XXV Domingo del T. O. – Año B: Servidores humildes y testigos valientes del Evangelio

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Ser el primero y el más grande es una ambición instintiva, presente en el corazón de cada persona y en todas las culturas, incluso en las comunidades cristianas de antigua o de reciente fundación. Jesús invierte esta lógica humana y mundana. Lo afirma con palabras; más tarde dará testimonio de ello, arrodillándose, como un esclavo, para lavar los pies a sus discípulos. Él, “el Señor y el Maestro” (Jn 13,14) ha escogido el último lugar.

Servidores humildes y testigos valientes del Evangelio

Sabiduría  2,12.17-20; Salmo  53; Santiago  3,16-4,3; Marcos  9,30-37

Reflexiones
El Evangelio no es un código de leyes, sino el autorretrato de Jesucristo. En el pasaje del Evangelio de hoy Marcos presenta a Jesús maestro que instruye, repetidamente, a sus discípulos acerca de su identidad de Hijo del hombre que será matado, pero a los tres días resucitará (v. 31). Es una lección que los discípulos no pueden entender, porque están preocupados por los primeros puestos (v. 34). Jesús desarma sus ambiciones  de poder, definiéndose a sí mismo como “el último de todos y el servidor de todos” (v. 35). Es el pequeño, el niño, a quien el Padre ha enviado (v. 37).

Ser el primero y el más grande es una ambición instintiva, presente en el corazón de cada persona y en todas las culturas, incluso en las comunidades cristianas de antigua o de reciente fundación. Jesús invierte esta lógica humana y mundana. Lo afirma con palabras; más tarde dará testimonio de ello, arrodillándose, como un esclavo, para lavar los pies a sus discípulos. Él, “el Señor y el Maestro” (Jn 13,14) ha escogido el último lugar. De esta manera, Jesús tiene autoridad moral para enseñar a cada persona y a todos los pueblos un nuevo estilo de relaciones humanas, espirituales y sociales. La primera relación que toda persona está llamada a vivir es la filiación con Dios, es decir, la relación filial respecto a Dios, Padre-Madre y Creador. Le sigue la relación de fraternidad con sus semejantes: todos somos hijos del mismo Padre y, por tanto, hermanos/hermanas. Cultivar estas relaciones de filiación y fraternidad hace vivir, da serenidad y alienta el corazón de las personas.

En cambio, las relaciones ‘patrón-dependiente’, ‘superior-súbdito’ son posteriores, empobrecedoras y estériles. La mera relación de dependencia a menudo contamina las relaciones humanas y sociales, incluso en el seno de la Iglesia. En efecto, enseña el apóstol Santiago (II lectura) que las “envidias y rivalidades” (v. 16) son pasiones que perturban las relaciones humanas y provocan desorden, guerras, contiendas... Todo lo contrario de la “sabiduría que viene de arriba”, la cual produce frutos de paz, mansedumbre, misericordia, servicio (v. 17). “Dios no se identifica con el héroe sino con el Dios frágil que asume el escándalo del amor. Porque, si la cruz como condenación es injusta y violenta (un acuerdo entre poder político y religioso), su ir hacia la muerte es, en cambio, la consciente y libre adhesión a ese Reino de justicia que es el contenido mismo de su misión. Si los brazos de Jesús son clavados en la cruz por un poder perverso, Él por toda la vida abre los brazos como estilo de su entrega. En este sentido Jesús asume la injusta condena, pero la vive desde dentro como extrema consecuencia de su amor entregado” (Marco Campedelli). (*))

Jesús, que no ha venido para ser servido, sino para servir (Mc 10,45) y ser “el servidor de todos”, hace el gesto muy significativo de acercar a un niño, ponerlo en medio de ellos y abrazarlo, invitando a sus discípulos a hacer lo mismo (v. 35-37). Un gesto que revela un mensaje y un etilo. Lanza un mensaje de atención amorosa a las personas más débiles, indefensas, necesitadas que dependen en todo. El hecho de que Jesús tome y abrace a un niño  -más adelante acariciará y bendecirá a varios niños-  (cfr. Mc 10,13-16) nos confirma que Él era una persona agradable, afable. Aunque los Evangelios nunca dicen que Jesús haya reído o sonreído, el estilo de su relación con los niños nos revela que era una persona amable, acogedora, sonriente. De lo contrario, los niños no se hubieran acercado, sino que se habrían alejado de Él. El llamado de Jesús en favor de los niños tiene plena actualidad, ante los muchos casos de pequeños víctimas de guerras, abusos y faltas de atención. El objetivo de la “Jornada para los Niños de la Calle” (30 de septiembre) está en sintonía con el Evangelio.

Se acerca el octubre misionero y el Sínodo sobre los jóvenes . La conducta transparente y humilde, pero firme, de la persona honesta, que sirve a su Dios y ama al prójimo, provoca a menudo la indignación de los malvados, que la quieren eliminar (I lectura). Esta es la historia, antigua y moderna, de muchos misioneros asesinados porque eran testigos incómodos: o bien porque denunciaban injusticias y abusos (por ejemplo, Juan el Bautista, Óscar Romero...), o bien porque eran un estorbo por su servicio silencioso (Carlos de Foucauld, Pino Puglisi, Annalena Tonelli...). Con afecto y oración recordamos siempre a los anunciadores del Evangelio (misioneros, simples fieles y comunidades cristianas) que dan testimonio y difunden el Reino de Dios en situaciones de persecución, opresión, cárcel, discriminación, tortura, muerte. Pero el que cree y sufre con amor no está nunca solo. Porque está seguro de que “el Señor sostiene mi vida” (Salmo responsorial). Así va creciendo el Reino de Dios.

Palabra del Papa

(*)  “Ponerse al seguimiento de Jesús significa tomar la propia cruz… para acompañarle en su camino, un camino incómodo que no es el del éxito, de la gloria pasajera, sino el que conduce a la verdadera libertad, la que nos libera del egoísmo y del pecado… Jesús nos invita a perder la propia vida por Él, por el Evangelio, para recibirla renovada, realizada y auténtica… Hay jóvenes aquí en la plaza: chicos y chicas. Yo les pregunto: ¿habéis sentido el deseo de seguir a Jesús más de cerca? Piensen. Recen. Y dejen que el Señor les hable”.
Papa Francisco
Angelus, domingo 13 de septiembre de 2015

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 23/9: Ss. Cristóbal, Antonio y Juan, jóvenes de Tlaxcala (México), martirizados en los albores de la evangelización mexicana (1527-1529). Son los primeros mártires de América, canonizados por el Papa Francisco (2017).

- 23/9: B. Víctor Francisco de Paula (1827-1905), afro-brasileño, hijo de esclavos; llegó a ser sacerdote tras muchas oposiciones raciales. Con su humildad, pobreza y caridad, ayudó a la gente a superar los prejuicios y consiguió la estima y el afecto de sus parroquianos de Três Pontas, donde fue párroco durante 53 años.

- 23/9: S. Pío de Pietrelcina (Francesco Forgione, 1887-1968), sacerdote capuchino italiano, enriquecido con especiales dones espirituales, entregado al ministerio de la reconciliación y de la caridad. Su santidad y carisma siguen ejerciendo una fuerte irradiación misionera en el mundo entero.

- 24/9: Virgen María de la Merced, título que proclama la misericordia divina y ha inspirado la Orden de los Mercedarios y el apostolado misionero para la liberación de los esclavos. A lo largo de la historia, varios mercedarios fueron asesinados en su apostolado de liberación de los esclavos.

- 24/9: Los santos de Alaska, que las Iglesias Orientales recuerdan en esta fecha-aniversario de la llegada a Alaska (1794) de  los misioneros ortodoxos rusos; entre ellos S. Pedro Aleuta, primer mártir ortodoxo de América.

- 24/9: B. Antonio Martín Slomsek (+1862), obispo de Maribor (Eslovenia); trabajó de manera especial por la formación del clero y de las familias cristianas y promovió la unidad de la Iglesia.

- 24/9: Recuerdo de Mons. Ángel F. Ramazzotti (Italia, 1800-1861), obispo de Pavía y patriarca de Venecia, fundador del Seminario lombardo para las Misiones Extranjeras, primer núcleo del PIME.

- 25/9: S. Sergio de Radonez (ruso, 1313-1392): fue un ermitaño, luego cultivó la vida comunitaria en el monasterio de la SSma. Trinidad en Moscú; muchas personas le buscaban como sabia guía.

- 26/9: B. Luis Tezza (1841-1923), sacerdote italiano de los Camilos, misionero en Lima (Perú) y en Argentina, fundador de las Hijas de S. Camilo para la asistencia de los enfermos.

- 26/9: S. Pablo VI (Juan Bautista Montini, 1897-1978), Papa desde 1963. Con extraordinario espíritu eclesial, guió y llevó a cumplimiento (8-12-1965) el Concilio Vaticano II, del cual fue “el gran timonel”; con humildad y valentía, promovió la aplicación del Concilio con decretos y encíclicas. Creó el Sínodo de los Obispos y emprendió viajes misioneros por los cinco continentes.

- 27/9: S. Vicente de Paúl (1581-1660), sacerdote francés, fundador de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad, para la formación del clero, las misiones populares y el servicio a los pobres.

- 27/9: Día Mundial del Turismo, promovido por la Organización Mundial del Turismo.

- 28/9: S. Lorenzo Ruiz y 15 compañeros mártires (sacerdotes, religiosos y laicos), asesinados en Nagasaki (Japón, 1633-1637). Lorenzo nació en Manila de madre filipina y padre chino; estaba casado y era padre de tres hijos, cuando tomó parte en un viaje misionero a Japón, donde encontró el martirio.

- 28/9: B. Niceta Budka (1877-1949), obispo, nacido en Ucrania, misionero en Canadá entre los católicos de rito bizantino; murió en un campo de concentración en Karadzar, Kazajistán.

- 28/9: Aniversario del nacimiento de Confucio en China (551 a. C.).

- 29/9: Fiesta de los SS. Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles, servidores de Dios y sus mensajeros ante los hombres.

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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