abnegación y sobriedad; con un estilo de vida fraterno caracterizado por la simplicidad y la hospitalidad; por lo menos como ejemplo por los que permanecen indiferentes a las necesidades de sus prójimos. (VC.90)

La comunidad comboniana

De parte comboniana, la misión, el uso de los bienes, la pobreza y la comunidad, son tradicionalmente elementos de un mismo estilo de vida misionaria.
El Capítulo del 1997 ha recogido la expresión de Comboni “Pobre por vocación y por necesidad, sacrifico toda la mía existencia por socorrer a mis hermanos en Cristo” (S.1769), y ha aplicado a la nuestra realidad actual: “Sobre la huella de nuestro fundador consideramos que la pobreza que profesamos como religiosos es condición de la misión; porqué esta nos permite de ser más cercanos, como personas y como estructuras, a la vida de la gente a las cuales nos mandan, haciendo causa común con ella.”

Ya la Regla de Vida afirma que “el testimonio de pobreza es más creíble, cuando la comunidad como tal vive según un estilo evangélico de vida.” (n.29), en el contexto concreto de pueblo con el cual viven, se refleja en el estilo de vida, en la vivienda, en la hospitalidad y en la selección de los medios y programas adaptados al ambiente.” (n.29.1)

Al n, 162 profesa la comunión de los bienes, principio recuperado de los capítulos bajo diferentes formas: en el ’97 invitando la comunión en las comunidades, en las provincias y en el Instituto. La invitación programada más llamativo es aquello de acceder a la forma de Fondo Provincial Común; después de seis años de experiencia el Capítulo del 2003 subraya que la adopción del Fondo Común “exige la conversión del corazón y del estilo de vida, inspirándose a la primera comunidad cristiana” (AC’03,n.102.2).
Pero una visión verdaderamente económica del problema le falsifica la capacidad; es importante tenerlo siempre conectado con la misión. El reciente Capítulo, en el contexto de la misión comboniana hoy, lo dice: “Efectuando siempre en modo comunitario en el rendir presente Jesucristo y su reino... compartimos la vida de los pobres usando el dinero por una solidariedad eficaz y respetuosa de la dignidad de ellos.” (AC.’03,n.42.8). Invitando a hacer proyectos de programación humana recuerda que sean “empeños que forman parte de la programación provincial”. (n.50.1). Y describiendo la comunidad dice que “es el lugar donde se cumple el discernimiento, la selección, la realización y la valuación del trabajo y del servicio misionario.” (n.85). “La comparticiόn de los bienes y de los medios materiales en comunidad exprime el regalo de nosotros mismos a Cristo. Vuelve a su vez propuesta alternativa y denuncia profética del materialismo y consumismo dominantes en un mundo globalizado” (n.86).
Ritiro della Comunità della Curia – Eur<br> 02/02/2005</br>