Domingo, 8 de septiembre 2019
El Sínodo tendrá lugar del 6 al 27 de octubre de 2019 sobre el tema “Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. En el corazón del documento de trabajo del Sínodo está el grito de la Amazonía que pide a la Iglesia que sea su aliada para llegar a todos, especialmente a los pobres, en su búsqueda de la dignidad humana y de una verdadera realización en sus vidas.

Oración para prepararnos al Sínodo para la Amazonía

Señor, ayuda a tu Iglesia a escuchar
a los pueblos de la Amazonía,
y responder con ellos a la devastación
frente a las personas
y al medio ambiente.
La Amazonía en toda su biodiversidad
y riqueza cultural
es "un espejo de toda la humanidad".*
Para defenderla, todos debemos hacer cambios, en nosotros mismos,
en nuestras naciones,
y en la Iglesia.

Mientras recorremos el camino  
que Laudato Sí nos pone delante
haz, Señor, que seamos más conscientes
de la crisis ecológica y cultural
de la Amazonía,
Y que aprendamos a ser mejores cuidadores y administradores
de la creación.
Haz que sepamos luchar con valentía  
contra las injusticias, que incluyen:
pérdida de territorio, explotación,
amenazas a la biodiversidad
 y la imposición de
modelos culturales y económicos
que son ajenos a la vida de los pueblos indígenas, en el mundo entero.

Enséñanos a escuchar en profundidad,
a actuar con justicia,
a amar con ternura
y a caminar humildemente
sobre esta tierra.
Amen

* Prólogo, Documento de Trabajo, Sínodo para la Amazonía

Sínodo de la Amazonía:
Resumen del Documento de Trabajo

El Sínodo tendrá lugar del 6 al 27 de octubre de 2019 sobre el tema “Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

En el corazón del documento de trabajo del Sínodo está el grito de la Amazonía que pide a la Iglesia que sea su aliada para llegar a todos, especialmente a los pobres, en su búsqueda de la dignidad humana y de una verdadera realización en sus vidas.

El documento de trabajo fue presentado a la prensa el lunes 17 de junio por la Secretaría General del Sínodo de los Obispos. Es el resultado de un proceso de escucha que comenzó con la visita del Papa Francisco a Puerto Maldonado en Perú, en enero de 2018, y continuó con consultas en toda la región amazónica y una segunda reunión del Consejo Pre-Sinodal en mayo pasado.

La Amazonia abarca una región de 7,8 millones de kilómetros cuadrados. Incluye territorios que pertenecen a nueve naciones diferentes: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana Francesa.  Su selva tropical (5,3 millones de kilómetros cuadrados) es la más grande del mundo y es una fuente insustituible de agua dulce, oxígeno y biodiversidad para el planeta.

“La voz de la Amazonía” es el título de la primera parte del documento y presenta la realidad del territorio y de sus pueblos. Se centra en la relación entre la vida y el agua, destacando que los grandes ríos que fluyen por la región son cruciales no sólo para la flora y la fauna del territorio y de la tierra, sino también para el sustento, la cultura y la espiritualidad de miles de comunidades indígenas, otras minorías y los agricultores que viven en la región amazónica.

La vida en la Amazonía está amenazada

La vida está amenazada por la destrucción y explotación del medio ambiente, por la violación sistemática de los derechos humanos fundamentales de los pueblos de la Amazonía, en particular, por la violación de los derechos de los pueblos indígenas, como el derecho a la tierra, a la libre determinación, a la consulta y al consentimiento previo.  Según las comunidades que participaron en la escucha sinodal, su vida está amenazada por los intereses económicos y políticos de los sectores dominantes de la sociedad actual, en particular los intereses de las empresas mineras. Además, el cambio climático y el aumento de la intervención humana (deforestación, incendios y cambio de uso de la tierra) han puesto a la Amazonía en un camino de no retorno, con altas tasas de deforestación, desplazamiento forzado de pueblos y contaminación que pone en riesgo sus ecosistemas y ejerce presión sobre las culturas locales.

El clamor de la tierra y de los pobres

En la segunda parte, el documento analiza temas y ofrece sugerencias relacionadas con la ecología integral.  Como expresan los informes de las Iglesias locales recibidos por la Secretaría General del Sínodo, la Amazonia es hoy “una belleza herida y deformada, un lugar de dolor y de violencia”. La violencia, el caos y la corrupción son desenfrenados. El territorio se ha convertido en un lugar de lucha y de exterminio de pueblos, culturas y generaciones.  Hay quienes se ven obligados a abandonar sus tierras; a menudo caen en redes criminales, el tráfico de drogas y de seres humanos (especialmente mujeres), el trabajo infantil y la prostitución.  Es una realidad trágica y compleja, más allá de los límites de la ley y de los derechos.

Territorio de esperanza y de "buen vivir"

Los pueblos originarios de la Amazonía tienen mucho que enseñarnos. Durante miles de años han cuidado de su tierra, agua y bosque, y han logrado preservarlos hasta el día de hoy para que la humanidad pueda beneficiarse de los dones gratuitos de la creación de Dios.  Deben construirse nuevos caminos de evangelización en diálogo con la sabiduría ancestral en la que se manifiestan las semillas de la Palabra. El Sínodo de la Amazonía es un signo de esperanza para los pueblos amazónicos y para la humanidad

Pueblos en las periferias

El documento de trabajo también analiza la situación de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Según datos de instituciones eclesiásticas especializadas, existen entre 110 y 130 pueblos indígenas diferentes, aislados voluntariamente, que viven al margen de la sociedad o en contacto esporádico con ella. Son vulnerables a las amenazas de los narcotraficantes, los megaproyectos de infraestructura y las actividades ilegales vinculadas a la industria extractiva.

Pueblos amazónicos en salida

La Amazonía es una de las regiones con mayor movilidad interna e internacional de América Latina.  Según las estadísticas, la población urbana de la Amazonía ha aumentado rápidamente; actualmente entre el 70 y el 80% de la población vive en las ciudades, que reciben permanentemente a un gran número de personas que emigran a ellas y no pueden proporcionar los servicios esenciales que necesitan los migrantes. Aunque la Iglesia ha acompañado este flujo migratorio, ha dejado vacíos pastorales que deben ser llenados.

Iglesia profética en Ammazonía: desafíos y esperanzas

Finalmente, la última parte del Documento de Trabajo invita a los Padres sinodales de la Amazonía a discutir el segundo punto del tema propuesto por el Papa: nuevos caminos para la Iglesia en la región.

Las comunidades locales necesitan una Iglesia que participe, que esté presente en la vida social, política, económica, cultural y ecológica de sus habitantes; una Iglesia que acoja la diversidad cultural, social y ecológica para poder servir a los individuos o a los grupos sin discriminación; una Iglesia creativa que pueda acompañar a su pueblo en la puesta en práctica de nuevas respuestas a las necesidades urgentes; una Iglesia armoniosa que promueva los valores de paz, misericordia y comunión.

Sacramentos y piedad popular

Las comunidades a menudo tienen dificultades para celebrar la Eucaristía debido a la falta de sacerdotes. “La Iglesia vive de la Eucaristía” y la Eucaristía edifica la Iglesia. Por esta razón, en lugar de dejar a las comunidades sin la Eucaristía, se deben cambiar los criterios para la selección y preparación de los ministros autorizados para celebrarla. Las comunidades piden una mayor valoración, acompañamiento y promoción de la piedad popular con la que muchas personas expresan su fe a través de imágenes, símbolos, tradiciones, ritos y otros sacramentales. Es la manifestación de la sabiduría y de la espiritualidad la que constituye un auténtico lugar teológico con un gran potencial evangelizador. Sería conveniente reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (poder de gobierno) debe estar vinculado a todas las áreas (sacramental, judicial, administrativa) y permanentemente, al sacramento del Orden.

Nuevos ministerios

Además de la pluralidad de culturas dentro de la Amazonía, las distancias generan un grave problema pastoral que no puede ser resuelto sólo con medios mecánicos y tecnológicos. Es necesario promover las vocaciones indígenas de hombres y mujeres en respuesta a las necesidades de la pastoral sacramental; su contribución decisiva radica en el impulso a la auténtica evangelización desde el punto de vista indígena, según sus costumbres y hábitos. Son pueblos indígenas que predican a los pueblos indígenas con un profundo conocimiento de su cultura y de su lengua, capaces de comunicar el mensaje del Evangelio con la fuerza y la eficacia de quienes tienen su propia cultura.  Es necesario pasar de una "Iglesia que visita" a una "Iglesia que permanece", acompaña y está presente a través de los ministros locales.

Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, el Documento manifiesta que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para los hombres casados con familias. La cláusula, que busca asegurar los Sacramentos que acompañan y sostienen la vida cristiana, especifica que estos hombres deben ser preferiblemente ancianos indígenas que sean respetados y aceptados por su comunidad.

El rol de las mujeres

El tipo de ministerio oficial que se puede conferir a las mujeres está aún por identificar, teniendo en cuenta el papel central que las mujeres desempeñan hoy en día en la Iglesia de la Amazonía.

Se exige que se reconozca el papel de la mujer, a partir de sus carismas y talentos. Piden reapropiarse del espacio dado a las mujeres por Jesús, “donde todos podemos encontrarnos”. También se propone garantizarles su liderazgo, así como espacios más amplios y relevantes en el campo de la formación: teología, catequesis, liturgia y escuelas de fe y política.

Vida consagrada

Se propone, por tanto, promover un modelo alternativo y profético de vida consagrada, que sea intercongregacional e interinstitucional. Sobre todo, debe tener un sentido de disponibilidad “para estar donde nadie quiere estar y con quien nadie quiere estar”. Se recomienda que la formación para la vida religiosa incluya procesos centrados en la interculturalidad, la inculturación y el diálogo.

Ecumenismo

El documento también destaca un fenómeno importante a tener en cuenta, a saber, el rápido crecimiento de las iglesias evangélicas recientes de origen pentecostal, especialmente en las periferias: “Nos muestran otra forma de ser Iglesia, donde la gente se siente protagonista y donde los fieles pueden expresarse libremente sin censura, dogmatismo o disciplina ritual”.

Iglesia y poder: el camino de la cruz y del martirio

Ser Iglesia en la Amazonía significa poner en tela de juicio proféticamente el poder, porque en esta región la gente no tiene la oportunidad de hacer valer sus derechos contra las grandes empresas económicas y las instituciones políticas. Hoy, cuestionar el poder en la defensa de la tierra y de los derechos humanos, significa poner en peligro la propia vida, abriendo un “camino de cruz y martirio”. El número de mártires en la Amazonía es alarmante (por ejemplo, sólo en Brasil, entre 2003 y 2017, 1.119 indígenas fueron asesinados por defender sus tierras). La Iglesia no puede permanecer indiferente ante esto; por el contrario, debe apoyar la protección de los defensores de los derechos humanos y recordar a sus mártires, incluidas las mujeres líderes, como la Hermana Dorothy Stang SND - asesinada en Anapu, una ciudad del estado de Pará, en la Cuenca Amazónica de Brasil.

Las voces de la Amazonía llaman al Sínodo de los Obispos a dar una nueva respuesta a las diferentes situaciones y a buscar nuevos caminos que hagan posible un kairós para la Iglesia y el mundo.

¡Ahora es el momento adecuado, crítico y oportuno!

PARA DOCUMENTO DE TRABAJO COMPLETO:
http://www.sinodoamazonico.va/content/sinodoamazonico/es/documentos/instrumentum-laboris-del-sinodo-para-la-amazonia.pdf