Martes, 20 de octubre de 2026
La Iglesia celebró la Jornada Mundial de las Misiones el domingo 18 de octubre. Este año se cumplen 100 años de su institución. Esta celebración nos recuerda que la misión nace de la fe compartida, de la comunión entre las comunidades y de la fuerza del amor que une a pueblos, culturas y cristianos en un mismo camino.
La Jornada Mundial de las Misiones se celebra el penúltimo domingo de octubre. Este año se conmemoran los 100 años de la institución de esta jornada. Este aniversario recuerda a los misioneros, llamados a seguir partiendo para llevar el Evangelio a los pueblos, y a los fieles, invitados a participar activamente en las iniciativas y los esfuerzos de la Iglesia para cumplir el mandato misionero de Jesús.
Una rápida mirada a los mensajes de la Jornada Mundial de las Misiones a lo largo de estos años muestra cómo la Iglesia profundiza en su conciencia misionera y se sitúa ante los pueblos. Las distintas dimensiones de la evangelización se ponen en relación entre sí (testimonio, martirio y anuncio; evangelización, desarrollo y promoción humana; primer anuncio, conversión y bautismo…), dentro de una misión que requiere una formación misionera urgente y una preparación misionera continua.
En su mensaje para este centenario, el papa León XIV desea contribuir a la construcción de la unidad de la Iglesia, adoptando un enfoque teológico que nos invita a realizar una lectura espiritual del texto. En una de las partes de su mensaje, León XIV relaciona la misión con el amor y afirma que el amor es la esencia de la Iglesia y de su misión. El amor une a los cristianos con todas las personas y todos los pueblos; la fuerza del amor une a las personas y a los pueblos sin negar la diversidad de personas y culturas; y solo el amor permite sanar las heridas y los traumas que generan las divisiones e impiden la comunión.
El Papa escribe: « La unidad misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad, sino como convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él. La evangelización se realiza cuando las comunidades locales colaboran entre sí y cuando las diferencias culturales, espirituales y litúrgicas se expresan plena y armoniosamente en la misma fe. Por lo tanto, animo a las instituciones y realidades eclesiales a fortalecer el sentido de comunión misionera eclesial y a desarrollar con creatividad formas concretas de colaboración entre ellas, para y en la misión».
P. Manuel Augusto Lopes Ferreira, mccj