El Pastor Bueno abraza al mundo entero en su Corazón
P. Romeo Ballan, mccj

 

El Pastor Bueno abraza al mundo entero en su Corazón

Hechos  4,8-12; Salmo  117; 1Juan  3,1-2; Juan  10,11-18

Reflexiones
La primera imagen que los cristianos utilizaron, ya desde los tiempos de las catacumbas, para representar a Jesucristo, fue la del Buen Pastor, muchos siglos antes del crucifijo. “El Buen Pastor es la versión dulce del crucifijo. Dulce solamente en cuanto a la imagen, porque la sustancia es la misma. En efecto, en el pasaje de Juan la frase «dar la vida» explica lo que significa «bueno», y se repite hasta cinco veces” (D. Pezzini). Jesús subraya (Evangelio) que “el buen pastor da la vida por las ovejas” (v. 11.15). Jesús se ha identificado con la imagen bíblica del pastor (cfr. Éxodo, Ezequiel, Salmos…), que Juan lee en clave mesiánica. Hay abundantes expresiones que indican la estrecha relación que se entabla entre el pastor y las ovejas: entrar-salir, abrir, llamar-escuchar, conducir, guiar, caminar, seguir, conocer, dar la vida… Hasta la identificación plena de Jesús con ‘el buen pastor que da la vida por las ovejas’ (v. 11.14). Es interesante notar que el texto griego emplea la expresión “pastor hermoso” (v. 11.14), es decir, bueno, perfecto, que une en sí la perfección ética y la estética. Bella, es decir, buena, es: una persona, un alma, una cosecha, una pareja, etc. Así es, porque “la bellezza salvará al mundo”, según la tesis de varios autores modernos: F. M. Dostoievski,  card. Carlos M. Martini, B. Forte, G. Bregantini…

Jesús entrega su vida por todos: Él tiene también otras ovejas a las que debe recoger, hasta formar un solo rebaño con un solo pastor (v. 16). Él no renuncia a ninguna oveja, aunque estén lejos o no le conozcan: todas deben entrar por la puerta que es Él mismo, porque Él es el único salvador. La misión de la Iglesia se mueve con estos parámetros de universalidad: vida ofrecida por todos, perspectiva del único rebaño, vida en abundancia... Aunque la grey sea numerosa, nadie sobra, nadie queda perdido en el anonimato; antes bien, las relaciones son personales: el pastor conoce a sus ovejas, y estas lo conocen (v. 14), las llama a cada una por su nombre (v. 3). Se establece una circularidad de vida y de relaciones entre el Padre, Jesús y las ovejas, todos animados por un lazo común de conocimiento y de amor (v. 15). Esta circularidad se convierte en modelo para la misión pastoral de la Iglesia.

El amor intenso del Buen Pastor que da la vida por las ovejas produce frutos maravillosos: nos hace hijos de Dios (II lectura). Juan nos lo asegura: “¡Pues ¡lo somos!” Y un día veremos a Dios “tal cual es” (v. 1-2). Con el ofrecimiento de su vida, el Buen Pastor se convierte en el Salvador único y universal de todos. Lo afirma con decisión el apóstol Pedro, hablando de Jesucristo ante el Sanedrín (I lectura): “Y no hay ningún otro que pueda salvar; en efecto, debajo del cielo, no se ha dado a los hombres otro nombre que pueda salvarnos” (v. 12). ¡No hay otro nombre! Palabras que nos estimulan a anunciar a todos Jesús, el único Salvador.

Seguir las huellas de Jesús ‘el Buen Pastor’ es también el objetivo que se propone hoy la 55 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con la invitación a reflexionar sobre el tema: « escuchar, discernir, vivir el llamado del Señor ». (*)  Es necesario tener confianza en Dios, ya que Él quiere la vida y cuida su grey, y por eso suscita los pastores que la guíen; pero hace falta igualmente que los llamados respondan a la voz del ‘Dueño de la mies’. La vocación de especial consagración (sacerdocio, vida consagrada, vida misionera, servicios laicales…) se enraíza y se fortalece sólidamente en la experiencia personal de sentirse amado y llamado por Alguien que existe antes que uno. Para cualquier tipo de vocación, es determinante sentir como verdadera la palabra de Jesús: “Conozco a mis ovejas y las mías me conocen” (v. 14). Se trata de una experiencia fundante: sentirse conocido y amado por Dios te hace vivir, te da seguridad, te hace sentir hijo y hermano, te hace discípulo-misionero, que camina tras las huellas de Jesús, Buen Pastor.

Saber que vives y vienes del corazón de Dios te abre al mundo, te da ánimo para compartir los proyectos y las preocupaciones del Buen Pastor, que tiene “además otras ovejas” (v. 16) que recoger, guiar y salvar. La cercanía y la contemplación del Buen Pastor te hacen Iglesia misionera, con horizontes tan grandes como el mundo entero. Para eso es necesario abrir las parroquias y las comunidades para que no sean tan solo rebaños tranquilos donde se cuida de la gente que ha quedado, sino más bien plataformas donde se experimenta el encuentro con el Señor Resucitado y de donde se sale para anunciar a Jesús a los cercanos y a los que están lejos.

Palabra del Papa

(*)  “También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad”.
Papa Francisco
Mensaje para la 55 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 2018

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 22/4: IV de Pascua – Domingo del Buen Pastor. - 55 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con el tema: “escuchar, discernir, vivir el llamado del Señor”.

- 22/4: Día Internacional de la Madre Tierra por la defensa armoniosa de naturaleza, ambiente, clima, economía y desarrollo sostenible (ONU 1970).

- 23/4: S. Jorge (s. IV, en Palestina), santo popular por la lucha contra el dragón; mártir venerado desde la antigüedad por las Iglesias de Oriente y de Occidente.

- 23/4: S. Adalberto (Vojtech), obispo de Praga y mártir (956-997), intrépido misionero en Polonia y en medio de otros pueblos eslavos.

- 23/4: B. María Gabriela Sagheddu (1914-1939), nacida en Sardinia y fallecida como monja trapense en Grottaferrata (Roma); ofreció su vida para la unidad de  los cristianos.

- 24/4: S. Fidel de Sigmaringen (Alemania meridional, 1578-1622), sacerdote capuchino, misionero, asesinado en la Recia (Suiza). Es el protomártir de la Congregación de Propaganda Fide (fundada en 1622) y de la incipiente Orden de los Capuchinos.

- 24/4: Inicio (1915) del “genocidio armenio” en los territorios del Imperio otomano, con el sistemático exterminio de la población armenia (masacres, deportaciones), causando más de un millón de víctimas.

- 25/4: S. Marcos, evangelista, discípulo de Pablo y de Pedro; se le considera el fundador de la Iglesia de Alejandría en Egipto.

- 25/4: S. Pedro de Betancur (1626-1667), hermano terciario franciscano, misionero español en Guatemala, llamado “hombre caridad” por su entrega a los huérfanos, mendigos, enfermos.

- 27/4: S. Pedro Ermengol (+1304), español; se convirtió después de una agitada vida de bandolero, entró como religioso en la Orden de la Merced y se dedicó al rescate de los esclavos en África.

- 28/4: S. Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), ardiente devoto de la Virgen, celoso apóstol de las misiones populares en Francia, fundador de las Hijas de la Sabiduría y de los Monfortianos.

- 28/4: S. Pedro Chanel (1803-1841), francés, sacerdote marista, misionero en la isla de Futuna, protomártir y patrono de Oceanía.

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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