XIII Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A): “Misión como acogida”

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En la conclusión del “discurso misionero” (Mt 10), Jesús invita a sus discípulos a asumir dos actitudes necesarias para cualquier persona enviada a anunciar el Reino: la vocación con sus exigencias y la misión como acogida. Un mensaje que toca de cerca a todo cristiano, no solamente a los misioneros ‘oficiales’.

Misión como acogida:
de Jesús y de los suyos

2 Reyes 4,8-11.14-16; Salmo 88; Romanos 6,3-4.8-11; Mateo 10,37-42

Reflexiones
En la conclusión del “discurso misionero” (Mt 10), Jesús invita a sus discípulos a asumir dos actitudes necesarias para cualquier persona enviada a anunciar el Reino: la vocación con sus exigencias y la misión como acogida. Un mensaje que toca de cerca a todo cristiano, no solamente a los misioneros ‘oficiales’. Ante todo, la vocación vivida con amor. En efecto, Jesús habla de amor (v. 37) y de vida (v. 39). Está en juego la opción por un amor más grande. El amor a los familiares –deber-derecho-bendición- es preciso verlo junto y comparado con el amor por Jesús. Solamente a la luz del amor y de la vida tienen sentido las exigencias de una vocación de servicio a la misión de Jesús; solo por amor es posible hacer opciones arduas, que resultan incomprensibles para el que esté fuera de esta lógica. Teniendo en cuenta el bien supremo -que es siempre y solamente Dios- se puede dar el justo peso incluso a valores humanos tan importantes como son los afectos familiares o los intereses profesionales, reservando a Dios el primer lugar, la primera opción.

El lenguaje de Jesús (‘tomar la cruz’, ‘perder la vida’) es escandaloso, hasta parece cruel, pero es la única palabra que libera de las ilusiones y que realmente nos hace encontrar la vida (v. 39); la vía de la cruz es la única que desemboca en la vida verdadera: la resurrección. Son siempre actuales las palabras de San Juan Pablo II: -¡No tengan miedo de Cristo! Él no quita nada. Y lo dona todo. El que se entrega a Él, recibe el céntuplo. Sí, abran, abran de par en par las puertas a Cristo y encontrarán la verdadera vida-. Este mensaje vale tanto para el misionero que anuncia el Evangelio como para los que lo escuchan. A esta misma radicalidad nos llama también San Pablo (II lectura): por el Bautismo estamos llamados a “andar en una vida nueva” (v. 4), porque “hemos muerto con Cristo” y “viviremos con Él” (v. 8.11).

El segundo gran tema misionero de este domingo es la acogida. Es ejemplar la hospitalidad que la mujer de Sunem y su marido brindan al profeta Eliseo (I lectura), pero lo es igualmente la gratitud de este ‘hombre de Dios’ hacia aquella pareja estéril: tras hablar con su criado Giezi, Eliseo profetiza que pronto tendrán un hijo. Se trata de un intercambio de dones, ofrecidos en la gratuidad. Jesús ensalza el gesto sencillo, gratuito, del que “dé de beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca” (Mt 10,42). Cabe fijarse en el detalle del agua fresca, particularmente apetecible en los países cálidos. La misión como acogida tiene su fundamento en la identidad que Jesús establece entre Él y los suyos: “El que los recibe a ustedes me recibe a mí” (v. 40); palabras que recuerdan el test del juicio final: “Tuve sed y ustedes me dieron de beber” (Mt 25,35).

Acoger en casa o en el propio país al que pasa necesidades, o al que huye de guerras, o busca en otros países condiciones de vida más dignas para sí y su familia, ha sido siempre una merecedora obra de misericordia, nuevamente según las palabras de Jesús: “era forastero y me han acogido” (Mt 25,35). Hoy en día, lamentablemente, este complejo problema de la acogida a migrantes-refugiados-prófugos se ha convertido en un encendido tema político a nivel nacional, europeo y mundial, materia de continuos debates públicos y privados, cargados a menudo de ideologías contrapuestas. El escaso compromiso de privados, asociaciones y gobiernos en buscar soluciones adecuadas a las migraciones está, por lo menos en parte, en la base de numerosas tragedias y muertes en tierra y mar, incluso de mujeres, mamás y niños. (*)

Se abre aquí el tema de la cooperación misionera a las tareas de evangelización y promoción humana, que es un derecho-deber de todo bautizado, tanto en las formas siempre válidas de la oración, sacrificio, donativos…, como en las modalidades nuevas: información, formación, compromiso por la justicia, derechos humanos… para un mundo más fraterno y solidario.

Palabra del Papa

(*) “Ayer celebraron las Naciones Unidas el Día Mundial de los Refugiados. La crisis que ha provocado el coronavirus ha puesto en relieve la necesidad de asegurar la protección necesaria también a las personas refugiadas, para así garantizar su dignidad y seguridad. Os invito a uniros a mi oración por un empeño renovado y eficaz de todos en favor de la protección efectiva de cada ser humano, en particular los que se han visto obligados a huir debido a situaciones de grave peligro para ellos o sus familias”.
Papa Francisco
Angelus, Domingo 21-6-2000

Siguiendo los pasos de los Misioneros

28. junio          S. Ireneo (135-202 ca.), mártir, nacido en Esmirna (Anatolia, actual Turquía), discípulo de S. Policarpo, fue obispo de Lyon y gran evangelizador de la Galia. Es uno de los Padres de la Iglesia.

°          Aniversario del nacimiento de Muhammad Yunus (n. en Bangladesh, 28-6-1940, de familia musulmana), emprendedor social, banquero, economista, líder de la sociedad civil. Recibió el Premio Nobel de la Paz (2006), junto con su Grameen Bank, “por sus esfuerzos en crear, con microcréditos, desarrollo económico y social para los pobres”.

29.       Ss. Pedro y Pablo, Apóstoles, mártires, misioneros de la primera hora y fundadores de la Iglesia en Roma y en otros lugares; fueron martirizados en Roma, bajo el emperador Nerón (†64-67 ca.). Desde los primeros siglos, la historia y la liturgia de la Iglesia los recuerdan, veneran e invocan juntos.

30.       B. Basilio Velyckovskyj (1903-1973), obispo y mártir greco-católico ucraniano; perseguido duramente en su patria, fue expulsado y murió en el exilio en Winnipeg (Canadá), a consecuencia de una dosis de veneno con efecto lento, que le inyectaron antes de expulsarlo en 1972.

°          Ven. Pierre Toussaint (Haití, 1766 – EE.UU., 1853), esclavo negro al servicio de una familia francesa, que lo educó y lo hizo bautizar. Cuando emigraron a los EE.UU, Pierre, buen cristiano y requerido “barbero de calidad”, se hizo rico y ayudó a la familia francesa caída en desgracia; adquirió la libertad de su hermana y de su futura esposa; socorrió a enfermos y a niños huérfanos.

1. julio             S. Oliviero Plunkett (1629-1681), mártir, nacido en Irlanda, estudió en Roma y enseñó teología en el Colegio Romano de Propaganda Fide. Fue arzobispo de Armagh (Irlanda) y, falsamente acusado de traición, fue ahorcado en Londres.

°          B. Antonio Rosmini (1797-1855), sacerdote italiano, filósofo y teólogo de extraordinaria profundidad de pensamiento y de vida cristiana, fundador (1828) del Instituto de la Caridad (conocidos después como Rosminianos). A causa de algunos de sus escritos fue incomprendido y condenado injustamente por la jerarquía eclesiástica, pero él conservó siempre hacia ella una actitud de obediencia y amor.

°          B. Asunta Marchetti (1871-1948), misionera italiana en Brasil, cofundadora de las Hermanas Misioneras Escalabrinianas.

°          Bs. Tulio Maruzzo (1929-1981), franciscano de Vicenza (Italia) y Luis Obdulio Arroyo, su catequista, martirizados en Guatemala. El misionero era un hombre manso, pero intrépido en la formación y promoción de los campesinos. En aquellos años, muchas personas cayeron víctimas de la violencia del régimen en Guatemala: el obispo Gerardi, sacerdotes, religiosas, numerosos catequistas y otros laicos (véase 13/2; 26/4; 28/7).

3.         S. Tomás Apóstol, profesó su fe en Cristo resucitado (cfr. Jn 20, 24-29). Según la tradición, después de Pentecostés, anunció el Evangelio en Mesopotamia y, después del año 50, llegó a India, dando vida a las fervientes comunidades de los así llamados “cristianos de santo Tomás”. Repartidos en el sur-oeste de India, en especial en el estado de Kerala, permanecieron unidos en la fe y en comunión con Roma, hasta el s. XVII, cuando algunos grupos pasaron a Iglesias cristianas ortodoxas o evangélicas, mientras muchos otros perseveraron en la fe de los orígenes.

4.         S. Isabel de Portugal (1271-1336), hija del rey de España Pedro III, a los 12 años fue dada como esposa a Dionisio, rey de Portugal, con el cual tuvo dos hijos. Al quedar viuda, entregó sus propiedades a pobres y monasterios y se hizo terciaria franciscana. Hizo una buena labor de pacificación y reconciliación dentro de su familia y, como consejera de su esposo, entre Portugal y España.

°          Recuerdo del P. Francisco Javier Gautrelet (1807-1886), jesuita francés, que en 1884 fundó el Apostolado de la oración, red mundial de oración del Papa, para ofrecer cada día obras y oraciones al Corazón de Jesús, en reparación de los pecados y por las intenciones del Papa. Pío XII (1944) definió este apostolado “uno de los medios más eficaces para la salvación de las almas”. Los inscritos son hoy más de 40 millones.

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A cargo de:  P. Romeo  Ballan – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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