Números  11,25-29
Salmo  18
Santiago  5,1-6 
Marcos  9,38-43.45.47-48

Reflexiones

Fanatismo, fundamentalismo, intolerancia, sectarismo, integrismo, intransigencia, proselitismo, relativismo, sincretismo, diálogo, apertura, misión... La palabra de Jesús en el Evangelio de hoy viene a aclarar un cúmulo de palabras que abundan en el lenguaje de muchas personas y en los medios de comunicación social, que, con diferentes enfoques, discuten sobre estos temas de actualidad religiosa y política. Jesús toma la ocasión del exceso de celo del apóstol Juan y de otros discípulos, que querían prohibir a otra persona echar demonios en el nombre de Jesús, “porque no es de los nuestros” (v. 38). Jesús interviene diciendo: “No se lo impidan” (v. 39). En una circunstancia análoga, también Moisés (I lectura) había reaccionado en contra de la petición recelosa de su colaborador y futuro sucesor, Josué, deseando no una restricción sino una mayor efusión del Espíritu del Señor sobre su pueblo “¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!.” (v. 29).

Josué y Juan  -el joven apóstol bien merece el sobrenombre de ‘hijo del trueno’, como lo llama Jesús (Mc 3,17)-  tienen, lamentablemente, numerosos seguidores en cada cultura y religión. Impedir, prohibir…los verbos usados por Josué y Juan no agradan a Jesús, el cual no quiere impedir a nadie hacer el bien o pronunciar palabras buenas (v. 39). La de Josué y Juan es la tentación típica de todo movimiento integrista, así como de las personas que viven encerradas en su gueto. El miedo de lo que es diferente por origen, cultura, religión, etc., provoca sentimientos y actos de cerrazón, exclusivismo, rechazos. En algunos partidos y ambientes políticos la xenofobia llega al punto de considerar a otros como criminales por el solo hecho de ser un inmigrado, un prófugo, un refugiado. un clandestino.

Cabe subrayar la razón aducida por Juan: “Se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros” (v. 38). “No dice que no sigue a Jesús, sino que no les sigue a ellos, los discípulos, revelando así que tenían, muy arraigada, la convicción de ser ellos los únicos detentores del bien. Jesús les pertenecía tan sólo a ellos, que eran el punto de referencia obligado para todo el que quisiera invocar Su nombre; se sentían molestos por el hecho de que alguien realizara prodigios sin pertenecer a su grupo... El orgullo de grupo es muy peligroso: es solapado y hace que se tome por santo celo lo que es puro egoísmo camuflado, fanatismo e incapacidad de admitir que el bien existe también más allá de la estructura religiosa a la que se pertenece” (Fernando Armellini).

 

Aquí están en juego valores misioneros de primera magnitud. La salvación y la posibilidad de hacer el bien no son monopolio de una clase privilegiada de elegidos y especialistas, sino un don que Dios ofrece ampliamente a cada persona abierta al bien y disponible para ser portadora de amor y de verdad. El Espíritu del Señor se nos da gratuitamente, pero no en exclusiva: nadie, ninguna religión puede tener la pretensión de monopolizar a Dios, a su Espíritu, la verdad o el amor. La respuesta de Jesús (v. 39) no varía si el que hace una obra de bien es clandestino, musulmán, rom, rechazado, encarcelado, drogadicto… Jesús daría la misma respuesta que dio a Juan, aunque el que lo pidiese fuera un budista, un musulmán u otro. Se trata de una afirmación que no disminuye en nada la verdad de Cristo único Salvador y fundador de la Iglesia; más bien, subraya su universal irradiación misionera.

Para una correcta comprensión de esta doctrina, hay que evitar dos extremos: por un lado, el fanatismo intolerante de quien no admite otras verdades fuera de la propia; y, por otro, el relativismo que no reconoce nada como definitivo y lo deja todo incierto y confuso. “La verdad es una sola, pero tiene muchas facetas como un diamante”, afirmaba Gandhi. Según la fe cristiana, Jesús es la Palabra del Padre, es la verdad personificada y encarnada, de la cual vienen las semillas de verdad y de amor presentes en el mundo entero: de Él vienen y a Él hacen referencia. Sólo con este doble movimiento  -centralidad e irradiación de Cristo-  se superan los peligros del integrismo y del relativismo. (*) La evangelización se funda sobre la posibilidad de un diálogo. El celo misionero bien entendido no es fanatismo, no es imposición, sino la propuesta gozosa y respetuosa de la propia experiencia de vida. Siempre en el respeto por la libertad de las personas, el único camino para la difusión del Evangelio es el testimonio gozoso de la fe y del amor por Jesucristo.

Palabra del Papa

(*)  “Tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia, es algo que a menudo se etiqueta como fundamentalismo. Mientras que el relativismo... aparece como la única actitud a la altura de los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictatura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que guarda como última medida sólo el propio yo y sus deseos”.

Card. Joseph Ratzinger                                 Misa ‘pro eligendo Pontifice’, Roma, 18 de abril de 2005

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 27/9: S. Vicente de Paúl (1581-1660), sacerdote francés, fundador de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad, para la formación del clero, misiones populares; y servicio de los pobres.

- 27/9: Día Mundial del Turismo, con el tema: “El turismo, celebración de la diversidad”.

- 28/9: S. Lorenzo Ruiz, de Manila, y 15 compañeros mártires (sacerdotes, religiosos y laicos), asesinados en Nagasaki (Japón, 1633-1637), tras haber evangelizado en países del Extremo Oriente.

- 28/9: B. Niceta Budka (1877-1949), obispo; nació en Ucrania, fue misionero en Canadá entre los católicos de rito bizantino, murió en un campo de concentración en Karadzar, Kazakistán.

- 28/9: Aniversario del nacimiento de Confucio en China (551 a.C.).

- 29/9: SS. Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles, servidores de Dios y sus mensajeros para los hombres.

- 30/9: S. Jerónimo (347-420), sacerdote y doctor de la Iglesia, contemplativo y penitente, eximio estudioso y traductor de la Biblia; falleció en Belén.

- 30/9: Jornada por los Niños de la Calle.

- 1/10: S. Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita del convento de Lisieux (Francia), doctora de la Iglesia; patrona principal de las Misiones. – Es hija de los BB. Luis Martin (1823-1894) y Zelia María Guérin (1831-1877), esposos franceses, beatificados el 19/10/2008 en Lisieux.

- 1/10: Día Internacional del Anciano (ONU-OMS, 1990).

- 2/10: B. Juan Beyzym (1850-1912), sacerdote jesuita de la Volinia (Ucrania), misionero entre los leprosos en Fianarantsoa (Madagascar).

- 3/10: B. Ambrosio Francisco Ferro, sacerdote y 27 compañeros mártires (+1645) en Natal, Brasil..

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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XXVI Domingo del Tiempo Ordinario - Año B