Un padre, dos hijos, una hacienda familiar que llevar adelante con el trabajo de todos, haciendo equipo, sin echarse atrás… Es la escena que Jesús presenta en la parábola (Evangelio), con la invitación-mandato a ir a trabajar en la viña. Es decir, para el crecimiento del Reino de Dios en el mundo. Retorna aquí el mensaje del domingo pasado sobre el trabajo en el campo de Dios, la conversión del corazón, la gratuidad del amor y del servicio, la aceptación del plan de Dios Padre…

“¡Vete hoy a trabajar…!”
Actualidad de la misión

Ezequiel 18,25-28; Salmo 24; Filipenses 2,1-11; Mateo 21,28-32

Reflexiones
Un padre, dos hijos, una hacienda familiar que llevar adelante con el trabajo de todos, haciendo equipo, sin echarse atrás… Es la escena que Jesús presenta en la parábola (Evangelio), con la invitación-mandato a ir a trabajar en la viña. Es decir, para el crecimiento del Reino de Dios en el mundo. Retorna aquí el mensaje del domingo pasado sobre el trabajo en el campo de Dios, la conversión del corazón, la gratuidad del amor y del servicio, la aceptación del plan de Dios Padre… El Señor no se conforma con palabras, se fija en los frutos: “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7,21). La palabra de Jesús y el mensaje de la parábola suenan como una fuerte llamada a la conversión, a la coherencia entre fe y obras. Una llamada que aparece evidente en los frecuentes debates-polémicas entre Jesús y los fariseos. Cuando Mateo, algunas décadas después de la muerte y resurrección de Jesús, escribía estos textos, las comunidades cristianas estaban ya formadas principalmente por personas procedentes del paganismo, mientras que la mayoría de los hijos de Israel no había reconocido en Jesús al Mesías prometido, y, por tanto, había rehusado entrar en la viña.

La profecía de Jesús ya se había hecho realidad: “Los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del Reino de Dios” (v. 31). Esta palabra no da pie a una gradación de mérito o de lugares privilegiados, indica tan solo una precedencia en la disponibilidad y apertura a la novedad de Dios. Jesús no quiere elogiar la prostitución, sino más bien elogiar a quien tiene el valor de cambiar su vida, de convertirse, como la adúltera, como Mateo y Zaqueo. La parábola nos garantiza que nuestro Padre bueno acepta que uno se atrase y necesite tiempo para recapacitar, acoge incluso a aquellos que parecen los más indignos, si creen y se arrepienten (v. 32). Porque Él es un Dios especial, que manifiesta su poder sobre todo con el perdón y la misericordia.

Los dos hijos de la parábola son dos pueblos (Israel y los paganos), son dos corazones con diversas vicisitudes, son dos caras de la misma moneda. En realidad, los dos hijos somos cada uno de nosotros, con nuestros altibajos e incoherencias, en una mixtura de y de No, entre tiempos de fidelidad y de fragilidad, según los momentos y épocas de la existencia… La fe no se limita a un sentimiento interior, conlleva un estilo de vida, listos para cambiar, emprender un nuevo camino. No basta con decirse creyentes, hace falta ser creíbles. Ya a finales del primer siglo cristiano (hace unos 1.900 años), san Ignacio de Antioquía escribía: “Es mejor ser cristianos sin decirlo, que decirlo sin serlo”.

Además de los dos hijos de la parábola con su y No, hay un tercer hijo, que no somos nosotros: es Jesús, Hijo del Padre, que conoce y realiza una sola palabra: el Sí de Dios para la salvación de la humanidad (cfr. 2Cor 1,19; Mt 11,26). El grandioso himno cristológico en la carta de San Pablo a los Filipenses (II lectura) es una contemplación orante del misterio de Cristo Jesús: Él es Dios como el Padre y el Espíritu, pero se anonada, se despoja de su rango, toma la condición de siervo obediente, se humilla hasta la muerte de cruz. Pero Dios lo exalta por encima de todos, hasta el punto de que toda lengua proclame que “Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre” (v. 11). Cristo no se ha encerrado en sus intereses, ha buscado el interés de los demás (v. 4): Él, el Misionero del Padre, ha entregado su vida por todos; por tanto, todo cristiano, cada misionero está llamado a seguir su ejemplo, asumiendo los sentimientos de Cristo Jesús (v. 5): amor, humildad, compasión, entrega total. Él es el camino de la misión.

La orden del padre a los hijos es clara: “Hijo, vete hoy a trabajar a la viña” (v. 28). Esta escena agrícola está en conexión con otra invitación de Jesús a hacerse cargo de la mies ya madura: “Alcen sus ojos y vean los campos que blanquean ya para la siega” (Jn 4,35). Se trata de una mies abundante, para la cual, lamentablemente, faltan obreros (cfr. Mt 9,37). La orden es clara y plenamente actual: “Hijo, vete hoy…” Es una orden para nuestro tiempo. ¡Es para hoy! Las necesidades son cuantiosas y urgentes: en la Jornada mundial del migrante y del refugiado, (*) al comienzo del octubre misionero y cercanos ya al DOMUND, es fácil identificar la viña de la parábola con el mundo de las misiones, donde el trabajo por el anuncio del Evangelio es proverbialmente inmenso, mientras que las fuerzas disponibles – personas y medios – escasean. La orden de Jesús es semejante a la invitación que el sacerdote dirige a los fieles al final de la Misa: vayan en paz a realizar la misión. En latín se decía: ‘Ite, missa est’, que equivale a: ‘Ite, missio est’; es decir: “Vayan. ¡Es la hora de la Misión! Jesucristo espera de cada uno una respuesta personal, libre, generosa y coherente.

Palabra del Papa

(*) “He decidido dedicar este Mensaje al drama de los desplazados internos, un drama a menudo invisible, que la crisis mundial causada por la pandemia del COVID-19 ha agravado. De hecho, esta crisis, debido a su intensidad, gravedad y extensión geográfica, ha empañado muchas otras emergencias humanitarias que afligen a millones de personas, relegando iniciativas y ayudas internacionales, esenciales y urgentes para salvar vidas, a un segundo plano en las agendas políticas nacionales. Pero este no es tiempo del olvido… Extiendo este Mensaje, dedicado a los desplazados internos, a todos los que han experimentado y siguen aún hoy viviendo situaciones de precariedad, de abandono, de marginación y de rechazo a causa del COVID-19… Se trata de un reto pastoral al que estamos llamados a responder con los cuatro verbos que señalé en el Mensaje de 2018: acoger, proteger, promover e integrar”.
Papa Francisco
Mensaje para la Jornada mundial del migrante y del refugiado, 2020

Siguiendo los pasos de los Misioneros

  1. Día mundial del migrante y del refugiado. Tema del Papa para 2020: “Como Jesucristo, obligados a huir. - Acoger, proteger, promover e integrar a los desplazados internos”.

°     S. Vicente de Paúl (1581-1660), sacerdote francés, fundador de la Congregación de la Misión (también se les llama Paúles, Lazaristas, Vicentinos) para la formación del clero y las misiones populares. Junto con santa Luisa de Marillac, fundó las Hijas de la Caridad (1633), para el servicio de los pobres.

°     Según el calendario hebraico: Yom Kippurdía de la expiación”, redención, penitencia, arrepentimiento y reconciliación, con ayuno y oración. Es el día más santo y solemne en ese calendario.

°     Día mundial del turismo, promovido por la Organización Mundial del Turismo (OMT, 1979).

  1. Ss. Lorenzo Ruiz y 15 compañeros mártires: sacerdotes, religiosos y laicos, casi todos asociados a la Familia dominicana, asesinados por odio a la fe en Nagasaki (1633-1637) y canonizados en 1987. Lorenzo había nacido en Manila de madre filipina y de padre chino; estaba casado, era padre de tres hijos y buen catequista; participó en un viaje misionero a Japón, donde encontró el martirio.

°     B. Niceta Budka (1877-1949), obispo, nacido en Ucrania, misionero en Canadá ente los católicos de rito bizantino; murió en un campo de concentración en Karadzar (Kazajistán).

°     Aniversario del nacimiento de Confucio en China (551 a.C.)

  1. Fiesta de los Ss. Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael; asimismo, recuerdo de los Ss. Ángeles de la guarda (fiesta el 2/10). Todos ellos, Ángeles y Arcángeles, son servidores de Dios, sus mensajeros para con los hombres y nuestros protectores.
  2. S. Gregorio el Iluminador (257-332), obispo, apóstol de los armenios, pueblo que se convirtió al cristianismo en el año 301.

°     S. Jerónimo (347-420) natural de Dalmacia, hoy Croacia; sacerdote y doctor de la Iglesia, contemplativo y penitente, eximio estudioso y escritor, traductor de la Biblia al latín; murió en Belén. Suya es la sentencia: “La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo”.

1.    S. Teresa del Niño Jesús (1873-1897), nacida en Alençon (Francia), siendo aún adolescente ingresó en el Carmelo de Lisieux, donde vivió su vocación de ser “el amor en el corazón de la Iglesia”. Es doctora de la Iglesia y patrona principal de las Misiones y de Francia, protectora de los enfermos de Sida y de otras enfermedades infecciosas. Ha escrito Historia de un alma, obra de elevada espiritualidad para todos los tiempos.

* Sus padres, los santos Luis Martín y Celia María Guérin, fueron canonizados juntos en 2015.

°     B. Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659), español, obispo de Puebla de los Ángeles (México), hombre de vasta cultura y espiritualidad, virrey y visitador apostólico. Fue un reformador y pastor incansable, defensor de los indios. En sus últimos años de vida, regresó a España y fue obispo de Osma-Soria.

°     Ven. Delia Tétreault (1865-1941), religiosa canadiense, fundadora (1902) de las Misioneras de la Inmaculada Concepción para la misión ad gentes.

°     Jornada internacional de la música, instituida en 1975 por el Consejo Internacional de la Música, organismo creado por la Unesco (1949).           

°     Día internacional de las personas mayores (ONU-OMS, 1990).

2. Antonio Chevrier (1826-1879), francés, enamorado de la pobreza del pesebre de Belén. Después de haber consultado a S. Juan María Vianney, cura de Ars, fundó en Lyon la asociación de los Sacerdotes del Prado, dedicados a las obras de caridad. Fue precursor del compromiso social, educativo y misionero del clero.

°     B. Juan Beyzym (1850-1912), sacerdote jesuita de Ucrania, misionero entre los leprosos en Fianarantsoa (Madagascar).

°     Día internacional de la no violencia (ONU, 2007), en el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, el 2 de octubre de 1869.

  1. Ss. Ambrosio Francisco Ferro, sacerdote, y 27 compañeros mártires, asesinados por odio a la fe († 1645) a orillas del río Uruaçu (Natal, Brasil). Pertenecen al grupo de los primeros mártires de Brasil, junto con los Ss. Andrés de Soveral, Domingo Carvalho y otros laicos.

°     B. Josef Mayr-Nusser (1910-1945), mártir italiano de Bolzano (norte de Italia), padre de familia y líder de la Acción Católica, activo en obras asistenciales. Murió en Erlangen (Alemania), camino al campo de concentración de Dachau, porque rehusó prestar el juramento de fidelidad a Hitler, diciendo: “Soy cristiano y mi fe no me lo permite”.

°     B. Jesús E. Jaramillo Monsalve (1916-1989), mártir colombiano, del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal. Como obispo de Arauca, tomó posición en defensa de los pobres y contra la guerrilla comunista del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que lo secuestró y asesinó.

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.comboni.org   “Palabra para la Misión”

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