Roma, lunes 17 de octubre 2011
Durante una Vigilia de oración, celebrada el 13 de octubre en la Basílica San Juan de Letrán, el cardenal Agostino Vallini, vicario del Papa para la diócesis de Roma, entregó el libro del evangelio y la cruz misionera a cuatro misioneros que trabajarán en África, entre ellos el comboniano P. Cosimo De Iaco (En la foto a la derecha).

Entre las muchas iniciativa de la Iglesia de Roma para celebrar el mes de las misiones hay una que debe ser destacada: la Vigilia de oración celebrada el 13 de octubre en la Basílica San Juan de Letrán y presidida por el cardenal Vallini.

Durante la homilía, el vicario del Papa para la diócesis de Roma se dirigió a los participantes diciendo que lo que cuenta en la vida del misionero es dar testimonio gozoso del Evangelio. Y éste no es posible sin una “vida interior sólida y robusta alimentada por la oración y la Palabra”.

Uno de los momentos más apreciados por los cientos de personas que se habían congregado en la basílica romana, fue el testimonio de Annamaria Michieletto, misionera de la Comunidad de Villaregia, que desde hace quince años trabaja en la diócesis de Youpong, Costa de Marfil.

Con voz temblorosa y conmovida, la religiosa narró el compromiso de su comunidad en una zona de periferia en situaciones de sufrimiento, hambre, guerra y muerte en medio de las cuales hay también muchos signos de esperanza, conversión y compromiso a favor de la vida.

Durante la celebración, el cardenal, en nombre de la diócesis de Roma, entregó el evangelio y la cruz misionera al P. Cosimo De Iaco, comboniano destinado a Uganda, y tres jóvenes laicas, voluntarias canossianas, que trabajarán en Togo y Congo.

Los nuevos enviados se suman a otros 150 misioneros de la diócesis que trabajan en tierras lejanas y son el signo concreto de una Iglesia local abierta y comprometida en el anuncio del Evangelio de Cristo entre los más lejanos.
Jorge García Castillo - Combonipress