Sábado, 18 de noviembre 2018
En el “pueblo mágico” de Tepoztlán, Morelos, México, se llevó a cabo el taller de VIVAT Internacional, del 12 al 16 de noviembre 2018. Parte del consejo de presidencia vino a impartirlo con la participación de 8 congregaciones de las 13 que pertenecen a dicha organización a saber: Sociedad del Verbo Divino, Siervas del Espíritu Santo, Misioneros Combonianos y Combonianas, Congregación de Hermanas de la Santa Cruz, Escalabrinianas, Espiritanos y Oblatos de María Inmaculada, varios de estos institutos llevaron sus respectivos laicos asociados.

Un total de 56 participantes provenientes de 15 nacionalidades, entre sacerdotes, religiosas y laicos. El objetivo de dicho taller es establecer VIVAT-México para poder hacer frente a las problemáticas propias del país, especialmente migración y trata de personas bastante relacionadas entre sí, que son dos de las grandes llagas que hieren la dignidad de las personas. Tengamos en cuenta que mientras estábamos en el taller, cerca de 10 mil hermanos hondureños están atravesando el territorio mexicano.

Como sabemos VIVAT internacional es una organización que tiene incidencia en ONU y Ginebra donde se cabildea y se hacer defensa de los derechos de las personas, que desde hace 18 años tiene una presencia significativa como ONG. El lema de VIVAT es: trabajando en Red por la Vida, la Dignidad y los Derechos Humanos.

Vimos las metas y objetivos del taller, así como la espiritualidad propia de la Justicia y Paz, herramientas de análisis, la historia de VIVAT, su visión, meta, desarrollo, estructura y mecanismos. Los mecanismos y estructuras de las ONU, así como sus prioridades para el Milenio. Escuchamos experiencias concretas en el campo de la minería, trata de personal, acaparamientos de tierra, derechos humanos que se dan en nuestro país México.

Como resultado de este taller fue tomar la decisión por mayoría absoluta de tener en México una filial de VIVAT Internacional, no solamente una oficina como existe ya en otros países sino darle un carácter más transcendental y poder responder a las cuestiones urgentes que tenemos en nuestro país.

Todo esto se dio en un ambiente de bastante interés de los participantes, y de mucha de fraternidad. Ayudo mucho las instalaciones de Villa María Inmaculada, propiedad de los Oblatos de María Inmaculada, una casa de retiros realmente hermosa con paisajes naturales que dieron un mayor confort e hicieron más agradable nuestro taller.