Jueves, 5 de febrero 2026
Tras un largo proceso de reflexión llevado a cabo a varios niveles en el Instituto, en cumplimiento del mandato recibido del XIX Capítulo General y retomado por la Asamblea Intercapitular 2025, el Consejo General inicia ahora el proceso de reconfiguración del Instituto con una carta dirigida a todos los hermanos en la que se presenta la trayectoria histórica de esta necesidad inaplazable.
En la carta se recorre la evolución conceptual del proceso desde el Capítulo General de 1985, se exponen las motivaciones del proceso y se indica el camino a seguir, con los escenarios de estructura que parecen posibles en este momento, y se indican los hitos del proceso que nos llevará al Capítulo general de 2028, cuando las opciones identificadas, con las implicaciones operativas correspondientes para la puesta en marcha de las nuevas estructuras circunscripcionales, se presentarán al discernimiento y decisión del Capítulo. El Consejo general invita a todos los hermanos a acoger con atención la carta y pide a todos una colaboración generosa y constructiva para afrontar con confianza y esperanza el reto de esta reconfiguración dictada por la pasión por la misión.
Carta sobre la reconfiguración de las Circunscripciones
Queridos hermanos:
En la víspera de la Fiesta de la Presentación del Señor, que nos recuerda nuestra consagración a Dios y nuestra misión, deseamos informarles sobre el proceso de reconfiguración de las Circunscripciones del Instituto. Es importante comprender su urgencia, sus motivaciones y su relevancia para nuestro servicio misionero. Sobre todo, queremos hacerlos partícipes del camino que estamos recorriendo como Instituto, esperando contar con su colaboración y su apoyo. En el texto encontrarán los términos unificación y recalificación; hemos optado por mantenerlos para respetar la terminología utilizada en los distintos Capítulos.
Una reflexión que viene de lejos
El discernimiento del Instituto en relación con la unificación de las Circunscripciones se inscribe en el proceso más amplio de revisión y recalificación de los compromisos misioneros iniciado con el Capítulo de 1985. En ese contexto, la reflexión surgía de la necesidad de hacer que la presencia misionera fuera más significativa y coherente con la nueva Regla de Vida.
A partir del Capítulo de 2003, la cuestión emergió con mayor urgencia, debido a la progresiva reducción y al envejecimiento del personal, así como a la necesidad de invertir de manera estratégica unos recursos cada vez más limitados.
El Capítulo de 2009 representó un punto de inflexión, al señalar las unificaciones como una opción estructural indispensable para garantizar un servicio misionero cualificado. Aun reconociendo las dificultades operativas y las resistencias al cambio, se insistió en un camino gradual, dialogante y fundamentado en criterios claros de viabilidad.
Los Capítulos posteriores han vinculado aún más las unificaciones con la reorganización y la recalificación del Instituto según un enfoque ministerial, orientado a pastorales específicas y a prioridades continentales, subrayando la necesidad de comunidades más consistentes, estables e internacionales.
La falta de una aplicación concreta de muchas indicaciones capitulares llevó al Capítulo de 2022 a reafirmar con fuerza la necesidad de implementar el proceso de unificación y recalificación. En el Asamblea Intercapitular de 2025, los participantes relanzaron este camino, poniendo de relieve que Circunscripciones demasiado pequeñas ya no son capaces de sostener adecuadamente ni la misión ni los servicios internos. De ello se derivan fenómenos de excesiva centralización y dependencia de Roma, una pérdida de calidad operativa y un debilitamiento de la expresión carismática.
Las unificaciones se configuran así no solo como una opción organizativa, sino como una decisión profundamente misionera, orientada a hacer que las Circunscripciones sean más sostenibles, competentes y capaces de encarnar con fidelidad y eficacia el carisma del Instituto en el contexto actual.
La urgencia y las motivaciones del proceso en curso
Ya el Capítulo de 2009 lanzaba un «llamamiento al valor de llegar a decisiones que impliquen a todos y de ponerse en camino sin vacilaciones ni dilaciones, siguiendo reflexiones y decisiones ya urgentes en el pasado, viviendo la misión como un proyecto en comunión» (cf. Consejo General, Carta de presentación de las Actas Capitulares, 2009).
Frente a la significativa reducción del personal —de 1.839 misioneros en 1996 a 1.443 en la actualidad—, la respuesta estructural ha sido limitada: en treinta años solo se han realizado dos unificaciones de Circunscripciones (Brasil y Egipto-Sudán). Esta disminución lenta pero constante de los hermanos ha ido erosionando progresivamente nuestra capacidad de respuesta misionera.
Muchas comunidades han sido cerradas, pero la permanencia de comunidades demasiado pequeñas genera una especie de estancamiento misionero, debido a la falta de relevo, de competencias suficientes, de fuerzas para la regeneración de la misión y de un equilibrio entre los servicios internos y el servicio a la Iglesia local. Además, numerosas comunidades continúan viviendo con menos de tres miembros, en contraste con lo previsto por la Regla de Vida (RV 40.1). No se trata solo de un problema numérico: estas situaciones inciden negativamente en la salud personal y comunitaria y en el mismo estilo de la misión.
Por este motivo, consideramos necesario llegar al próximo Capítulo General (2028) con una nueva configuración del Instituto que pueda ser sometida a aprobación. En síntesis, son cuatro los motivos principales que hacen indispensable la reestructuración de las Circunscripciones:
El camino a recorrer
El proceso propuesto es fruto de reflexiones desarrolladas a diferentes niveles: continental, en los encuentros de los superiores de Circunscripción, dentro de las propias Circunscripciones —en algunos casos mediante votación—, así como en los Secretariados generales y en el Consejo General. A todos los niveles surgió la conciencia de que ya no es posible posponer la reestructuración del Instituto.
Teniendo en cuenta los diversos aportes, se han formulado algunas hipótesis de trabajo para cada continente, que deberán profundizarse posteriormente en sus aspectos prácticos. Esperamos una amplia participación de los hermanos, tanto en la toma de conciencia sobre la necesidad de las unificaciones como en la contribución a la definición de las propuestas, bajo la guía y acompañamiento de los superiores de Circunscripción. En particular, las hipótesis de configuración son las siguientes:
Tanto la LP como la NAP participarán en las reuniones de las nuevas provincias: la LP con Europa y la NAP con la provincia “Centro América”.
El posible camino, en parte ya compartido con los superiores de Circunscripción, prevé un trabajo por grupos de Circunscripciones, según las hipótesis de agrupación indicadas arriba.
2026
Cada nueva configuración instituirá una comisión encargada de elaborar un plan estratégico de unificación, destinado a clarificar las implicaciones a nivel de gobierno y administración. En este proceso de reflexión también se contará con la contribución de los secretariados provinciales de sector. Asimismo, corresponderá a cada provincial la responsabilidad de continuar el trabajo de sensibilización dentro de su propia circunscripción.
Los resultados de este trabajo deberán ser compartidos con el Consejo General antes de junio de 2026. A tal fin, es importante que cada coordinador continental inicie de inmediato, junto con los provinciales, la organización de un programa de trabajo adecuado, pudiendo contar con el apoyo y acompañamiento constante del consejero general del continente, que seguirá de cerca el desarrollo de los trabajos.
En los meses de septiembre y octubre de 2026, el Consejo General se reunirá con los grupos interprovinciales (2 representantes por cada provincia: el provincial más un miembro indicado por el consejo provincial) para dialogar y tomar decisiones sobre las hipótesis propuestas. Para facilitar la calendarización de estos encuentros, se solicita comunicar las fechas disponibles antes del mes de abril, considerando que, como ya se compartió en la Asamblea Intercapitular, se prevé la presencia de dos consejeros generales.
Seguirá la redacción de un primer borrador de los “nuevos directorios provinciales” (ad experimentum) para la fase de inicio que seguirá al Capítulo de 2028; dicho borrador será discutido en una Consulta ad hoc en enero de 2027. En esa misma Consulta también se definirán las modalidades del XX Capítulo General (2028).
En la Consulta de octubre de 2026, el Consejo General nombrará una comisión encargada de estudiar las enmiendas necesarias a la Regla de Vida para la implementación de las unificaciones.
2027
En la Consulta de junio de 2027 se nombrará la comisión pre-capitular y se convocará el XX Capítulo General.
En octubre de 2027 se procederá a la elección de los delegados al Capítulo; en diciembre se elaborará la lista de capitulares y se concluirá el proceso de revisión de la Regla de Vida que se presentará al Dicasterio.
2028
El XX Capítulo General se celebrará en junio de 2028 y se ocupará, entre otros asuntos, de la aprobación de las unificaciones y de la revisión de la Regla de Vida. Inmediatamente después, en agosto, dará inicio el proceso electoral según la nueva configuración de las Circunscripciones.
Conclusión
Los profundos cambios que han transformado la realidad, la misión y el Instituto requieren el valor de dar pasos concretos hacia una reorganización adecuada. No estamos solos en este camino: muchos otros Institutos están afrontando procesos similares en respuesta a las transformaciones en curso.
Es natural que surjan nostalgias por el pasado y temores por un futuro aún por explorar; sin embargo, el Espíritu nos invita a mirar hacia adelante con confianza y esperanza, soñando una reconfiguración guiada por la misión. En ella, las estructuras de gobierno están llamadas a ser instrumentos adecuados para la evangelización del mundo de hoy, más que medios de autopreservación (cf. EG 27).
Este es un tiempo propicio para la reconfiguración de las Circunscripciones: aún disponemos de las energías y capacidades necesarias para gestionarla de manera responsable y constructiva. Aunque no sea la solución a todas las dificultades, representa una oportunidad para permanecer fieles de manera creativa a la misión del Instituto. Los signos de los tiempos nos llaman a vivir la misión desde una perspectiva ministerial, fortaleciendo las pastorales específicas según las prioridades continentales, que constituyen el vínculo y el dinamismo misionero de las Circunscripciones combonianas.
Por ello, esperamos la colaboración generosa y constructiva de todos los hermanos, para que este proceso pueda llevarse a cabo en comunión y con una visión del Instituto que supere una perspectiva limitada a su propria Circunscripción.
Que san Daniele Comboni nos acompañe e inspire para el bien de la misión y para la mayor gloria de Dios
El Consejo general
Roma, 1 de febrero de 2026
Víspera de la Presentación de Jesús en el Templo