Lunes, 26 de octubre de 2026
Veintidós cohermanos y animadores combonianos se han formado en comunicación digital e inteligencia artificial. He visto una pasión capaz de cambiar la manera en que nuestras provincias cuentan la misión.

Del 20 al 23 de octubre de 2026, la casa provincial de los Misioneros Combonianos en Lomé se transformó en un pequeño estudio de producción. Veintidós participantes, animadores y comunicadores de la provincia Togo-Ghana-Benín, vivieron con nosotros cuatro días de formación práctica. Smartphone en mano, micrófonos encendidos, ordenadores abiertos hasta altas horas de la noche.

Acompañé la formación junto a dos colegas africanos de gran competencia: Charles Ayetan, periodista togolés, y Jacob Brahim Konfé, diseñador UI/UX y motion designer de Burkina Faso. Nuestro objetivo era sencillo y ambicioso: que cada uno fuera capaz de producir contenidos multimedia para las redes sociales y para la comunicación de las comunidades y de la provincia, también con las herramientas de la inteligencia artificial.

Cuatro días, de la pluma a la realización

El primer día partimos de lo básico: escribir para la web, la entrevista y el reportaje, luego la grabación con el smartphone — encuadre, sonido, luz — y la edición con CapCut y Canva.

El segundo día estuvo dedicado a la inteligencia artificial. Empezamos por la ética: verdad, derechos de autor, deepfakes, responsabilidad eclesial. Después, el arte del prompting, con Gemini y NotebookLM, y por último los agentes de IA para automatizar tareas repetitivas, con un taller práctico.

El tercer día creamos para las redes sociales: diseño y grabación de pódcast de audio y vídeo, música y voz con IA — jingles, sintonías, voces en off, traducción de audio — y la concepción de un programa de vídeo, con escaleta y grabación en grupos.

El último día los grupos realizaron su programa. Vimos juntos los vídeos producidos y cerramos con la entrega de los certificados.

Lo que he visto

Comprobé con alegría la pasión de los veintidós participantes por la comunicación digital. No era una curiosidad pasajera: era el deseo de aprender, probar, equivocarse y volver a empezar.

Sobre todo, descubrí capacidades creativas y verdaderos talentos entre los cohermanos combonianos. Uno tenía un ojo natural para el encuadre, otro una voz hecha para la radio, otro una intuición narrativa sorprendente. En pocas horas, muchos pasaron de ser espectadores de la comunicación a ser sus autores. Los programas realizados el viernes lo demuestran: historias verdaderas, contadas por quienes las viven.

Esto confirma una convicción que llevo conmigo desde hace años, desde mi servicio en Chad: la misión ya lleva dentro a sus comunicadores. Solo hay que darles herramientas, confianza y un espacio donde compartir.

Hacia una comunicación compartida y descentralizada

La formación de Lomé acompaña también una idea más amplia: una plataforma común para compartir contenidos — noticias, testimonios, vídeos, pódcast, fotografías — para todas las provincias combonianas francofónas.

Mi deseo es que las provincias de Togo-Ghana-Benín, Chad, Centroáfrica y la República Democrática del Congo puedan iniciar un verdadero camino de transformación de la comunicación. Un camino que pasa de la sola prensa escrita a una plataforma que comparte. Ya no unos pocos que escriben para muchos, sino muchos que cuentan juntos: una comunicación descentralizada, donde cada comunidad se convierte en una redacción y cada cohermano en un testigo que sabe contar.

En Lomé, este camino ha comenzado. Veintidós personas ya lo han demostrado.

P. Fabrizio Colombo, mccj
Presidente de CREC International