Miércoles, 9 de septiembre de 2026
El pasado 2 de septiembre, la comunidad parroquial y algunos amigos de la ciudad de Troia, en Italia, se reunieron en la sala «Sartori» para escuchar con gran interés al padre comboniano Fernando Zolli, originario de la Mediatrice y actualmente en la República Democrática del Congo.
La República Democrática del Congo es un país de África Central, con un territorio ocho veces mayor que el de Italia, rico en materias primas y con la segunda mayor cuenca forestal del planeta. Pero, sobre todo, cuenta con una de las poblaciones más jóvenes del mundo (16,4 % de personas mayores, frente al 44,6 % de la Europa), signo de gran vitalidad y esperanza para África y para el mundo.
El Congo, precisamente por sus grandes riquezas, sufre las consecuencias de una guerra que continúa martirizando a la población desde su independencia, hace 66 años, hasta nuestros días. Los tratados de paz, especialmente con Ruanda, se suceden, pero son solo de fachada, porque la inestabilidad y la inseguridad resultan convenientes para las grandes potencias, como Estados Unidos y China, que, sin ser molestadas, se apoderan de las tierras raras y de los minerales, principalmente del coltán, fundamental para el desarrollo de las nuevas tecnologías.
La larga experiencia misionera del padre Fernando
El padre Fernando ya había dedicado años de su vida a las poblaciones del Congo: primero, un año después de su ordenación sacerdotal, en 1973; posteriormente, en plena madurez, después de un largo período vivido en la misión de Brasil. Pidió trabajar en África y vivió otros 12 años al servicio de las poblaciones del Congo (de 1990 a 2002), como pastor en la parroquia de San Mbaga, en la gran periferia de Kinshasa, y durante seis años como Superior Provincial.
Llamado a Roma como Secretario General de la Misión Comboniana (2002-2007), pasó después 17 años en la bella Florencia, dedicado a la promoción de los Valores del Reino y al servicio del Evangelio de la Creación. En 2025 regresó al Congo, a pesar de sus 77 años, porque el comboniano obedece al impulso espiritual interior: siempre es tiempo de misión; para él, la edad no cuenta.
En esta etapa de su vida, el padre Fernando ha querido vivir su vejez entre los pobres de este gran país, como acción de gracias por todo lo que el Señor ha realizado en su vida, especialmente en el momento de la gran prueba del año 2000, cuando un tumor en las cuerdas vocales le arrebató la alegría de poder cantar y anunciar a pleno pulmón las maravillas del Señor.
Sin embargo, desde entonces el canto se ha hecho más auténtico y verdadero, a través de un testimonio y una cercanía a los pobres, silenciosa y vivida con ternura y compasión.
El cuidado de las fragilidades
Actualmente, en el Congo, el padre F. Zolli tiene tres compromisos fundamentales que el Instituto y la Iglesia local le han confiado.
Ante todo, la cercanía y el cuidado de las personas más frágiles. Hay demasiada miseria en el Congo, injustamente mantenida por los poderosos. La gente no sabe cómo sobrevivir ni dispone de medios para curarse. Los niños a menudo quedan abandonados a su suerte y carecen de los recursos necesarios para crecer bien y recibir educación. Los ancianos frecuentemente son marginados.
La tarea del misionero consiste en ayudarlos siempre y de todas las maneras posibles, mediante los recursos que la Providencia le ofrece.
El segundo compromiso es en favor del Instituto: el padre Fernando ha sido indicado como «probus vir» para acompañar a los jóvenes hermanos, apoyarlos, animarlos, corregirlos y formar a los nuevos candidatos a la misión.
Hasta hoy, el Congo ha dado 110 combonianos, entre sacerdotes y hermanos, y continúa formando a 35 estudiantes de teología: una gran riqueza para la Iglesia y para la misión del futuro.
Un tercer compromiso lo vive el padre Fernando en la proclamación del Evangelio de la Creación. Inspirado por la encíclica del Papa Francisco Laudato Si', el padre Fernando es director del Centro Misionero Laudato Si’.
Los jóvenes y la ecología integral
Siguiendo el carisma comboniano de regenerar África con África, el padre y numerosos voluntarios buscan descubrir los diferentes talentos de los jóvenes, chicos y chicas, que tienen en el corazón el cuidado de la Creación. El pueblo congoleño es, de hecho, muy creativo, y el centro los ayuda a realizar sus sueños.
Pensemos: un joven ha inventado el vino congoleño ecológico, preparado con hojas de aguacate. Un grupo de jóvenes de Mont-Ngafula, cansados de ver basura por todas partes, ha creado un sistema de recogida selectiva puerta a puerta en su barrio.
El grupo juvenil de la parroquia Nuestra Señora de África se dedica a recoger botellas de plástico y reciclarlas. Una madre creativa obtiene de las frutas productos ecológicos para el cuidado de la piel. Una joven propone en las escuelas el compromiso de que cada alumno plante un árbol, como respuesta a quienes practican la deforestación para proyectos agroindustriales.
Todos estos compromisos mantienen joven el corazón del padre Fernando y, después de este breve período de descanso y encuentros, regresará al Congo el próximo 2 de octubre.
La ayuda y el apoyo a la misión
Nos ha pedido ayuda, oración y apoyo. Para sostener a los jóvenes en formación mediante becas de estudio, brindar apoyo económico a los pequeños proyectos de los jóvenes en el ámbito de la ecología integral y ofrecer pequeñas ayudas para atender las necesidades de los niños y ancianos más frágiles.
La ayuda puede entregarse a los Combonianos de Troia, indicando en el concepto: «Opere missionarie di p. Zolli-Congo».
Un sincero agradecimiento a todos los que estuvieron presentes en el encuentro del 2 de septiembre y a todos los que acompañan a los misioneros y misioneras en su compromiso cotidiano.
Será útil y necesario revitalizar el espíritu misionero en la parroquia Mediatrice, y no solo en ella, mediante la creación de un grupo misionero, siguiendo el ejemplo de quienes nos precedieron y nos entregaron la llama del Evangelio para todos y en todas partes.
Conscientes de que la Mediatrice, con su mirada dulce, intensa y benevolente, nos impulse a ir más allá y a no cansarnos de entregarnos y de dar, para que en todos haya vida plena y en abundancia.
Fezo – Parroquia Mediatrice, Troia