Por los jóvenes voluntarios que visitan las misiones de la Familia Comboniana en distintas partes del mundo, para que el encuentro con otros pueblos y culturas fortalezca su fe y su testimonio cristiano. Oremos.

Llegó el verano en la parte norte del planeta y durante los meses de julio y agosto son muchos los jóvenes que optan por un voluntariado en alguna de nuestras misiones combonianas. Normalmente son jóvenes del norte rico que pueden sufragarse un costoso viaje intercontinental y obtener con relativa facilidad su visado. No hay demasiados jóvenes del sur pobre que vengan a Europa o América del Norte para hacer un voluntariado. Aunque tengan dinero, difícilmente se les concede el visado. También el voluntariado refleja el mundo injusto que hemos construido entre todos. Los jóvenes europeos, por ejemplo, no son «más buenos» que los africanos porque hacen más voluntariado misionero, simplemente son más ricos y pueden hacerlo.

Algunos de los jóvenes voluntarios que visitan nuestras misiones combonianas en África llegan llenos de prejuicios y con la ilusión de prestar muchos servicios. Sin duda que con sus ganas, juventud y entusiasmo apoyan en muchas cosas, pero hay que recordarles que deben priorizar el observar, el escuchar y el dejarse interpelar por la realidad. Si son cristianos, también pueden aprender de la fe de las personas que encuentran, que puede fortalecer la suya. Se necesita tiempo en el encuentro con otros pueblos y culturas.

Por intercesión de san Daniel Comboni oramos por los jóvenes voluntarios que visitan las misiones de la Familia Comboniana en distintas partes del mundo, para que el encuentro con otros pueblos y culturas fortalezca su fe y su testimonio cristiano.

[Hozana]