Miércoles, 12 de agosto 2026
El padre Tamirat Tegegn Tanga, misionero comboniano del sur de Etiopía, estudio la teología en Perú. Después de su servicio misionero en el país andino, regresa a la patria para hacer los votos perpetuos y recibir la ordenación de diacono e, después, de sacerdote. Y, a prisas, regresa a Perú para iniciar una nueva página de su vida misionera.
Fui ordenado sacerdote el 28 de octubre de 2023 en mi parroquia natal San Miguel de Hembecho, en el Vicariato de Sodo, en el sur de Etiopía. Regresé a Perú en un plazo de tres días para evitar perder mi permiso de residencia. Llegué a Perú el 2 de noviembre a medianoche, hora local. El provincial me asignó a la parroquia Santa Cruz de Baños.
Baños es uno de los siete distritos dentro de la provincia de Lauricocha, en el departamento de Huánuco. Se alza a unos mas de 3.400 metros en la región natural de Quechua. Geográficamente, abarca una superficie de 82,66 kilómetros cuadrados. Su relieve es accidentado, famoso por sus manantiales y pozas de aguas termo-medicinales. Este distrito está rodeado por diferentes montañas de los Andes, las cordilleras de los incas.
Desde mi llegada, se me encomendó la responsabilidad de ser administrador de la parroquia, que es decir párroco y animador vocacional. Aunque fui asignado como vicario, ejercía como párroco, ya que no había mas ninguno en ese momento.
Gracias a Dios, solía escuchar los consejos del padre comboniano Lino Eccher, vicario parroquial de las tres comunidades que confinan con mi parroquia. Me ayudó mucho al comienzo de mi ministerio sacerdotal, porque él lleva 22 años en la misma parroquia.
Luego, me adentré profundamente en mi ministerio sacerdotal y realmente me ayudó mucho conocer poco a poco la cultura, la tradición, la forma de comer y celebrar las fiestas del pueblo, y en general, las costumbres y normas.
No soy yo quien les predica el Evangelio, sino que ellos también me enseñan mucho con su forma de vestir, la manera de recibir a los visitantes, la caridad con los recién llegados. Fue un buen momento para conocer a la gente en profundidad.
Después de servir en Baños durante un año y un mes, el Provincial y sus consejeros me pidieron que fuera a otra parroquia en el mismo departamento: San Pedro de Huánuco. Acepté. Esta nueva parroquia es muy buena para mí porque tiene un clima más moderado; no sufrí tanto como en la de Baños.
En San Pedro de Huánuco, somos cinco padres combonianos y me corresponde atender a las personas que están en el campamento, aunque a veces el padre Sergio Agustoni ayuda cuando es necesario.
En esta parroquia, a veces me quedo a dormir en casa de algunas personas. Donde tenemos una capilla con espacio para descansar me quedo allá. Pero la mayor parte del tiempo, atiendo a las personas y regreso a la comunidad comboniana.
Desde que llegué a esta nueva parroquia, estoy feliz con mi servicio misionero que Dios me ha encomendado, y que yo voy aprendiendo.
¡Gracias!
Padre Tamirat Tegegn Tanga, mccj