Viernes, 14 de agosto 2026
Colombia fue violentamente sacudida por un terremoto de gran intensidad el pasado 10 de agosto. El sismo ha causado numerosas víctimas y grandes destrucciones. El Consejo General de los Misioneros Combonianos ha emitido una nota a los superiores de las circunscripciones del Instituto, lanzando un llamamiento a la solidaridad con las víctimas. [Foto diócesis de Quibdo]
Queridos Provinciales y Delegados:
Un cordial saludo desde Roma.
El Consejo General expresa su profunda cercanía y solidaridad con el pueblo de Colombia y con los Misioneros Combonianos que desempeñan su servicio en ese país, uniéndose al dolor de tantas personas que se han visto duramente afectadas por el fuerte terremoto que sacudió el país el 10 de agosto, causando numerosas víctimas, heridos y graves daños en las viviendas y las infraestructuras.
En este momento de prueba, queremos hacer sentir a las comunidades afectadas nuestra cercanía fraterna y nuestra solidaridad, especialmente a las familias que han perdido a sus seres queridos, a quienes han resultado heridos o han perdido sus hogares y a todos aquellos que están viviendo momentos de miedo, dolor y precariedad.
Expresamos también nuestro aprecio y gratitud a todas las personas que, con generosidad y valentía, están comprometidas en las operaciones de rescate, asistencia y ayuda a las poblaciones afectadas.
Como Misioneros Combonianos, acompañamos con nuestra oración a los pueblos de Colombia y Venezuela, pidiendo al Señor de la vida que acoja en Su misericordia a quienes han perdido la vida, sostenga a las personas heridas y a las familias afligidas por el duelo, y conceda fuerza, valor y esperanza a todos aquellos que están comprometidos en la asistencia y en la difícil tarea de la reconstrucción.
Por este motivo, tenemos la intención de extender a Colombia la colecta de solidaridad lanzada con ocasión del reciente terremoto en Venezuela. Por ello, hacemos un llamamiento a las Circunscripciones que deseen adherirse a esta iniciativa para que comuniquen al Economato General el importe que desean que les sea cargado con este fin. Los fondos recaudados serán destinados a las necesidades más urgentes de las poblaciones afectadas, para hacerles sentir que nadie está solo ante el sufrimiento, la pérdida y la difícil tarea de la reconstrucción.
Que María, Madre de la Esperanza, acompañe y proteja a los pueblos de Colombia y Venezuela y sostenga a todos aquellos que, en este momento difícil, se hacen cercanos a las personas más vulnerables, poniendo a su disposición su tiempo, sus energías y sus recursos.
Que el Señor conceda a las comunidades afectadas consuelo y esperanza y nos haga capaces a todos, mediante nuestra solidaridad, de ser un signo concreto de Su presencia y de Su misericordia.
Fraternamente,
El Consejo general