Martes, 18 de agosto 2026
Seis escolásticos de la Provincia Togo-Ghana-Benín (TGB) pronunciaron su profesión perpetua el sábado 11 de julio de 2026 en la Casa Provincial de los Misioneros Combonianos de Lomé, Togo. En la alegría de la Iglesia y de la Familia Comboniana, consagraron definitivamente sus vidas a Cristo para la misión ad gentes, según el carisma de san Daniel Comboni.

Los nuevos profesos perpetuos son: Esc. Andrew Twesigwe (Uganda), Esc. Kpogo Komi Jules (Togo), Esc. Amado Komlan Prosper (Togo), Esc. Aguiar Vignon Michel (Benín), Esc. Davon Kossigan Sylvestre (Togo) y Esc. Dzikunu Winfred Etse (Ghana).

La celebración eucarística, que comenzó a las 9:00 horas, reunió a una treintena de cohermanos procedentes de casi todas las comunidades de la provincia, a las familias de los nuevos profesos, a numerosos fieles y a varios amigos de la misión, y fue presidida por el P. Katsan Fodagni Kokouvi (Fidèle), quien recibió los votos perpetuos en nombre del superior general, P. Luigi Codianni.

La animación litúrgica, a cargo de la Federación de Coros de la Comunidad Cristiana de Cacaveli, confirió a esta celebración una profundidad espiritual y una alegría contagiosa, reflejando la acción de gracias de todo el Instituto por el don de seis nuevas vidas entregadas por completo a Dios y a la misión.

En su homilía, el P. Fidèle desarrolló el sentido profundo de la profesión religiosa a la luz de la Palabra de Dios, de la Regla de Vida de los Misioneros Combonianos y de la espiritualidad de san Daniel Comboni. Al comentar los textos litúrgicos del día, recordó que los votos de castidad, pobreza y obediencia no son ante todo renuncias, sino una manera de participar plenamente en la vida de Cristo. Subrayó el valor profético de los votos religiosos para el Reino de Dios.

La Regla de Vida enseña que la profesión religiosa es una consagración que configura más íntimamente con Cristo, misionero del Padre, y nos compromete totalmente en su misión. A través de los consejos evangélicos, el comboniano se convierte en un signo vivo del Reino de Dios y se hace disponible para ser enviado allí donde la Iglesia y el Instituto lo necesiten.

Esta profesión perpetua constituye un nuevo capítulo en la realización del sueño misionero de san Daniel Comboni, quien consagró toda su vida a la evangelización de los pueblos más abandonados. Siguiendo los pasos de Cristo y las huellas del Fundador, que hizo de la misión la razón de su existencia y para quien la misión consiste en «hacer causa común con los pueblos que nos son confiados» (Escritos 3159), estos seis cohermanos eligen compartir el destino de los pueblos a los que serán enviados, particularmente los más pobres, los más olvidados y aquellos que aún no han recibido el anuncio del Evangelio.

Uno de los momentos más emotivos de la celebración tuvo lugar al final de la Eucaristía. En efecto, en un gesto impregnado de sencillez, de reconocimiento y de profunda comunión, el superior provincial y el P. Sandro Cadei, probus vir, fueron a saludar personalmente a los padres de los nuevos profesos perpetuos. Con un abrazo fraterno, les expresaron la gratitud de todo el Instituto por la generosa entrega de sus hijos a la misión.

Este gesto altamente simbólico recordaba que las familias son la primera tierra donde nace y crece una vocación. Al acoger, acompañar y sostener la llamada de sus hijos, se convierten ellas mismas en verdaderas colaboradoras de la misión universal de la Iglesia.

La celebración, que concluyó hacia medio día, se prolongó en un ambiente fraterno y festivo donde cohermanos, familias, amigos y fieles compartieron la alegría de este compromiso definitivo, manifestando la vitalidad de la Provincia TGB y la esperanza que suscitan estas nuevas consagraciones.

Una semana después, los seis escolásticos fueron ordenados diáconos.

P. Jean-Michel Adom, mccj