Lunes, 18 de mayo 2026
Os escribimos desde el norte de Mozambique para compartir la alegría y los retos de nuestro servicio misionero, que es posible gracias a vuestras oraciones y a vuestro continuo y valioso apoyo. Estamos centrando nuestras energías en proyectos de promoción en diversos ámbitos: alfabetización, formación para madres y jóvenes, autosuficiencia y economía. 
[Maria Augusta, Ilaria y Federica]

María Augusta es la protagonista del trabajo con los alumnos de primaria que tienen serias dificultades para leer y escribir. Dos veces al día acoge sobre todo a niñas que, durante un par de horas, aprenden y consolidan lo que no logran hacer en tres horas de clase en un aula de cien alumnos. Ilaria se ocupa de la formación económica, un aspecto importante en un contexto cultural que desconoce el concepto de ahorro y donde la tradición es gastar inmediatamente lo que se gana; una labor de paciencia, sabiendo que no se pueden obtener los frutos esperados a corto plazo. Federica se dedica a la formación de los jóvenes porque son el futuro de este país. Si hasta hace poco eran los protagonistas de los incendios en la sabana y de los cortes de carretera por insatisfacción política, hoy se apuesta con ellos por la interiorización de valores como la paz, la protección del medio ambiente y la posibilidad de pensar y proyectar con creatividad un futuro mejor.

Los retos a los que nos enfrentamos son bastante arduos: la pobreza y la destrucción provocadas por un ciclón, como ha ocurrido recientemente, no se borran de un plumazo, pero creemos que construir sobre las personas y con las personas puede dar resultados positivos. Por eso nos esforzamos cada día por trabajar para transformar la vida de las personas a través de la formación práctica y la educación. En la escuela secundaria de Carapira ofrecemos además una intensa formación en valores humanos y evangélicos; la enseñanza incluye una parte teórica y otra práctica. Además, nos esforzamos para que estos 250 alumnos, que viven lejos de sus respectivas comunidades, no pierdan la formación catequética.

Lo hacemos todos los viernes, recorriendo con ellos un camino anual enriquecido con retiros y salidas en las que se encuentran con experiencias de vida. Nos alegra participar también en la dinámica de las 99 comunidades de Carapira; la parroquia abarca, además del centro, cinco regiones y 21 zonas pastorales. Lo que nos proponemos es lograr que las personas sean lo más autónomas posible en su autogestión. Estamos firmemente convencidas de que no es dando cosas o dinero como resolvemos las situaciones. Ciertamente, la ayuda práctica también es necesaria, pero si no va acompañada de formación y de un camino de toma de conciencia, hace que las personas se vuelvan dependientes. Con todo nuestro ser intentamos no generar injusticias en un país que ya ha sufrido muchas y compartir con ellos nuestra vida cotidiana. El contexto es difícil: corrupción y discriminación de todo tipo y pocas oportunidades de trabajo.

Todo esto contrasta con los abundantes recursos de materias primas que, en lugar de ser riqueza para Mozambique, se convierten en interés de países extranjeros, incluida Italia. En Nampula, a una hora de donde estamos, todavía hay campos de refugiados donde viven quienes han huido del terrorismo de origen islámico que sigue activo en Cabo Delgado. Una violencia provocada no tanto por razones religiosas como por el control del territorio. Nos comprometemos en nuestra realidad basándonos en un discernimiento comunitario. Y la resiliencia de nuestra gente nos anima a seguir haciéndolo. Actualmente estamos llevando a cabo el proyecto de lucha contra la desnutrición, ayudando a 40 madres a cuidar de sus pequeños que, de otro modo, correrían el riesgo de morir por falta de alimentos. Además, hemos planificado la reforma de la cocina de la escuela secundaria, que se encuentra en muy mal estado, sobre todo por las consecuencias de años de ahumado. Un deterioro que repercute en la salud de los alumnos y del personal escolar. Agradecemos a todos los que contribuyen a nuestra actividad moral y materialmente. Compartid así la obra de testimonio y amor que nos ayuda a transformar nuestra vida y la de las personas que nos han acogido.

¡Muito obrigada (Gracias en portugués)!
¡Koxukhuru vanjene (Muchas gracias, en lengua macua)!
Federica e Ilaria – LMC en Mozambique
[Revista Nigrizia, abril de 2026]