Jueves, 3 de septiembre de 2026
El 3 de agosto, la misionera laica comboniana Marzena Gibek concluyó su servicio misionero de tres años en Kitelakapel, en West Pokot, Kenia, y regresó a Polonia. Decir adiós no fue fácil.
Durante estos tres años, Marzena se ha dedicado en cuerpo y alma a servir a la gente de West Pokot. Como fisioterapeuta en el dispensario de Kitelakapel, ha atendido a innumerables pacientes con compasión, profesionalidad y amor, llevando sanación, esperanza y consuelo a muchas familias.
Su misión fue mucho más allá de la asistencia sanitaria. Marzena también se ocupó fielmente de la capilla de Kitelakapel, contribuyendo a convertirla en un lugar acogedor de oración y culto.
Empoderó a las mujeres locales organizando talleres de costura y enseñándoles a confeccionar bonitas pulseras, lo que les proporcionó habilidades prácticas, confianza y nuevas oportunidades.
Despedirse no fue fácil. La gente de Kitelakapel se reunió para expresar su profunda gratitud por su servicio desinteresado, su amabilidad y su amistad.
Nuestra comunidad misionera en Kenia también le dio una despedida cálida y emotiva. Fue un momento precioso, lleno de agradecimiento, amor y muchos recuerdos entrañables.
Querida Marzena, gracias por tus tres años de fiel servicio misionero. Gracias por compartir tus dones y talentos, tu tiempo y tu corazón con la gente de Kitelakapel. Que Dios te bendiga abundantemente al comenzar este nuevo capítulo de tu vida, y que el amor y la esperanza que has sembrado aquí sigan dando fruto durante muchos años más.
Te echaremos de menos y siempre ocuparás un lugar especial en nuestros corazones.
¡Que Dios te bendiga y gracias por todo!