Roma, Jueves 3 de mayo de 2012
Para leer el fenómeno de la crisis económica y financiera en acto, los Misioneros Combonianos, reunidos en la Asamblea Continental Europea para ecónomos y procuradores provinciales, dedicaron toda la tarde del 26 de abril al tema “Situación del mundo financiero y futuro del euro”, invitando a los doctores Lucio Lamberti y Mauro Teodoli, expertos del Instituto de las Obras Religiosas (IOR), conocida como Banco Vaticano.

P. Claudio Lurati, Ecónomo General de los Misioneros Combonianos,
y dr. Mauro Teodoli, experto del Instituto de las Obras Religiosas. 

Todo mundo puede darse cuenta de que hay una crisis económica y financiera. Iniciada en el 2007 con una brusca flexión en el campo inmobiliario estadounidense se sigue manifestando hasta el día de hoy bajo distintas formas de inestabilidad: incerteza en los mercados accionarios, bancarrota, fuerte recesión en los países industrializados, etc. Nadie tiene la receta para salir de ella. Nadie sabe hacia dónde nos conducirá. Nadie tiene la mínima idea de cuándo podrá superarse.

Para leer el fenómeno en acto, los Misioneros Combonianos, reunidos en la Asamblea Continental Europea para ecónomos y procuradores provinciales, dedicaron toda la tarde del 26 de abril al tema “Situación del mundo financiero y futuro del euro”, invitando a los doctores Lucio Lamberti y Mauro Teodoli,  expertos del Instituto de las Obras Religiosas (IOR), conocida como Banco Vaticano.

Los invitados presentaron un cuadro de la realidad económica mundial, en la que aparece claro cómo los países occidentales, particularmente los Estados Unidos, sigue consumiendo más de lo que producen. Esta tendencia se agudizó en los años ’80 y en la última década ha sufrido un fuerte revés. Ello ha aumentado cada vez más la diferencia entre el Producto Interno Bruto (PIB) del Estado y su deuda externa. Tanto que los países desarrollados siguen acumulando deuda, aún   siendo conscientes de que es impagable.

Las causas de la crisis actual tienen raíces profundas y lejanas y demuestran asimismo la fragilidad de nuestro sistema económico-financiero: por una parte hay un envejecimiento de la población y un incremento del índice de la deuda, por otra hay desequilibrios internacionales y sociales. Para corregirla, no sirven para nada las intervenciones “técnicas” que no hacen otra cosa que prolongar la agonía del entero  sistema. En cambio, es necesario intervenir más radicalmente. Desafortunadamente nadie lo está haciendo. Existen intereses demasiado fuertes que nadie quiere tocar.


Dr. Lucio Lamberti, experto del Instituto de las Obras Religiosas.


Misioneros Combonianos: Her.no Alfredo do Rosário, Her.no Bruno Haspinger, y P. Manuel Horta.