Jesucristo Rey del Universo
Año A – Domingo 20.11.2011
P. Ottavio Raimondo, mccj – H.na Giuseppina Barbato

Nadie a la izquierda del Hijo del Hombre

Jesucristo Rey del Universo
Año A – Domingo 20.11.2011
P. Ottavio Raimondo, mccj – H.na Giuseppina Barbato

Yo juzgaré entre oveja y oveja  (I lectura: Ez 34,11-12.15-17)
Entregue el reino al Dios y Padre (II lectura: 1 Cor 15,20-26.28)
Separaré los unos de los otros
 (III lectura: Mt 25,31-46)

Las comunidades cristianas del Evangelio de Mateo
Nuestro Evangelio inicia con Jesús que se coloca en fila y se hace solidario con la humanidad oprimida por el mal y termina con el mismo Jesús que declaró que el servicio amoroso a los pequeños, con quienes se identifica, es la vía por la cual la comunidad de los discípulos debe caminar. Sentimos que somos la comunidad que se hace solidaria y que sirve con amor a los pequeños, toda clase de personas marginadas. En su discurso, el de la montaña, Jesús había dicho: “felices los podres, los pequeños…”. En su último discurso, antes de la pasión, muerte y resurrección, proclama: “felices los que ayuden a los pobres y a los pequeños. Nosotros, comunidad de Mateo tenemos la certeza de que seremos juzgados por el amor que cada día hemos dado a nuestros hermanos y hermanas. Este amor es lo que nosotros llamamos con mucho gusto “justicia” del Reino. Amar es hacer justicia.

Nuestras comunidades, llamados a aceptar a los últimos, serán juzgadas sobre la concreta solidaridad que sepan manifestar.

Para nosotros el discurso de Jesús no es una parábola, aunque se contenga el ejemplo de las ovejas y las cabras, sino que es una lección que nos dice cómo debe ser nuestra vida de comunidad cristiana.

Las comunidades cristianas de hoy

Una persona decide ponerle una prueba a un hombre sabio. Va donde él con una mariposa entre sus manos y le pregunta: “¿Lo que tengo entre las manos está vivo o está muerto? El hombre sabio después de un momento de silencio, responde: “Depende de ti. Si abres las manos la vida se manifestará, pero si sierras las manos entre tus manos habrá muerte”.

Nuestras comunidades deben ser comunidades unidas, pero deben vivir proyectándose hacia afuera de sí mismas: sus preocupaciones no deben reducirse al ámbito de sus propias necesidades o a las exigencias de sus propias estructuras. La misionariedad es dar testimonio de la venida del Reino organizando la caridad solidaria con todos.

Hemos caminado juntos durante este año litúrgico. Esperamos que abramos siempre nuestras manos para que la vida continúe y crezca. En nuestras manos está todo. El mismo Jesús, que hoy recordamos con el título de “Rey”, está en nuestras manos: es Él el pan, es Él el pobre.

Tanto aquellos que eligieron ser solidarios, como aquellos que rechazaron la solidaridad pensaban encontrar por primera vez al Señor, sin darse cuenta que lo habían encontrado todos los días. Precisamente este encuentro aparentemente banal de cada momento será para nosotros decisivo. En este sentido la fecha del juicio y de la venida del Hijo del hombre es ”hoy”.

El que reciba a una persona necesitada, sin saberlo, de hecho acoge al Hijo del hombre, que no duda en decir: ". Me lo hiciste a mí".

Terminamos este año litúrgico sabiendo que estamos ante un gran misterio: el misterio de Dios que separa para salvar, porque nuestro Dios es siempre y sólo salvación.

Al inicio de los tiempos separa el cielo de la tierra, después la tierra de los mares. Al final de los tiempos el Hijo del Hombre separará a la humanidad a cuyo actuar responsable se le confiaron el mundo y la historia.

Nos consuela un detalle que normalmente ignoramos. En la parábola se dice que las ovejas serán colocadas a “su” derecha y las cabras a la izquierda. No a su “izquierda”. Nuestro Dios ¡no pone nunca a nadie a su izquierda! ¡La comunidad de sus discípulos no puede poner a nadie a su izquierda! Felicidades hermanos y hermanos somos discípulos y enviados. ¡Nadie a su izquierda!.

Sugerencia: ¿Te gustaría escribir la frese del Evangelio que más te ha impactado Durante este año litúrgico? ¿Estás dispuesto o dispuesta a escribir también un gesto o una opción que en este año hayas hecho si no hubieras sido iluminado por el evangelio? Si quieres envía tu testimonio a los email que encuentras junto a nuestros nombres.
p. Ottavio Raimondo oraimondo@emi.it - sr. Giuseppina Barbato gb.carrara57@gmail.com