Viernes, 31 de julio de 2026
Tras dos meses de actos de vandalismo y muerte en Ndubala y alrededores, perpetrados por grupos armados en el norte de la República Democrática del Congo, las poblaciones refugiadas en Isiro han comenzado a regresar a sus aldeas. Esto es lo que nos cuenta el padre comboniano Eliseo Tacchella, quien trabaja en la región y ha seguido todos los acontecimientos desde el principio. [En la foto, el padre Claudino Ferreira Gomes, comboniano portugués, reza con los refugiados antes de su partida. Para más detalles, haga clic aquí].

«Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, nos parecía estar soñando». Así dice el salmo 125. Desde hace algunos días estamos preparando el viaje de regreso de los desplazados. Ayer, después de la misa, llegó la pequeña camioneta para llevar de vuelta a sus aldeas a un primer grupo de desplazados. Nos parecía estar soñando. La gente estaba muy contenta, los niños decían: «¡Volvemos a casa!». Y así comenzaron a cargar lo poco con lo que habían venido y lo que habían logrado reunir aquí.

Pero mientras cargaban, me preguntaba cómo podían caber en una camioneta tan pequeña. Sin embargo, unas cuarenta personas, en su mayoría niños, lograron subir.

Aún quedan aquí alrededor de treinta, que en el transcurso de unos pocos días podrán regresar a casa. Los que partieron esta mañana provenían de las aldeas más lejanas, como Ndubala y Gao.

Todos juntos agradecimos al Señor; el padre Claudino Gomes se aferró a los laterales de la camioneta para guiar la oración y luego... en marcha.

Un hermano nuestro de Mungbere, que partió hacia el mediodía, nos informó que se encontró con la camioneta que regresaba a Isiro. Alabado sea Dios. Todos llegaron bien.

Y gracias a todos ustedes que han colaborado con la hospitalidad y el regreso de estos nuestros hermanos y hermanas. Y también para la reconstrucción de las viviendas de algunos de ellos.

Un gran abrazo a todos.

Padre Eliseo Tacchella, mccj