Padre Dalle Carbonare: Sudán, «una masacre que ya no es noticia»

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Jueves, 29 de octubre de 2026
Al menos 36 muertos y 150 heridos en un ataque contra un mercado de Nyala. El padre Diego Dalle Carbonare, provincial de los combonianos en Egipto y Sudán, denuncia a las víctimas invisibles de la guerra y pide a la Unión Europea que aclare el tráfico de oro que alimenta el conflicto. La organización Refugees International recoge testimonios directos de masacres, violencia sexual y muertes evitables debido a los recortes estadounidenses en la ayuda humanitaria.

La población civil sigue siendo la principal víctima del sangriento conflicto en Sudán. El 26 de octubre, un dron de las Fuerzas de Apoyo Rápido (Rapid Support Forces) atacó un mercado muy concurrido en Nyala, causando al menos 36 muertos y 150 heridos, que fueron trasladados al hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras.

También se han producido ataques con drones hace aproximadamente dos semanas en Jartum y, más recientemente, contra infraestructuras eléctricas en las regiones de Jazira, Sennar y Gedaref, agravando la que se considera la peor crisis humanitaria del mundo.

Son noticias que ya no aportan nada nuevo a la dramática rutina de una guerra que continúa desde abril de 2023, cuando las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) comenzaron a combatir contra las milicias de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).

Incluso el Departamento de Estado de Estados Unidos ha difundido una declaración, suscrita por otras 30 naciones, que advierte de la necesidad de una intervención urgente para hacer frente al «preocupante deterioro» de la situación alimentaria.

Desde el comienzo del conflicto, se estima que han muerto al menos 200.000 personas, 13 millones han sido desplazadas y 19,5 millones sufren inseguridad alimentaria. Al menos 825.000 niños corren un grave riesgo de desnutrición.

Cientos de miles de civiles muertos. «Desde principios de año hasta hoy han muerto cientos de civiles, si no miles, a causa de los drones. En Jartum, Kosti, El Obeid y Darfur. Naturalmente, dirán que había un objetivo estratégico, que estaban atacando a alguien», comenta al SIR el padre Diego Dalle Carbonare, provincial de los combonianos en Egipto y Sudán.

«Por desgracia, ya ni siquiera es noticia: cada dos días se oye hablar de un nuevo ataque. Los bombardeos son especialmente frecuentes en El Obeid, donde se ataca a escuelas, residencias universitarias y población civil», denuncia.

Según el misionero, el número de muertos podría ser muy superior a los 200.000. En el pasado se llegó a hablar de 400.000 víctimas. Las estimaciones actuales se quedarían cortas, ya que no incluyen «a las personas que mueren porque no tienen acceso a la insulina, a los medicamentos para el asma o a otros fármacos. Son personas que mueren por las balas, pero el número total de víctimas mortales es, sin duda, mucho mayor».

La candidatura de una diplomática emiratí a la ONU. El padre Dalle Carbonare también está preocupado por la noticia de la reciente candidatura de Lana Zaki Nusseibeh, diplomática de los Emiratos Árabes Unidos, al cargo de secretaria general de las Naciones Unidas, en sustitución de António Guterres.

Es de sobra conocido —y está ampliamente documentado en distintos informes— que los Emiratos Árabes Unidos, con la connivencia, si no la complicidad, de Estados Unidos, apoyan a las milicias de las RSF, responsables de atrocidades, crímenes de guerra y violencia sexual. Obtienen beneficios del tráfico de armas y oro, que también llega a Europa.

«Que una mujer emiratí llegue a dirigir la ONU sería muy grave», observa el misionero. «Los Emiratos Árabes Unidos juegan la carta de la alternancia y la carta femenina: según las reglas, el cargo de secretario general correspondería a Oriente Medio. Es una mujer que aparece siempre sin velo y representa la imagen de la mujer árabe emancipada. Sin embargo, es grave que un puesto tan importante pueda recaer precisamente en los Emiratos, que están comprando media África y tienen enormes responsabilidades en Sudán y Etiopía, donde se cuentan cientos de miles de muertos».

El llamamiento a la UE: «Frenar el tráfico de oro procedente de Sudán y de los Emiratos Árabes Unidos». El misionero renueva su llamamiento a la Unión Europea para que «aclare la procedencia del oro sudanés que llega desde los Emiratos Árabes Unidos a los bancos suizos y, desde allí, a Europa».

«Existen leyes para controlar y bloquear los minerales que pueden financiar a grupos armados y alimentar los conflictos», recuerda. «Pero el oro quedó excluido deliberadamente de esa lista. Se trata, por tanto, de instar a los legisladores a que recuerden que el oro está pagando los genocidios que se están cometiendo en distintas partes de África».

Refugees International regresa de Sudán con «testimonios desgarradores». Son numerosas las organizaciones humanitarias que denuncian las atrocidades cometidas durante estos dos años y medio de conflicto.

Un equipo de Refugees International acaba de regresar de una misión de evaluación sobre el terreno, durante la cual constató la devastación causada por los combates entre las SAF y las RSF. Sus integrantes entrevistaron a supervivientes de masacres y de violencia sexual, y recogieron testimonios desgarradores sobre muertes evitables, debidas principalmente a los recortes estadounidenses en la ayuda humanitaria.

En un campo de desplazados al norte de Jartum, entrevistaron a personas que sobrevivieron al asalto de las RSF contra El Fasher, ocurrido hace un año. Lograron ponerse a salvo arriesgando sus vidas y relataron episodios de violencia sexual y extorsión. Para conseguir escapar, tuvieron que sobornar a los combatientes de las RSF.

Decenas de muertes a causa de los recortes en la ayuda humanitaria. Los responsables de Refugees International pudieron comprobar personalmente los efectos de los recortes en la ayuda humanitaria sobre la población.

«Muchas familias nos contaron que habían tenido que enterrar a sus seres queridos porque habían dejado de recibir los alimentos y la atención médica de los que dependían. Había al menos 50 tumbas», relata Jeremy Konyndyk, presidente de Refugees International.

«El pueblo sudanés sigue sufriendo, y la responsabilidad es de los Emiratos Árabes Unidos», afirma tajantemente Daniel P. Sullivan, director para África, Asia y Oriente Medio de Refugees International.

«Hemos hablado con supervivientes de violencia sexual, familias que huyeron de El Fasher y comunidades en las que los combatientes de las RSF saquearon sistemáticamente y asesinaron a civiles. Estas atrocidades fueron posibles gracias a las armas y al apoyo proporcionados por los Emiratos Árabes Unidos. Los Emiratos no pueden eludir su responsabilidad por la devastación que han contribuido a desencadenar en Sudán».

Patrizia Caiffa — SIR