Viernes 4 de septiembre 2020
Con más de 100.000 casos confirmados y 6.000 muertes, Ecuador es uno de los epicentros de la pandemia en América Latina. A pesar de haber enfrentado el coronavirus ya desde marzo de este año, el País tiene dificultades para salir de la crisis económica y sanitaria, que se suma a una desigualdad social crónica.

Con apenas dieciséis años, Denisse Toala ha intentado hacer algo para echar una mano a sus conciudadanos en esta emergencia. Está en su último año de secundaria y vive en un barrio popular de la ciudad de Guayaquil, considerada la capital económica del país. Ha empezado una escuela al aire libre para niños quienes, además de no haber podido asistir a la escuela durante meses, no pueden tampoco seguir sus lecciones en línea por falta de medios técnicos.

En su barrio, “La Realidad de Dios”, al norte de Guayaquil, muy pocas personas tienen conexión a internet en casa o equipos capaces de manejar los datos que requiere la plataforma de educación a distancia. Recientemente, UNICEF ha afirmado que solo el 37% de las familias ecuatorianas tiene acceso a internet y que seis de cada diez niños no siguen las lecciones virtuales. La situación es peor en las zonas rurales donde solo el 16% de las familias utilizan este servicio.

Por eso, bajo la sombra de un gran árbol, Denisse ha montado un pizarrón, carteles y bancos y cada día utiliza su celular para comprobar los deberes de sus pequeños alumnos, informar a sus padres y ayudar a los niños a estudiar.

“Mi inspiración”, explica Denisse, “vino de mis dos sobrinos; me di cuenta de que las medidas anti-COVID han afectado mucho al sector educativo. Estoy convencida de que la escuela brinda oportunidades; sin embargo, la gente de nuestro barrio es muy vulnerable, sin ingresos fijos y sin internet. Pensé que debería hacer algo por ellos".

Denisse comenzó con 19 niños y ahora, con la ayuda de un asistente, enseña a 40 alumnos. El día se organiza como en cualquier escuela propiamente dicha con un programa preciso y clases separadas según la edad y la asignatura que se imparte. Al ver el compromiso de esta joven, la gente del vecindario y más allá está ayudando donando cuadernos y libros de texto.

“Aquí”, dice una de las madres, “no tenemos internet ni señal. Mis hijos se habrían perdido todo el año escolar si no hubiera sido por la escuela de Denisse debajo del árbol".

(Equipo Misioneros Combonianos. Ecuador: Denisse’s School Under a Tree)