Jueves, 17 de septiembre de 2026
Los católicos de Nyamlel, en el estado de Bahr el Ghazal Septentrional, en Sudán del Sur, han conmemorado con misas de réquiem
 el fallecimiento del padre Michael Donald Barton, misionero comboniano norteamericano que sirvió a la Iglesia en aquel país durante casi dos décadas.

El padre Barton falleció el 28 de agosto de 2026 en Cincinnati, Estados Unidos, a los 78 años.

Las conmemoraciones fueron promovidas por antiguos alumnos de las escuelas combonianas y por otras personas cuyas vidas fueron tocadas y transformadas por su ministerio.

La primera misa se celebró el sábado 12 de septiembre en la sede de la parroquia de Santa Teresa, en Nyamlel. Una numerosa asamblea de fieles asistió a la celebración, entre ellos el gobernador del estado y varios ministros del gobierno.

Entre los presentes había ministros que anteriormente habían ejercido como catequistas junto al padre Barton. Su participación reflejó la influencia duradera que tuvo tanto en la Iglesia como en la comunidad en general.

Al día siguiente, la comunidad de Marial Bai, una de las capillas construidas durante el ministerio del padre Barton, se reunió para celebrar su vida y su legado. Esta comunidad, situada fuera del centro parroquial, se encuentra a unos 20 kilómetros de Nyamlel.

La comunidad llevaba tres meses sin recibir la visita de un sacerdote. Algunos fieles caminaron hasta Nyamlel para participar en la misa celebrada el día anterior, antes de regresar a su comunidad.

La parroquia de Nyamlel es extensa y cuenta con unas 70 comunidades eclesiales, muchas de las cuales se beneficiaron de la labor pastoral, educativa y misionera del padre Barton.

En un vídeo testimonial, el misionero recordaba que había vivido 11 años en Nyamlel y que había construido, junto con la población local, 15 capillas y dos escuelas. Sentía una gran pasión por la educación.

Para muchas personas de Nyamlel y de otras parroquias de Sudán del Sur, el padre Barton fue mucho más que un misionero. Se le recuerda como maestro, mentor, amigo, guía exigente y padre espiritual, que acompañó a generaciones de jóvenes y fortaleció a las comunidades locales.

Su ministerio dejó una huella duradera en la Iglesia de Sudán del Sur, especialmente a través de la educación, la formación pastoral y el desarrollo de las comunidades misioneras.

Que su alma descanse en la paz eterna y que su legado siga siendo recordado y preservado por las personas a las que sirvió.

Padre Santino Mawan, mccj