Viernes 6 de noviembre de 2026
El Comboni College de Jartum reabrió a mediados de octubre sus secciones de primaria e intermedia con una sencilla ceremonia acompañada por una pequeña banda del ejército. Cerrada durante tres años a causa de la guerra civil, la escuela, que celebrará su centenario en 2029, ha iniciado un nuevo año académico con 660 alumnos a pesar de los numerosos desafíos, como explica su director.
El 19 de octubre de 2026, la sección básica del Comboni College de Jartum, compuesta por las clases de primaria e intermedia, comenzó oficialmente el nuevo año académico con una ceremonia sencilla pero significativa.
Incluso recibimos la visita de un pequeño grupo de la banda del ejército, que nos alegró a todos. Los alumnos estaban encantados y se divirtieron muchísimo.
Estamos esforzándonos. No es un esfuerzo fácil de llevar adelante. Todavía tenemos algunos desafíos de organización, porque la escuela tiene una sección en árabe y otra en inglés.
Tuvimos que instalar un nuevo sistema solar para dar energía y luz a las aulas, pero no es suficiente. Estamos tratando de conectarnos a la red eléctrica de la ciudad, lo cual no es una tarea fácil: los cables de cobre fueron robados.
La restauración y la redecoración se han realizado con gran gasto. Los equipos estaban carbonizados, inservibles. Los servicios higiénicos, las tuberías, los depósitos de agua, las bombas, etc., tuvieron que ser renovados. Gracias a Dios contamos con un equipo de trabajadores muy comprometidos que nos apoyan en todo momento.
Quisiera hacer una mención especial al trabajo silencioso del P. Diego Dalle Carbonare, nuestro superior provincial. Tuvo la paciencia de dedicarse a los trabajos de restauración y aportó medios económicos provenientes de amigos y benefactores de Italia, Alemania y otros muchos países y entidades que apoyan estos esfuerzos de reconstrucción.
El P. Diego es la fuerza impulsora de todos nosotros, los misioneros combonianos, para regresar a Jartum, y sigue inspirando y animando a otras congregaciones religiosas a volver a la capital sudanesa.
De hecho, el 17 de octubre recibió en Italia el premio «Cuore Amico» por todos sus esfuerzos en la rehabilitación humanitaria y religiosa de Sudán.
La ceremonia se celebró en Brescia, promovida por la «Asociación Cuore Amico».
Él compartió el honor con otros dos misioneros: la Hna. Beatrice Loda, que trabaja en Oceanía, y la Sra. Stefania Cremaschini, laica del ámbito sanitario que trabaja en el sector de la salud en Perú.
Pido sus oraciones y su apoyo. No es fácil trabajar como testigos en medio de un ambiente musulmán.
Sentimos que los representamos a ustedes, nuestros amigos, como colaboradores en la misión de Dios entre todos los pueblos de buena voluntad.
No queremos convertir a nadie. Queremos ser un signo del amor de Dios en medio de tanta violencia y odio. Que Dios los bendiga a todos.
P. Roy Carlos Zúñiga Paredes, mccj