Jueves 14 de enero 2021
¡Gracias Santo Padre! Expresamos nuestro agradecimiento al Papa Francisco por el Motu Proprio Spiritus Domini, y a todos los que han contribuido en el estudio y la investigación para este nuevo paso que ve la participación ministerial de las mujeres en la Iglesia. [
UISG: Unión Internacional de Superioras Generales]

Nos complace leer que el título del Motu Proprio es Spiritus Domini. Como dice el Santo Padre en la carta dirigida al Cardenal Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la decisión de que no sólo hombres sino también mujeres puedan ser instituidas Lectores o Acólitos es un signo y una respuesta al “dinamismo que caracteriza la naturaleza de la Iglesia”, un dinamismo propio del Espíritu Santo que desafía constantemente a la Iglesia en obediencia a la Revelación y a la realidad.

Este documento nos es dado en el día de la Solemnidad del Bautismo del Señor, el día en que Dios se revela en comunión con Jesús que se hace siervo. Mirando a Jesús, renovamos nuestra común dignidad bautismal como hijos e hijas en Él, como hermanos y hermanas. Desde la pila bautismal y luego desde la unción crismal, todos los bautizados somos hechos partícipes de la vida y misión de Cristo y somos capaces de servir a la comunidad.

El poder contribuir a la misión de la Iglesia, compartiendo los ministerios, nos ayudará a entender, como dice el Santo Padre en la carta, que en esta misión “se ordenan, el uno al otro”, ministros ordenados y no ordenados, hombres y mujeres, en una relación mutua. Esto refuerza el testimonio evangélico de la comunión.

En muchos lugares las mujeres, y especialmente las mujeres consagradas, según las directrices de los obispos, llevan a cabo diversos ministerios pastorales que responden a las necesidades de la evangelización. Y así el Motu Proprio, con su carácter universal, es una confirmación del camino de la Iglesia en el reconocimiento del servicio.
[UISG: Unión Internacional de Superioras Generales]