COMBONI COMO HOY

N. 10 (8) - A DON PEDRO GRANA

ACR, A, c. 15/41



Verona, 13 de agosto de 1857

Mi reverendo D. Pedro:



[13] Por fin he terminado los santos ejercicios, y después de aconsejarme con Dios y con los hombres, he llegado a la conclusión de que la de las Misiones es mi verdadera vocación. Incluso el sucesor del gran Siervo de Dios D. Bertoni, el Padre Marani, me contestó que, haciéndose una idea de mi vida y de las circunstancias pasadas y presentes, me asegura que mi vocación por las Misiones de Africa es de las más claras y manifiestas; y por tanto, a pesar de las circunstancias de mis padres, que en esta ocasión le he descrito con toda franqueza, me dijo: «Vaya, que yo le doy mi bendición, y confíe en la Providencia, que el Señor, que le inspiró el magnánimo proyecto, sabrá consolar y cuidar a sus padres». Por lo cual estoy completamente decidido a marchar el próximo septiembre.

[14] Este Superior de los Estigmatinos me dijo que hiciese comprender bien a mis padres la naturaleza del Plan de nuestro Superior, a saber: 1.o, se va y se viene (si non moriemur - sile); 2.o, que de momento se prueba y se intenta si se puede tener éxito, y en caso contrario se vuelve enseguida. Ahora le ruego encarecidamente que use todo su ingenio para preparar con todo arte, y más con la ayuda de Dios y de María, a mis desolados padres, escogiendo la hora, el momento, en una o dos veces, hasta que se resignen a la voluntad del Señor.

[15] ¡Oh, cuánto me aflige el sacrificio que esos dos pobrecitos hacen separándose de mí! ¡A qué sacrificios somete el Señor esta vocación! Pero se me ha asegurado que Dios me llama, y yo estoy seguro de ello. Sé que me atraeré la maldición y las imprecaciones de muchos, que no ven más allá de un palmo; pero no por esto quiero dejar de seguir mi vocación. Además confío en Dios, en la Virgen Inmaculada, y en su solicitud, Sr. Rector; y tendrá por ello amplia recompensa.

[16] El Superior ha anulado el proyecto de enviarnos a Bolonia, no sé por qué: fiat voluntas Dei; así pagaré mi locuacidad en el hablar y en el dar las cosas por hechas antes de que se cumplan. Espero ir a Limone el martes o el miércoles. El proyecto de llevar a mis padres a Venecia me asusta porque mis compañeros, y especialmente D. Beltrame, me aseguran que sería mucho más doloroso para ellos y para mí; por eso intentan convencerme de que siga el consejo que Ud. me dio en Limone, de no pensar en Venecia.

[17] No sé cómo hacer para despedirme por última vez de ellos. Me quedaré en Limone hasta el cuatro o, como mucho, el cinco de septiembre. Ahora estoy preparando los trescientos táleros para mis padres; temo mucho ir a Limone sin dinero; por si acaso, dejo en Verona quien me sustituya, porque a primeros de mes quiero haber pagado todas mis deudas: de lo contrario me olvido de Africa.

Mientras, reciba mi reverencia, ruegue por mí al Señor, y créame de corazón



Su afmo. servidor y amigo

Daniel C.



[18] Esta mañana hemos celebrado la ceremonia de la salida para Africa con nuestra despedida de los diversos grupos del Instituto. D Beltrame cantó misa, D. Melotto hizo de diácono, yo de subdiácono, D. Dalbosco de maestro de ceremonias, y D. Oliboni pronunció el discurso: fue un acto emocionante que hizo que se nos saltasen las lágrimas a todos nosotros, e incluso a algunos amigos del Instituto que intervinieron.