Jueves, 8 de octubre de 2026
Unas setenta personas —familiares, amigos y laicos combonianos, junto con toda la comunidad comboniana de Brescia— vivieron una intensa jornada el domingo 4 de octubre de 2026: la fiesta de los familiares de los misioneros combonianos de Brescia.

La fiesta tuvo tres momentos principales: el encuentro con el padre David Costa Domingues, vicario general de la congregación comboniana; la celebración de la Misa en la parroquia del Buen Pastor; y el momento de convivencia durante el almuerzo, preparado y servido con esmero por el personal de la casa.

Después del hermoso momento de la acogida, el padre Girolamo Miante, superior que está a punto de dejar la comunidad para partir a la misión en Togo, presentó a los participantes a una decena de hermanos presentes y recordó a aquellos que recientemente han regresado a la Casa del Padre.

También transmitió las disculpas —enviadas por correo electrónico o comunicadas por teléfono— de los familiares que no pudieron estar presentes. Finalmente, presentó al padre David, quien saludó a todos —familiares, laicos combonianos y amigos— diciendo: «Siéntanse todos verdaderamente acogidos, porque son realmente miembros de la familia comboniana».

El padre David presentó después el carisma comboniano, que nace del amor de Cristo y nos envía a compartir ese mismo amor. Un amor que exige respeto por cada persona que encontramos, reconociéndola como capaz de ser protagonista de su propia vida y de su propia historia.

Como ejemplo de presencia comboniana, presentó una experiencia en Kenia, donde a los jóvenes que viven en la calle se les ofrece un camino para recuperar las riendas de su propia vida. Dijo: «Es una iniciativa que está llevando a muchachos y jóvenes a un cambio profundo: de sobrevivir con dificultad, al margen de la legalidad, a vivir con dignidad a través de su propio trabajo».

El padre David habló también de sus veinte años de misión en Filipinas, destacando su «estar presente», viviendo en medio de los «invisibles», es decir, de aquellos a quienes la sociedad acomodada no ve ni tiene en cuenta. Una presencia que acompaña, que da ánimo y esperanza y que se convierte en signo del amor de Cristo, como es propio del misionero comboniano.

Finalmente, informó también sobre la situación del personal del Instituto Comboniano al 1 de enero de 2026. Actualmente, los combonianos son 1.449: 621 africanos, 577 europeos y 251 provenientes de América y Asia; de ellos, 277 están terminando su formación. En cambio, está disminuyendo el número de hermanos combonianos.

Intervino después el padre Girolamo, anunciando su próxima partida a la misión en Togo. Dijo sentirse feliz por los nueve años transcurridos en Brescia y agradeció a todos las relaciones fraternas que se han establecido durante estos años.

Finalmente, presentó al padre Gaetano Montresor como nuevo superior de la comunidad. Con sencillez, el padre Gaetano también compartió algunos aspectos de su trayectoria de vida y de misión.

El grupo se trasladó después a la cercana iglesia del Buen Pastor para la celebración de la Misa, presidida por el padre David y concelebrada por los hermanos de la comunidad.

En la homilía, el vicario general habló nuevamente de la misión, que ha sido confiada a todos como un don y que es responsabilidad de cada uno hacerla fructificar. «La misión nunca es un asunto personal, sino que debe ser siempre compartida, porque, por su propia naturaleza, es comunitaria».

También fue muy hermoso el momento de convivencia durante el almuerzo, en el que se podía ver en todos la alegría y la belleza de estar juntos. En el momento de las despedidas, todos se dieron cita para el próximo año.

P. Gaetano Montresor, mccj