Jueves, 30 de julio 2026
Han pasado más de 1.200 días desde el inicio de la guerra en Sudán, pero el silencio sobre este conflicto sigue siendo ensordecedor. Para volver a centrar la atención en lo que hoy es una de las emergencias humanitarias más graves de nuestro tiempo, el 28 de julio se llevó a cabo en la Cámara de Diputados de Roma una conferencia de prensa promovida por los diputados Lia Quartapelle y Paolo Ciani, el senador Graziano Delrio y la Fundación Nigrizia ETS, junto con una jornada de ayuno simbólico.

La conferencia de prensa tenía un doble objetivo: denunciar el dramático agravamiento de la situación humanitaria en Sudán, en particular en la ciudad asediada de El Obeid, y presentar nuevas investigaciones internacionales que documentan el vínculo entre el comercio ilícito de oro y la financiación de la guerra.

La alarma por El Obeid

En el centro de la conferencia se situó la situación de la ciudad de El Obeid, en Kordofán, donde miles de civiles corren el riesgo de vivir una nueva tragedia humanitaria, tras lo ya ocurrido en El Fasher. Incluso la Santa Sede, al intervenir en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, expresó una fuerte preocupación por la inminencia de una nueva catástrofe.

Un testimonio particularmente conmovedor llegó, a través de un videomensaje, de Natalina Yacoub, originaria de Kordofán y Secretaria General del Consejo Supremo para la Paz Social. Relató la situación de familias obligadas a abandonar sus hogares, niños sin escuela, hospitales al límite, escasez de alimentos y medicamentos, y una población que vive cada día con la incertidumbre de su supervivencia.

Natalina pidió al Parlamento italiano, al Gobierno, a la Unión Europea y a la comunidad internacional que refuercen los esfuerzos diplomáticos y el apoyo humanitario, recordando que no basta con enviar ayuda si, al mismo tiempo, siguen llegando armas a quienes alimentan el conflicto.

El oro que financia la guerra

La conferencia también presentó las investigaciones realizadas por Swissaid y The Sentry, que muestran cómo el comercio clandestino de oro representa una de las principales fuentes de financiación tanto del ejército regular sudanés como de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).

Según las investigaciones, cada año entre 50 y 70 toneladas de oro salen ilegalmente de Sudán, generando beneficios estimados entre 4.500 y 8.000 millones de dólares americanos. Gran parte de este metal transita a través de los Emiratos Árabes Unidos, donde su origen a menudo se oculta antes de llegar a los mercados internacionales, incluido el europeo. Una parte de estos flujos también involucra a Suiza, un importante centro mundial de refinación de oro.

Por este motivo, la Fundación Nigrizia ha llamado la atención sobre la necesidad de reforzar los controles a lo largo de toda la cadena de suministro de oro y de verificar con mayor transparencia los flujos que llegan también al mercado italiano.

Un compromiso que continúa

Desde hace más de dos años, los Misioneros Combonianos y la Fundación Nigrizia trabajan para mantener alta la atención sobre la guerra en Sudán, interviniendo ante el Parlamento italiano, el Parlamento europeo y numerosas instituciones nacionales e internacionales.

Este trabajo se lleva a cabo junto con una red de una veintena de organizaciones italianas y sudanesas, entre las que se encuentran ACLI, Amnistía Internacional Italia, ANPI, AOI, ARCI, Baobab Experience, Caritas Italiana, CIPAX, Comité Internacional por la Paz en Sudán, Comunidad de Sant’Egidio, Comunidad Sudanesa en Italia, Economia Disarmata – Movimiento de los Focolares Italia, Emergency, FOCSIV, Médicos Sin Fronteras, Misioneros Combonianos en Italia, Fundación Nigrizia ETS, Red Italiana por la Paz y el Desarme (Rete Italiana Pace e Disarmo) y Un Ponte Per.

Los próximos pasos

De la conferencia de prensa surgieron algunas iniciativas concretas.

Los parlamentarios promotores presentarán una interpelación al Gobierno italiano para preguntar qué información está disponible sobre los flujos de oro potencialmente vinculados a Sudán que, pasando por los Emiratos Árabes Unidos, Suiza u otros países terceros, llegan al mercado italiano y europeo, y qué medidas tiene intención de adoptar Italia para evitar que tales importaciones puedan contribuir, incluso indirectamente, a la financiación de la guerra.

Paralelamente, la Fundación Nigrizia y la red de organizaciones de la sociedad civil están contribuyendo a la revisión de la normativa europea sobre minerales procedentes de zonas de conflicto y de la legislación sobre diligencia debida (due diligence). Entre las propuestas presentadas se encuentran la obligación de controlar toda la cadena de suministro de oro, y no solo al último proveedor, para impedir el “lavado” del origen del metal, y la extensión de la definición de “países de alto riesgo” también a los Estados que apoyan a grupos armados o comercian con recursos que financian sus actividades.

Romper el silencio sobre Sudán significa que es necesario dar voz a las víctimas y también intervenir en los mecanismos económicos que permiten que la guerra continúe, tratando de limitar o interrumpir los flujos financieros que alimentan el conflicto.

Para seguir la conferencia de prensa, haga clic aquí.

Padre Dario Bossi, mccj