El P. Carlo llegó a Uganda en 1965, con un grupo de hermanos que, en su mayor parte habían sido expulsados de Sudan en 1964. Fue mandado al sur del país, en la diócesis de Kabale, para iniciar una nueva misión en aquella región que, tradicionalmente, era territorio de los Misioneros de África o Padre Blancos. Durante casi un año vivió con ellos para aprender la lengua y ser introducido en la cultura de los Banyankole y en los métodos pastorales de la diócesis.
El P. Carlo había nacido el 25 de enero de 1925 en Verona donde entró en los Misioneros Combonianos. Hizo su primera profesión en Venegono, en 1946 y fue prefecto en Rebbio y en Troia. Completó los estudios teológicos en Venegono donde fue ordenado sacerdote en 1952.
Inmediatamente después de la ordenación fue enviado a Sudan Sur durante casi diez años (Palotaka, Lafon, Tali e Kwörejik); en 1961 fue llamado a Italia donde permaneció cinco años. Cuando llegó el momento de volver a misión, a causa de la expulsión de los misioneros de Sudan, fue enviado a Uganda y allí, excepto un breve período de rotación en Italia (1990-1992), trascurrió casi todo el resto de su vida, trabajando en Makiro, Nyamwegabira, Pakwach, Kambuga, Kyamuhunga, Kigumba y en el hospital de Lacor.
La vida en la diócesis de Kabale era bastante dura en los principios. Sus cartas subrayan la falta de estructuras y de medios esenciales para abrir una nueva misión, en un lugar completamente desconocido a los Misioneros Combonianos. Había también una cierta tensión, debida a la presencia, tanto de misioneros provenientes de Sudan que de otros, designados directamente a Uganda. Después de las primeras vacaciones en Italia (1971), el P. Carlo fue como párroco a la comunidad de Makiro y, cuando ésta fue consignada a la diócesis, manifestó su disponibilidad para ir a donde fuera enviado. Fue asignado a la misión de Nyamwegabira, donde permaneció hasta julio de 1980, fecha en la que también ésta fue entregada a la diócesis. El P. Carlo volvió por otro breve período de vacaciones a Italia. Entre tanto, en la zona del Nilo Oeste, a causa de la guerra, parte de la población huyó al Zaire y los Misioneros Combonianos la siguieron para asistirla. A pesar de la inseguridad de la zona y la dificultad de deber afrontar una nueva diócesis, un nuevo pueblo y una nueva lengua, animado por el ejemplo de Comboni, aceptó ir a trabajar en la misión de Pakwach, entre los Alur.
A finales de 1982, el P. Carlo estaba en Roma para el curso de renovación. A su vuelta fue destinado a Kigezi, en la parroquia de Kambuga, abierta recientemente. Nombrado superior, tuvo que resolver tensiones y contrastes que influyeron profundamente sobre él. Sin embargo, aunque sentía el peso de la construcción de la nueva casa, permaneció hasta su inauguración.
En la segunda mitad del 1985, la guerra civil era particularmente cruenta y las comunidades de Kigezi habían sido separadas fuera de Uganda. Así, terminada la guerra, el P. Carlo pudo hacer un poco de vacaciones para recuperarse del stress acumulado en aquellos años. Después del Curso de renovación en Roma, fue de nuevo designado a Uganda (1992), en la nueva comunidad de Kyamuhunga, también en la diócesis de Mbarara. En enero de 2001, a la edad de 76 años, el P. Carlo fue trasladado a Kigumba: otra vez, nueva comunidad, nuevo pueblo, nueva lengua, nuevas tradiciones y nueva metodología pastoral. Su salud comenzó a deteriorarse y se le pidió que se ocupara del hospital de Lacor como capellán.
En abril de 2003 tuvo problemas al corazón y le fue aconsejado someterse a una intervención quirúrgica en Italia. El viaje fue fatigoso y acompañado del dolor de deber dejar la misión.
En Verona ha trascurrido sus últimos años, luchando contra la enfermedad y dándose cuenta de que no volvería ya a Uganda, la misión a la que su corazón estaba tan unido.
(P. Giuseppe Filippi)