El P. Isaac Augustine Adaku nació en Arua, Uganda, el 25 de octubre de 1973. En 1995, después de la escuela secundaria en Arua y Koboko, entró en el postulantado comboniano de Jinja durante tres años. Hizo el noviciado en Namugongo durante dos años e hizo la primera profesión el 14 de mayo del año 2000 en Mbuya, Kampala. En junio del mismo año fue enviado a Innsbruck para los estudios teológicos, donde permaneció durante cinco años. Fue ordenado sacerdote el 28 de enero del 2006 en Arua, Uganda.
En el 2006, inmediatamente después de su ordenación, el P. Isaac fue destinado a la misión de Kitgum, en el norte de Uganda; allí demostró pronto una buena capacidad para insertarse en la cultura de la gente local, estudiando las tradiciones y la lengua. La misión de Kitgum había sido iniciada en el lejano 1915 cuando el 11 de febrero Mons. Antonio Vignato y el P. Giuseppe Beduschi habían celebrado la primera misa. Era la tercera misión abierta por los combonianos en el norte de Uganda.
Al comienzo del mes de junio de 2013, después de siete años de servicio misionero, el P. Isaac se hallaba en Roma para tomar parte en el año comboniano de formación permanente.
Era un poco reservado pero sociable, siempre sonriente y tranquilo. Su sensibilidad lo hacía compasivo y atento a las necesidades de los demás, al mismo tiempo también era un poco vulnerable. Isaac era muy inteligente: no era fácil hacerle cambiar de opinión y era muy hábil en sus argumentaciones. Como no se dejaba convencer fácilmente por los demás, había sido motejado irónicamente por los compañeros de “tablique”, palabra que indica un grupo islamista radical en Uganda. Estando en Roma para hacer la experiencia del curso, con una relectura de su vida consagrada a Dios para la misión, nos dejó repentinamente.
El día fatídico, miércoles 4 diciembre de 2013, parecía un día como los demás para Isaac. Hizo sus quehaceres diarios y participó activamente en las sesiones del curso. Después de la comida hizo un paseo breve porque para las tres había organizado una partida de tenis con un compañero. Después de haber jugado algunos set, Isaac pidió pararse un rato porque se sentía mareado. Fueron sus últimas palabras. Se apoyó un rato sobre la raqueta y luego cayó a tierra. Fueron inútiles el masaje cardíaco, la respiración artificial y el desfibrilador usado durante más de veinte minutos por el personal médico que llegó con la ambulancia. Al final fue declarado muerto. Isaac tenía 40 años. La autopsia, un procedimiento normal para los casos de muertes repentinas, estableció que la causa de la muerte fue una cardiomiopatía hipertrófica o como quiera que sea un problema cardiaco grave, del que probablemente nadie era consciente.
El P. John Baptist Opargiw, Secretario General de la Formación, ugandés también él, después de haber comunicado la noticia a la familia del P. Isaac, dijo: “Humanamente es una tragedia, causa de gran dolor, rabia y confusión. Solamente nuestra fe en Cristo resucitado nos da la fuerza para celebrar el don de la vida de Isaac”.
El funeral se celebró el once de diciembre en la capilla de la Casa Generalicia y estuvo presidido por el Superior General, P. Enrique Sánchez. La Embajada de Uganda en Roma prestó una gran ayuda en la preparación de los documentos necesarios para el traslado de los restos mortales a Uganda.
Después de la Santa Misa del 16 de diciembre, celebrada en la iglesia parroquial de Mbuya, los restos mortales fueron transportados a Ombaci con una parada en la parroquia de Cristo Rey, la parroquia del P. Isaac. La misa solemne se celebró el 17 de diciembre en la misión de Ombaci presidida por el Arzobispo de Gulu Mons. John Baptist Odama. Su restos mortales fueron sepultados en el cementerio de la misión, donde descansan ya otros misioneros, entre los cuales el Siervo de Dios Bernardo Sartori.