Sabiduría  2,12.17-20
Salmo  53
Santiago  3,16-4,3
Marcos  9,30-37

Reflexiones

El Evangelio no es un código de leyes, sino el autorretrato de Jesucristo, el cual es modelo para el cristiano, ejemplo para el apóstol, buena noticia para todos los que buscan a Dios con corazón sincero. En el pasaje del Evangelio de hoy Marcos presenta a Jesús maestro que instruye, repetidamente, a sus discípulos acerca de su identidad de Hijo del hombre que será matado, pero a los tres días resucitará (v. 31). Una lección que los discípulos no pueden entender, porque están preocupados por los primeros puestos (v. 34). Jesús desarma sus ambiciones  de poder, definiéndose a sí mismo como “el último de todos y el servidor de todos” (v. 35). Es el pequeño, el niño, a quien el Padre ha enviado (v. 37).

Ser el primero y el más grande es una ambición instintiva, presente en el corazón de cada persona y en todas las culturas. Incluidas las comunidades cristianas de antigua o de reciente fundación. Jesús invierte esta lógica humana. Lo afirma con palabras; más tarde dará testimonio de ello, arrodillándose, como un esclavo, para lavar los pies a sus discípulos. Él, “¡el Señor y el Maestro!” (Jn 13,14) ha escogido el último lugar. De esta manera, Jesús tiene autoridad moral para enseñar a cada persona y a todos los pueblos un nuevo estilo de relaciones humanas, espirituales y sociales. La primera relación que toda persona está llamada a vivir es la filiación frente a Dios, es decir, la relación creatural respecto a Dios, Padre y Creador. Le sigue la relación de fraternidad con sus semejantes: todos somos igualmente hijos del mismo Padre y, por tanto, hermanos. Cultivar estas relaciones de filiación y fraternidad hace vivir, da serenidad y calienta el corazón de las personas.

En cambio, las relaciones ‘patrón-dependiente’, ‘superior-súbdito’ son posteriores, pobres y áridas. La mera relación de dependencia a menudo contamina las relaciones humanas y sociales, incluso en el seno de la Iglesia. En efecto, enseña el apóstol Santiago (II lectura), las “envidias y rivalidades” (v. 16) son pasiones que perturban las relaciones humanas y provocan desorden, guerras, contiendas... Todo lo contrario de la “sabiduría que viene de arriba”, la cual es rica en buenos frutos de paz, mansedumbre, misericordia (v. 17).

Jesús, que no ha venido para ser servido, sino para servir (Mc 10,45) y ser “el servidor de todos”, cumple el gesto altamente significativo de acercar a un niño, ponerlo en medio de ellos y abrazarlo, invitando a sus disípulos a hacer lo mismo (v. 35-37). Un gesto que revela un mensaje y un etilo. Lanza un mensaje de atención amorosa a las personas más débiles, indefensas, necesitadas que dependen en todo. El hecho de que Jesús tome y abrace a un niño  -más adelante acariciará y bendecirá a varios niños-  (cf Mc 10,13-16) nos confirma que Él era una persona agradable, afable. Aunque los Evangelios nunca dicen que Jesús haya sonreído, el estilo de su relación con los niños nos asegura que Él era una persona amable, acogedora, sonriente. De lo contrario, los niños no se hubieran acercado, se hubieran escapado. El llamamiento de Jesús en favor de los niños tiene plena actualidad, ante los muchos casos de abusos y faltas de atención a los pequeños. El objetivo de la “Jornada para los Niños de la Calle” (30 de septiembre) está en sintonía con el Evangelio.

La conducta transparente y humilde, pero firme, de la persona honesta, que sirve a su Dios y ama al prójimo, provoca a menudo la indignación de los malvados, que la quieren eliminar (I lectura). Ésta es la historia, antigua y moderna, de muchos misioneros asesinados porque eran testigos incómodos: o bien porque denunciaban injusticias y abusos (por ej. Juan el Bautista, Óscar Romero, 1980...), o bien porque eran un estorbo por su servicio silencioso (B. Carlos de Foucauld, 1916; Annalena Tonelli, 2003...). En el mensaje para el Día Mundial de las Misiones (DOMUND), el Papa (*) menciona con afecto y oración a los anunciadores del Evangelio (misioneros, simples fieles y comunidades cristianas) que dan testimonio y difunden el Reino de Dios en situaciones de persecución, opresión, cárcel, discriminacióm, tortura, muerte. Pero el que sufre con amor y el que cree no está nunca solo. Porque está seguro de que “el Señor sostiene mi vida” (Salmo responsorial). Así va creciendp el Reino de Dios.

Palabra del Papa

(*) “Una mención particular es para aquellas Iglesias locales, y para aquellos misioneros y misioneras que se encuentran testimoniando y difundiendo el Reino de Dios en situaciones de persecución, con formas de opresión que van desde la discriminación social hasta la cárcel, la tortura y la muerte. No son pocos quienes actualmente son llevados a la muerte por causa de su Nombre... La participación en la misión de Cristo, en efecto, marca también la vida de los anunciadores del Evangelio, para quienes está reservado el mismo destino de su Maestro. «Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán» (Jn 15,20). La Iglesia sigue el mismo camino y sufre la misma suerte de Cristo, porque no actúa según una lógica humana o contando con las razones de la fuerza, sino siguiendo la vía de la Cruz y haciéndose, en obediencia filial al Padre, testigo y compañera de viaje de esta humanidad”.

Benedicto XVI

Mensaje para el Día Mundial de las Misiones (DOMUND), octubre de 2009, n. 4

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 20/9: SS. Andrés Kim Taegón, primer sacerdote coreano, Pablo Chong Hasang, laico, y otros 101 compañeros mártires en Corea, asesinados entre 1839-1867, canonizados en Seúl en 1984. De ellos: 93 coreanos (P. Kim y 92 laicos) y 10 misioneros extranjeros (3 obispos y 7 sacerdotes).

- 21/9: S. Mateo, apóstol y evangelista; después de la ascensión de Jesús, evangelizó, según la tradición, en Persia, Siria, Etiopía.

- 23/9: S. Pío de Pietrelcina (Francesco Forgione, 1887-1968), sacerdote capuchino, enriquecido con especiales dones espirituales, entregado al ministerio de la reconciliación y de la caridad. Su santidad y su carisma siguen ejerciendo una fuerte irradiación misionera en el mundo entero.

- 23/9: BB. Cristóbal, Antonio y Juan, jóvenes de Tlaxcala (México), martirizados en los albores de la evangelización mexicana (1527-1529).

- 24/9: B. Virgen María de la Merced, título que proclama la misericordia divina y ha inspirado el apostolado misionero para la liberación de los esclavos.

- 24/9: B. Antonio Martín Slomsek (+1862), obispo de Maribor (Eslovenia); trabajó de manera especial por la formación cristiana de las familias y del clero, y promovió la unidad de la Iglesia.

- 25/9: S. Sergio de Radonez (ruso, 1313-1392), fue ermitaño y luego cultivó la vida comunitaria en el monasterio de la Stma. Trinidad en Moscú; muchos lo buscaban por sus sabios consejos.

- 26/9: B. Luis Tezza (1841-1923), sacerdote italiano de los Camilos, misionero en Lima (Perú), fundador de las Hijas de S. Camilo para la asistencia a los enfermos.

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web: www.euntes.net “Palabra para la Misión”

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XXV Domingo del Tiempo Ordinario - Año B