Viernes, 6 de noviembre de 2026
El papa León XIV partió esta mañana de Roma para realizar su primer viaje apostólico a América Latina, donde visitará Uruguay, Argentina y Perú. Sin embargo, la realidad que encontrará es diferente de aquella que conoció cuando vivió y trabajó allí, observa el analista P. Tony Neves, miembro de la Dirección General de la Congregación del Espíritu Santo.
El Papa continúa con sus viajes apostólicos. Después de dos importantes visitas en el contexto europeo (España y Francia) y de dos inmersiones en Asia y África, el avión papal pone ahora rumbo a América Latina, con Uruguay, Argentina y Perú en el horizonte.
Pero conviene recordar que ¡León XIV nunca ha estado en América! Quien nació en Estados Unidos y fue misionero (sacerdote y obispo) en Perú fue Robert Prevost… ¡Y esta no es una diferencia menor! El estatus con el que entrará en Perú no es el mismo: las expectativas actuales van mucho más allá del hombre, del sacerdote y del obispo que desempeñaron allí una misión exitosa.
Sí, el P. Robert Prevost fue enviado como misionero a Perú y llegó a Chulucanas en 1985, después de las terribles inundaciones de 1983 y 1984, según relata Elise Ann Allen en León XIV. La biografía.
Fue allí donde profundizó sus convicciones sobre la Doctrina Social de la Iglesia, viviendo en el contexto de una América Latina que intentaba poner en práctica el Concilio Vaticano II a través de las grandes Conferencias de Medellín (1968) y Puebla (1979), apostando por la teología de la liberación, que destacaba la opción preferencial por los pobres.
De regreso a Roma para continuar sus estudios, obtuvo el doctorado en Derecho Canónico en 1987.
Su misión, siempre abierta y plural, lo llevó a recorrer diferentes realidades geográficas: Estados Unidos, su país de origen; Perú, su segunda patria; y Roma, donde ejerció durante dos mandatos el cargo de Prior General de los Agustinos.
Rumbo a América del Sur
Los motores están encendidos y todo está preparado. Incluso el susto provocado por la intervención quirúrgica en los pulmones ya ha quedado atrás. El Papa encontrará a Uruguay, Argentina y, sobre todo, Perú, esperándolo con los brazos abiertos. Sin embargo, conviene comprender que la América Latina que encontrará no es la misma en la que vivió y trabajó.
Tras la última elección papal, ¡América Latina ha añadido todavía más pólvora al barril que desde hace mucho tiempo ya está lleno! Y parece cada vez más evidente que quienes «eligieron» el nombre de León XIV –para honrar, dar continuidad y profundizar el legado de León XIII, el Papa de la Doctrina Social de la Iglesia– fueron los sufridos pueblos del Perú, víctimas de continuos y persistentes atentados contra su dignidad y sus derechos humanos.
Cuando algo funciona, no hay que cambiarlo
Basta echar un vistazo al programa de la visita a estos tres países para comprender que los objetivos son prácticamente siempre los mismos: combinar grandes celebraciones con encuentros más discretos, favoreciendo el fortalecimiento de la fe de los católicos, entre los que nunca faltan los responsables de las comunidades eclesiales y los jóvenes.
También hay espacio para el diálogo con las autoridades civiles, los diplomáticos, otros cristianos, los creyentes de otras religiones y representantes de los ámbitos de la educación, la cultura y el deporte. Y, por supuesto, se presta especial atención a los más vulnerables, con visitas a instituciones que acogen y acompañan a personas marginadas por la sociedad.
Está previsto también un encuentro con los católicos comprometidos con la gran Amazonía y, como siempre, una reunión más confidencial con víctimas de abusos.
En Argentina, naturalmente, se celebrará un gran homenaje al papa Francisco.
Una Iglesia comprometida con la compasión
Estos tres países latinoamericanos recibirán a un Papa sencillo, cercano a los pobres, sonriente y preocupado por impulsar el camino sinodal iniciado por el papa Francisco.
Sus prioridades son la comunión de la Iglesia, la misión, la reforma de la Curia, el diálogo ecuménico e interreligioso, el papel y las responsabilidades de las mujeres y de los demás laicos en la Iglesia, la defensa de los migrantes, la lucha contra los abusos, la reflexión sobre la inteligencia artificial, la preocupación por una ecología integral y el compromiso incansable con la paz, la justicia y el respeto de los derechos humanos.
Estas son las grandes líneas de la misión de León XIV y serán también los principales objetivos de su visita a América del Sur.
El Papa repetirá al pueblo latinoamericano lo que dijo durante la audiencia general del 28 de mayo de 2025:«En realidad, antes de ser una cuestión religiosa, la compasión es una cuestión de humanidad. Antes de ser creyentes, estamos llamados a ser humanos».
P. Tony Neves, CSSp