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Nº Escrito
Destinatario
Señal (*)
Remitente
Fecha
71
Don Nicolás Mazza
0
Roma
29.12.1861

N. 71 (69) - A DON NICOLAS MAZZA

AMV, Cart. «Missione Africana»

Roma, 29 de diciembre de 1861

Mi Reverendo Superior:


 

[650]
Siguiendo las instrucciones que Ud. me dio en Verona con ocasión de mi paso por Roma, hice saber tanto a Propaganda como al P. General de los Franciscanos que es intención de usted., Sr. Superior, continuar la obra de las Misiones africanas y realizar a su tiempo el plan que tiene concebido desde hace más de doce años. Propaganda me contestó que está perfectamente dispuesta a acceder a sus santos deseos, a condición de que se las entienda con los Franciscanos; y el P. General me respondió que no sólo estaba dispuesto a acoger a los Misioneros veroneses en Africa, sino que había invitado al ex Provicario Kirchner a dejar que se quedasen en la Misión nuestros D. Beltrame y D. Bosco, y a volver allí él también si hubiese querido.


[651]
Pero Kirchner, que estaba desanimado y abatido, queriendo abandonar la Misión con honor y victorioso, arbitrariamente llamó a nuestros Misioneros, casi para legitimar triunfalmente su marcha de Africa con el hecho de que los otros le seguían. Esto lo saqué como conclusión cierta de las dos largas conversaciones que he mantenido hasta ahora con S. Em.a el Card. Barnabò. Esto transeat. Me confirmó también que Kirchner no veía con mucho agrado la asociación de nuestro Insto. a la Misión de Africa.


[652]
Lo que ahora me parece muy conveniente es esto: El Card. Barnabò está actualmente dispuesto a asignarnos un campo de Misión en Africa. Del mismo modo, el actual General de los Franciscanos está dispuesto a acceder a los deseos de nuestro Insto. Pero el actual General permanecerá en su cargo sólo hasta el próximo marzo, cuando será elegido otro General, ¿y quién sabe si el futuro General abrigará las mismas buenas intenciones que el presente, el cual, por haber sido también él Misionero, tiene mucho cariño a las Misiones? La observación no es mía, sino del Cardenal Barnabò, quien haciéndome objeto –aunque indigno– de su confianza, me ha hecho comprender que a nosotros nos convendría tratar con el actual General, y luego someterlo todo a Propaganda.

Así las cosas, yo creería oportuno que usted, Sr. Superior, redactase enseguida los artículos sobre los que se basa nuestra futura cooperación en Africa Central, y unir a éstos una súplica al General de los Franciscanos, mediante la que solicita cooperar en la conversión de los negros.


[653]
Todo ello me lo enviaría Ud. a Roma, y yo se lo presentaría al General, esperando luego a sugerirle las gestiones ante Propaganda según las indicaciones que me hiciera el mismo Prefecto, el Card. Banabò. Creo que todo esto hay que moverlo con rapidez, mientras sigue el presente General, sin confiar en el futuro en la poderosa influencia de Mons. Nardi, el cual está totalmente ocupado en política y en componer opúsculos. Luego, una vez obtenida la necesaria autorización de Propaganda y de los Franciscanos, podemos ir haciendo tranquilamente, poquito a poco, nuestros preparativos, y cuando sea, acaso incluso al cabo de muchos años, realizar su plan de Misión.

Por eso, hasta nueva orden suya, me quedo en Roma, con la esperanza de que teniendo la autorización de Ud. como antes le he indicado, hacia mediados del próximo enero, pueda, solucionado ya todo, volver a Verona. Envíeme sus órdenes así:

A D. Daniel Comboni Misro. Aplico.

En las Hermanas de S. José de la Aparición

Plaza Margana - Roma


[654]
El Cardenal Barnabò me dijo haber nombrado Provicario Apostólico de Africa Central al P. Juan Reinthaller, aquel a quien Ud. vio en Verona este pasado otoño.

Para que luego las cartas no hagan el recorrido de Suiza, diríjalas a Desenzano, a casa del Sr. Pedro Polidoro, hermano de Monseñor, al cual le encargué que enviase mis cartas a Roma: esto para ganar una semana. Espero haber ideado algo conveniente, con lo cual estaría justificado mi retraso. En caso de que tal cosa sea inoportuna, écheme la bronca y llamámeme burro, que tiene razón.


[655]
Le ruego comunique a Mons. Canossa que el Caballero Sassi ya ha enviado a Verona el Breve para su ordenación como Obispo el 23 de enero; y que si desea alguna cosa, aparte de lo que me encargó, no tiene más pedírmelo, mientras yo siga en Roma hasta mediados del próximo enero. Mons. Nardi y el Cardenal Barnabò le envían a Ud. sus saludos distinguidos. Igualmente el Príncipe de Carpegna, en cuya casa como y bebo. El miércoles seré recibido en audiencia por Pío IX.


[656]
En Roma hay una extraordinaria tranquilidad. El Papa goza de perfecta salud. El Cardenal Cagiani, Prefecto de la Sagrada Congregación del Concilio, me ha dicho hoy que el Papa pronunció el otro día, en el consejo de Cardenales, estas palabras: «Yo me preparo para la más terrible persecución: si sois dignos del nombre que lleváis, debéis seguirme y acompañarme en el dolor, mientras yo sufro los primeros golpes», etc., etc.

Mis saludos a D. Bricolo, a D. Cavattoni, a Canossa Obispo y Podestá, y a todos los del Insto., mientras me declaro



Su afmo. hijo

Daniel Comboni m.a.






72
Don Francisco Bricolo
0
Roma
30.12.1861

N. 72 (70) - A DON FRANCISCO BRICOLO

AMV, Cart. «Missione Africana»

Roma, 30 de diciembre de 1861

Querido Sr. Rector:


 

[657]
Malhereusement je dois quedarme en Roma hasta mediados del próximo enero, porque aparte de los asuntejos que me obligan a ello, está la amable invitación que me hizo el Card. Barnabò de asistir a la fiesta de Propaganda que se hace el domingo comprendido en la octava de Epifanía, en la que se hace gala de composiciones elaboradas en más de 40 lenguas, recitadas por los correspondientes indígenas. Don Bonomi está colocado en La Palma. Tiene como obligación hacer lo que pueda por instruir a los negros, y le dan comida, alojamiento, lavado de ropa, y la misa diaria con la limosna de dos carlines. De momento sólo tiene a su cargo la instrucción de tres, que llevé yo allí. El se encuentra a gusto, como también el P. Ludovico. Quedó contento de la mudanza, y dice que le he tratado muy bien. Su mudanza me costó 90 francos; pero no habiendo yo recibido de él más que 50, sólo fue el sofá, el escritorio, dos cómodas, etc., y todo junto me costó 40 francos. Yo tengo la conciencia totalmente tranquila, porque de haber tenido que pagar por todo, hubiera perdido dinero. La ganancia es fruto de mis habilidades.


[658]
El jefe de Africa Central es Juan Reinthaller, el que vino a Verona. Yo estoy en Roma como un príncipe. Tengo una habitación en la Minerva, y el almuerzo y la cena los hago en casa del Príncipe de Carpegna; y como hoy he dicho que me quedo en Roma hasta mediados de enero, están preparando un apartamento que mañana iré a habitar. La vida con los nobles de Roma es empalagosa, llena de formas, de etiquetas y de hipocresías. Yo la aborrezco; y los miembros de la familia Carpegna, aunque la practican con los otros, no la exigen de nadie, y la detestan. Mons. Nardi me manda saludarle a Ud.; a veces viene a casa de Carpegna. Yo, con el pretexto de las gestiones, he decidido hacer, desde las cuatro hasta las diez, ejercicios espirituales con un santo misionero Benedictino, porque ya van 19 meses que no los hago.


[659]
Mañana a las 4 de la tarde tengo la audiencia con S. Santidad Pío IX, quien, por lo que me dijo S. Em.a el Card. Cagiani, Pref. de la S. Congr. del Concilio, dirigió una tremenda alocución a los Cardenales, advirtiéndoles que se deben preparar para furibundas persecuciones cuyo blanco será el Pontífice. En Roma hay una calma considerable, incluso incomparable. Disfruto todos los días de la grata compañía del Príncipe Giovanelli, y amigo como soy de muchas Congregaciones de monjas francesas (que gozan de mi simpatía), compiten entre sí por llevarme a decir misa en sus conventos. En Nápoles estuve todos los días en compañía de Aldigheri y de Spezia, en casa de los cuales comí más de una vez. Salude en mi nombre y en el de la familia Spezia-Aldigheri a D. Alejandro y a los otros profesores de S. Jorge. Saludos a todos los sacerdotes del Colegio, sin excluir a mi Estado mayor y a mi Corte, y especialmente al pagano omnibus. Presente también mis saludos distinguidos también a la familia Parisi, haciéndose obedecer de mi secretario Vitichindo.

Reciba mis afectuosos saludos.



Suyo afmo.

Daniel






73
Firmas de Misas
1
Verona
1861
N. 73 (71) - FIRMAS DE LAS MISAS CELEBRADAS

EN S. JUAN BAUTISTA DE SACCO, VERONA

AMV



74
Don Nicolás Mazza
0
Roma
4. 1.1862

N. 74 (72) - A DON NICOLAS MAZZA

ACR, A, c. 15/58

Roma, 4 de enero de 1862

Amadmo. Sr. Superior:


 

[660]
Su Eminencia Ilma. y Rma. el Cardenal Sforza, Arzobispo de Nápoles, que por las circunstancias políticas reside ahora en Roma, hombre de mucho saber, emprendedor y de gran corazón, a la descripción que yo le hice de nuestro Insto., que acoge a ingenios distinguidos de condición humilde y, mediante la oportuna instrucción, los prepara para ser un día útiles a la religión y a la sociedad, me rogó cálidamente que le facilitara las reglas de nuestro Insto. y el plan que usted, señor Superior, siguió al fundarlo. Mostró el mayor interés, y parece que ha concebido el propósito de fundar uno en Nápoles, para acoger en él chicos abandonados, de inteligencia destacada, de su extensa diócesis y populosísima ciudad.


[661]
Según yo veo las cosas, que ahora me brillan en la mente, esa idea del Arzobispo y Cardenal de Nápoles será de gran provecho para todo aquel reino, y también para nuestro Insto. de Misiones. Ojalá se digne la Providencia multiplicar las filiales de nuestro Insto, que falta nos hace. El interés con el que S. Em.a me recomienda proporcionarle las reglas es grande. Por eso, a mi llegada a Verona, espero que haya hecho Ud. reunir los varios escritos que se dieron a la imprenta, como Mazelta, etc. Su opúsculo, con el que invitaba a los señores veroneses a asociarse al rescate de las negritas, no basta. Espero que tal deseo sea satisfecho. Mejor aún si se hiciese otro opúsculo, donde se indique y describa la estructura y el plan de todos nuestros Instos.


[662]
Reciba los saludos del Card. Barnabò; del Card. Arzobispo de Nápoles; de Mons. Nardi; de la Madre General de Insto. de S. José; del P. Alfieri, que me hace objeto de tantas gentilezas, y del Príncipe Giovanelli, que mañana saldrá para Nápoles. Yo estoy a la espera de sus cartas y de sus deseos. Me quedaré en Roma hasta mediados del corriente, para llegar a Verona antes del 23, día de la ordenación de Mons. Canossa, al cual ruego presente Ud. mis respetos. Saludos a D. Bricolo y a todos los de los Instos. masculino y femenino, y a D. César, de parte de Mons. Profili, Rector del Seminario Romano, que lo conoció con Tognetto Bertoldi. Mientras, le anuncio que el Papa está perfectamente, y que el día último del año lo vi en el Jesús asistiendo al Te Deum, y a una gran demostración en la plaza, en la que una inmensa masa del pueblo, espontáneamente, gritó: Viva Pío IX Pontífice y Rey; luego le vi asistir al Pontifical de primeros de año en la capilla Sixtina, en presencia de 36 Cardenales y 108 Obispos, donde Mons. Nardi, como un monaguillo, llevaba la Cruz.

Todavía no he obtenido la audiencia, porque hasta la Epifanía son las ferias. Después de la Epifanía asistiré a la fiesta de Propaganda, donde se recitan composiciones en más de 40 lenguas.

Invocando su bendición, paso a suscribirme, en los Sdos. Corazones de J y de M., como



Su indignmo. hijo

Daniel C.



Mons. Besi está en Verona.






75
Inscripción en estampa
0
Roma
6. 1.1862

N. 75 (73) - INSCRIPCION DE COMBONI

ACR

Roma, 6 de enero de 1862

Al pie de una estampa que representa a los Reyes Magos ante el Niño Jesús, Comboni puso la siguiente inscripción:



Hanc immaginem

accepit in Collegio Urbano de Propaganda Fide,

die 6 Jann.ri 1862

D.us D.l Comboni M.us Ap.us




 

76
Conde Guido de Carpegna
0
Verona
9. 2.1862

N. 76 (74) - AL CONDE GUIDO DE CARPEGNA

AFC, Pesaro

Verona, 9 de febrero de 1862

Querido y entrañable Guido:


 

[663]
Han transcurrido 26 días desde que tuve la dicha de ver a tu querida familia, y ya me parece que hace cien años que no me llegan al oído noticias de vosotros. Te puedo asegurar que no pasa hora del día sin que acuda a mi mente vuestro grato recuerdo. Y debo confesar con rubor que quien tanta fuerza tuvo para abandonar para siempre a unos padres amorosos de los que era único hijo, a fin de volar a reunirse con africanas gentes en lugares remotos y en regiones encorvadas bajo el yugo de Satanás y sedentes en las tinieblas y sombras de muerte, el 15 pdo. marchó de Roma con el corazón encogido por el más profundo dolor, al separarse de ti y de la noble familia Carpegna, que llevaré eternamente grabada en mi alma, y escrita con caracteres indelebles en lo más íntimo de mi espíritu.


[664]
Por no hablar de muchas otras cosas, todavía hoy me subleva el recuerdo de las observaciones hechas respecto a ti por el Prefecto de Roma dos días antes de mi marcha, y suspiro por el precioso instante en que me dirijas unas líneas. Sí, mi dilecto amigo, todos vosotros estáis grabados en mi corazón; a todos os quiero tiernamente, aunque debo deplorar no ser digno de vosotros. Vuestro querido nombre lo pronuncian con afecto y veneración mis más íntimos amigos, lo repiten los labios inocentes de algunos de mis jóvenes negros, y, sobre todo, está en boca de mis hermanos los Sacerdotes del Instituto, que lo pronuncian con cariño, gratitud y respeto. A ti y al ingenuo Pippo os veo, con efusión del corazón y con orgullo, como queridos hermanos.


[665]
Sé que no debería decirlo, dada mi oscura y humilde condición comparada con la nobleza de vuestro linaje, pero sois de ánimo tan noble que sabréis concederme un generoso perdón. Al Conde de Carpegna le considero como mi padre; y a esa alma sublime y generosa, que es la flor de las heroínas polacas, a quien vi llena de nobles sentimientos, y pletórica de ideas magnánimas, esa alma angelical que os dio a luz con el corazón, y que os lleva dentro de sí con afecto más que maternal, a esa alma la contemplo como mi madre.


[666]
Yo tenía una madre amorosa, pero la perdí en 1858, mientras vagaba por los ardientes desiertos de Africa Central; y ahora que conozco cuán precioso era el tesoro perdido, me atrevería a elegir para mí esa madre que es también la vuestra, la que os engendró; y aunque no en lo físico, lo sería de un modo más noble y elevado, en lo espiritual, de modo que con vosotros pudiera mirarla como madre con el corazón. Luego, al Maestro, a mi querido D. Luis, le veo también como un hermano y le quiero mucho, porque sé que ha sido, es y será el verdadero amigo de la Casa Carpegna, y se ha quedado a vuestro lado sólo para ser os útil de algún modo, porque os ama con un afecto sincero. Disculpad estas expresiones que no son dignas en la boca y en el corazón de un Misionero Apostólico; pero son las más contenidas de un alma que os profesa un cariño ferviente.


[667]
Se me alegra el espíritu cuando, al contemplar en mi álbum vuestros retratos, reconozco en ellos a los amigos más queridos de mi corazón. Y cuando cada mañana, en el Sacrificio del altar, tengo ocasión en el Memento de rezar una oración por vosotros, ¡oh!, entonces siento una dicha inefable, y me parece que en esos felices instantes mi espíritu se llena totalmente de la más intensa devoción, porque veo en Dios el centro de comunicación entre vosotros y yo, porque, aunque alejados con el cuerpo, estáis unidos a mí en la religión, en la fe y en el corazón. Ahora que bien os conozco y que vosotros me conocéis bien, ¿no me atreveré yo a esperar vuestras cartas (¿y osaréis por vuestra parte dejar que transcurra un mes sin escribirme?), hablándome de vosotros uno por uno, manteniendo así entre nosotros una comunicación epistolar? ¡Ah! Espero que no dejaréis penar a un alma que por vosotros suspira y que no deja de recordaros ni un momento.


[668]
Presentad mis respetos a Mons. Besi, a Mons. Nardi, al extraordinario Profesor Massoni de la clínica ocular, a Giovanelli, a Macchi, y a todos los que frecuentan vuestra casa y que sabéis que yo conozco, y que no nombro por ser muchos.


[669]
Después de salir de Roma me detuve en Pisa, y luego en Turín, donde fui dos veces al Parlamento; es decir, una vez a la Cámara de Diputados y otra a la de Senadores, y esto gracias a Ricasoli. Ya en Verona, encontré una graciosa carta de Pélagie, que me daba noticias de los vuestros que fueron nuestros compañeros de viaje desde Egipto hasta Trieste. Pélagie es una de esas almas polacas que abrigan nobles sentimientos, y con su criterio sabe conjugar, como aún en mayor medida lo haría Maman, religión y patria, fe y progreso. Permite que os transcriba un fragmento acerca de Polonia, que es digno de un alma polaca: «No olvide tampoco a Polonia en sus oraciones. Si ha visto a Guido, le habrá contado aquello de lo que fue testigo en Varsovia el 8 de abril y recientemente cuando estuvo allí. Los periódicos no dicen ni la mitad. ¡Esto clama venganza, y, a pesar de ello, toda Europa cierra los ojos y se tapa los oídos! Puede que Dios tenga piedad de este desdichado país dividido entre tres poderosos y crueles enemigos, que matan a sus hijos o los envían a la cárcel en castigo por desear la libertad. ¡A ver!, ¿dónde están los campeones de la justicia? Esta sangre no será derramada en vano; Dios tendrá piedad de los que sufren, porque esperan en El».


[670]
¡Oh, qué grande es mi veneración por estas almas polacas! Pero basta, querido Guido. A mi Superior le he contado tantas cosas de vosotros, y de esa bella alma de Maman, cuyo generoso corazón le ha valido ser librada de las tinieblas del escepticismo griego, y entrar en la unión católica. El manda sus expresiones de gratitud y sus saludos. Me ha mostrado deseos de poseer el bello crucifijo que me regaló la querida familia Carpegna; pero ha obtenido de mí una solemne negativa, porque va a ser un precioso talismán que me dará fortaleza en las dificultades y en los extremos peligros, y un monumento del afecto por vosotros.

Pero basta, repito; ya estarás aburrido y harto de leer. Compendio en una sola frase lo que os desearía escribir: Os quiero, acordaos de mí. Transmite mis más afectuosos saludos a Papá, a Maman, a Pipo y a D. Luis, mientras me declaro en los Sagrados Corazones de J. y de M.



Tu afmo. hermano

Daniel Comb. M. Ap.






77
Conde Guido de Carpegna
0
Verona
23. 2.1862

N. 77 (75) - AL CONDE GUIDO DE CARPEGNA

AFC, Pesaro

Verona, 23 de febrero de 1862

Mi adorable y estimadísimo Guido:


 

[671]
Para decirte sinceramente lo que siento, he de expresar una atrevida verdad. Entre las diferentes correspondencias que mantengo dentro y fuera de Europa, la más preciada es la que espero establecer contigo y con esa bendita casa Carpegna: ya puedes imaginar lo grata que me fue tu carta del 10 del cte. Pero pasemos a otra cosa.

Dado que eres poeta, y como por las composiciones que me leíste sobre las orillas de la Grecia inspiradora del antiguo Orfeo preveo que la patria tendrá a su tiempo un digno cultivador de la literatura italiana, quiero enviarte un trabajo poético de un amigo mío, alumno de mi Insto., el Sacerdote D. Vicente Romazzini, titulado la Creación, que mi Insto. dedica hoy a Monseñor Canossa, con ocasión de su toma de posesión como Obispo de Verona. Esta composición está formada sólo por siete sonetos, sobre los que deseo tu opinión. En su momento te los mandaré impresos, y espero que sea este verano, por medio del Obispo. ¡Ah, si pudiera ver publicados tus trabajos, cómo me alegraría! Pero dejemos hacer al tiempo, y con la evolución de las circunstancias todo llegará.


[672]
Me atrevo a pedirte otro favor. Uno de los más relevantes naturalistas de Europa, y gran literato amigo mío, el Dr. Pedro Pablo Martinati, colecciona autógrafos de hombres ilustres en las ciencias y en las letras, y desearía poseer un autógrafo de Passaglia: ¿no serías capaz de conseguirme uno? O una carta, o un escrito teológico, u otra cosa. Creo que a ti, noble romano, antiguo discípulo suyo en el Colegio Romano y en La Sapienza, no te resultaría difícil. Hazlo sin prisas, y no dejes escapar la ocasión si se te presenta.

En la primera carta dame tu juicio sobre la Creación, etc.


[673]
Hablemos ahora de nosotros. He leído y pensado detenidamente cuanto me dices en tu preciosa carta. Entre las bendiciones de tu casa, me complazco en saber que el Proceso Falconieri se decanta rápidamente a vuestro favor. Bendito sea Dios que no pocas veces, incluso aquí abajo, quiere ser largo en felicidades terrenas con los que le temen. Me alegro como si la suerte me favoreciera a mí. Me sentí enormemente aliviado al saber que no has hecho caso de los comentarios de Monseñor respecto a ti. Yo tengo un alto concepto de ti, de tu cordura, de tu moderación, de tu prudencia, de tu calma; de modo que nunca llegarás a dar un traspié. Sé generoso y magnánimo al aguantar ciertas exuberancias del prójimo, que no van con tu manera de ser noble y reflexiva.


[674]
A veces me nace del fondo del espíritu alguna duda, pensando en aquella tardía digresión sobre la situación en Polonia, en presencia del Embajador moscovita. Pero poniendo otras cosas del lado de tu prudencia, me persuado de que nunca te mostrarás irreflexivo, sino sereno y juicioso en todo. Corresponde de mi parte a los saludos del eximio cirujano oculista Mazzoni, y dile que recuerdo complacido la feliz ocasión en que asistí a aquellas magníficas operaciones. Me alegro de saber que aquel ciego ve estupendamente. ¡Es prodigioso! ¡Aquel pobre desdichado entró en el hospital privado de la inestimable facultad de ver, y saldrá extático admirador de las sublimes maravillas del universo! Dile (al Profesor) que le mandaré una foto mía en memoria de su amabilidad al admitirme a aquellas magníficas operaciones; a mí, que apenas llego a saber rezar el Breviario.


[675]
¿Cómo está Maman? Háblame de ella, dime siempre en tus cartas algo especial de ella. Me alegro de que estén bien S. E. Monsieur papá, mi querido Pippo, y su digno Preceptor y amigo mío D. Luis. Recuerda que, aunque conozco mi nulo poder en el Cielo, siempre ruego al Señor por vosotros, por vuestra felicidad, por vuestra armonía, por vuestras almas, por vuestros cuerpos. Es la plegaria más espontánea y sincera que pueda jamás salirme del corazón.


[676]
Hoy S. E. el Ilmo. y Revmo. Mons. Canossa, descendiente ilustre de la célebre Princesa Matilde, efectúa su triunfal toma de posesión como Obispo de Verona. Mi Superior D. Nicolás Mazza corresponde a tus saludos y te agradece tu gentileza; él te recuerda, porque a menudo le hablo de ti, y sabe que fuimos compañeros de viaje en la breve travesía de Alejandría a Trieste. Todos los negritos presentan sus respetos al gentilísimo Abu-Dagn. El pobre Luis está muy malo por haber tenido un desarrollo demasiado precoz. A sus doce años está tan alto como yo. En cuanto se ponga bien lo haré retratar y te mandaré algunas copias. Espero impaciente tu foto y la de Maman; yo también haré lo mismo. De las señoras polacas que conocemos no he tenido más noticias. Hace poco que me escribieron, y seré muy afortunado si puedo tener noticias suyas tres o cuatro veces al año. Aquí reinan la impaciencia, la duda y el temor. ¡Dios tienda su mano a los infelices!


[677]
Uno por uno, presenta mis respetos a todos los que conocí en tu casa: a Mazzoni, Mons. Besi, Nardi, Bernini, etc.; mis saludos especiales a Giovanelli, y a las princesas, esposa y madre. Pero ante todo besa la mano por mí a la venerada y querida Maman, ángel tutelar de tu casa, y transmite mis más afectuosos saludos a Papá, a mi ingenuo y querido Pippo, a mi dilecto amigo D. Luis, de quien espero algunas líneas, y al que más tarde escribiré también. Mientras, te asegura su eterna estima y afecto

Tu indignmo., fidelmo. y afmo.



Daniel



Me doy cuenta de que soy demasiado prolijo e insípido.

Peroni, el veronés con el que fuiste de Turín a Génova, me pide que te presente sus respetos.






78
Card. Alejandro Barnabò
0
Verona
8. 3.1862

N. 78 (76) - AL CARD. ALEJANDRO BARNABO

AP SC Afr. C., v. 7, f. 298v

Verona, 8 de marzo de 1862

Eminentísimo Príncipe:


 

[678]
Apenas llegado a Verona, expuse a mi Superior D. Nicolás Mazza la buena idea de V. Em.a Ilma. y Rma. de asignar a mi Insto. una porción de la vasta Misión de Africa Central, independiente de los PP. Franciscanos, una vez que hayamos presentado a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide los medios materiales y formales con que cuenta el Insto. para afrontar el sublime encargo. No digo el efecto que ha producido la determinación de de V. Em.a Rma. en el ánimo de mi venerable anciano; sólo le manifiesto que el día en que V. Em.a firme el anhelado decreto, regalará diez años más de vida a la preciosa existencia del Hombre de Dios. Por eso nosotros, apenas lleguen a Verona nuestros dos Misioneros, D. Juan Beltrame y D. Alejandro Dalbosco, determinaremos los puntos de la Misión que intentamos cultivar, y los correspondientes medios. Entonces expondremos todo a V. Em.a Rma., y nos arrojaremos en sus brazos amorosos, dispuestos a realizar todo lo que nos ordene la Santa Iglesia por medio de V. Em.a Ilma y Rma., que es su verdadero canal.

Habrá visto V. Em.a Rma. el ornamento sagrado que Austria ha regalado a nuestro amadísimo Santo Padre, por valor, según La Armonía, de 36.000 escudos. Pues ha sido hecho por las jóvenes pobres de nuestro Insto. femenino; y los bordados en oro fueron casi todos ejecutados por las niñas africanas, las cuales están destinadas a cultivar la Viña del Señor que nos asigne la Sagrada Congregación de Propaganda Fide.


[679]
Me atrevo a suplicarle el alto favor de obtener una audiencia de Su Santidad Pío IX para los dos Padres de S. Camilo de Lellis, uno de los cuales fue alumno de mi Insto; y esto por medio de Mons. el Secretario.

Acepte los distinguidos saludos de mi Superior, y de quien besándole la sagrada púrpura, se declara con todo respeto



De V. Em.a Rma. indigmo. serv.

Daniel Comboni.






79
Conde Luis de Carpegna
0
Verona
8. 3.1862

N. 79 (77) - AL CONDE LUIS DE CARPEGNA

APCV, 287/88

Verona, 8 de marzo de 1862

Excelencia Ilma. y querido amigo:


 

[680]
Siendo como es Ud. todo bondad y gentileza para conmigo, espero que conceda a los Rvdos. PP. Girelli y Tomelleri (este último alumno de mi Insto.) el mismo favor que a mí me hizo el pasado mes de enero: solicitar de Mons. Pacca una audiencia privada de S. Santidad, para tratar de asuntos de su Orden. Apenas tenga un momento libre, me complaceré en mandarle una larga carta en respuesta a la preciada y gratísima que me llegó de Ud. hace cuatro días. Mis saludos distinguidos a la Condesa, a Guido, a Pippo, a D. Luis y a V.E. Ilustrísima de



Su afmo e indignmo.

Daniel Comb. M.A.






80
Caballero Cayetano Sassi
0
Verona
8. 3.1862

N. 80 (78) - AL CABALLERO CAYETANO SASSI

APVC, 287/89

Verona, 8 de marzo de 1862

Ilmo. Caballero:


 

[681]
No dudo que habrá recibido un gran paquete de Pastorales de Mons. Canossa, que hace pocos días le envié por la ruta de Toscana.

Prevaliéndome de la bondad que me mostró en Roma, le ruego que favorezca a los dos Rvdos. PP. Ministros de los Enfermos, Girelli y Tomelleri, que van a Roma por asuntos de su Congregación. Quizá necesiten de Ud. en muchas cosas, de las que carecen de práctica los que no han tenido la suerte de nacer y vivir en la Ciudad Santa. Sin duda, Ud. podrá indicarles la mejor manera para introducirse en las diferentes Congregaciones con las que tengan asuntos que resolver, para conseguir la audiencia con el Sumo Pontífice, y para ver las cosas más importantes de Roma. Conozco su buen corazón, y el de su hijo; encomiendo estos Padres a su bondad.


[682]
El Obispo se encuentra muy bien. Hablamos a menudo del Cab. Sassi, al que Su Excelencia y yo ofrecemos nuestra consideración distinguida. Salude afectuosamente de mi parte a su hijo, y crea que soy con todo respeto



Su humilmo. serv. y am.

Daniel Comboni

Misro. Aplico. de Africa Central