In Pace Christi

Rossignoli Mario

Rossignoli Mario
Fecha de nacimiento : 02/08/1932
Lugar de nacimiento : Oppeano/VR/Italia
Votos temporales : 25/03/1958
Votos perpetuos : 09/09/1962
Fecha de fallecimiento : 05/01/2014
Lugar de fallecimiento : Verona/Italia

El Hno. Mario Rossignoli nació el dos de agosto de 1932 en Oppeano (Verona). Después de la escuela secundaria entró en el Instituto comboniano, quería ser sacerdote, pero luego, por motivos diversos, decidió hacerse Hno. Fue constructor, enseñante, catequista, pero también un gran animador vocacional, le gustaba decir: “la misión me ha llenado la vida hasta el fondo”.

Después de Verona (1953-1954), Thiene (1954-1955), otra vez Verona y Gozzano(1955-1956), hizo el noviciado en Florencia. Hizo los primeros votos el 25 de marzo de 1958 y los perpetuos el nueve de setiembre de 1962.

En 1958 el Hno. Mario fue enviado a Gran Bretaña para la construcción del seminario menor de Mirfield. En aquel período el Instituto había reunido un escuadrón de Hermanos dedicados a la construcción de casas y seminarios en varias naciones. “recuerdo, cuenta el Padre Enrico Radaelli, haber encontrado, años más tarde al capataz local. Todavía hablaba con entusiasmo y admiración de aquellos Hermanos que, por la mañana, se levantaban muy temprano para las oraciones y la misa, hacían el desayuno e, inmediatamente se cambiaban de ropa para iniciar su actividad. Cuando él llegaba ya habían hecho mucho trabajo”.

En 1961 el Hno. Mario fue por un tiempo a Verona, a trabajar en la revista “Nigrizia”, y, de 1963 a 1965, a Londres como encargado de la administración de la revista Missions y de la oficina de propaganda. Por aquél tiempo empezó a desarrollar su interés por la animación misionera y vocacional.

De 1965 a 1971 trabajó en Uganda, en la región de West Nile, primeramente en Otumbari y después en Adjumani. “El Hno. Mario ha sido una bendición, escribe el P. Phillip Andruga, es un buen amigo para muchos, especialmente para los jóvenes con los que hacía un camino de discernimiento vocacional. Lo habían apodado el Hermano Kaffifi que significa luz.

En 1972 regresó a Italia, a Bari, al Centro de Animación Misionera donde permaneció hasta 1979, intentando “animar” a los Hermanos a apreciar este tipo de trabajo en el Instituto. Leemos una carta suya aparecida en el MCCJ Bulletin, n. 119, escrita desde Bari en 1978: “quisiera invitar a todos los Hermanos jóvenes y no tan jóvenes que sientan entusiasmo por su vocación y por su maravillosa experiencia misionera. Deteneos por algún tiempo en la patria para comunicar este entusiasmo a los jóvenes a contagiarlos con vuestra alegría de vuestra gozosa donación. Los jóvenes quieren testimonios vivientes”.

En 1979 fue destinado nuevamente a Uganda, a la diócesis de Arua y trabajó en Moyo, hasta 1981. Después de un par de años en Juba, Sudán del Sur, fue llamado a Italia y se dedicó durante diez años a la promoción vocacional y al trabajo en el GIM de Padua y luego de Lecce.

Volvió a ser destinado a Sudán del Sur, donde trabajó al servicio de la casa y como promotor vocacional durante 22 años, primero en Juba, después en Pakele-Kocoa, en Moyo (Centro Vocacional), en Lomin (Kajo Keji), en Agang-Rial, en Yirol y una vez más en Juba.

En 2007 el Hermano Mario regresó definitivamente a Italia. Durante el viaje de regreso estuvo acompañado por el Padre Luciano Perina quien cuenta como en el aeropuerto el Hermano Mario no se encontraba bien y respiraba afanosamente, por lo que se sentó cerca de la puerta de entrada para tomar aire, pidiendo excusa a todas las personas que pasaban. En el momento del check-in, ante el empleado del control de equipajes, el Padre Luciano se dio cuenta que las maletas estaban cerradas con llave y que la llave la tenía el Hermano Mario, quien naturalmente estaba todavía sentado en la entrada del gran salón, abarrotado de gente que iba y venía. Cuando el Padre Luciano le dijo al empleado lo que pasaba, éste intentó ver quién era y reconoció al Hermano Mario y dijo: conozco muy bien a aquel hombre, vino muchas veces a mi casa, me ha enseñado muchas cosas buenas, ha bautizado a mi hijo, es un santo”. Así, recordando la bondad y simpatía del Hermano Mario, su celo por el Señor y por el bien de la gente, en vez de controlar las maletas... le acompañó él mismo al sitio de carga, preparadas para ser introducidas en el avión. De este modo el Padre Luciano y el Hermano Mario pudieron continuar el vuelo. Hicieron escala en Addis Ababa y, teniendo que esperar cinco horas, fueron a comer. Mientras comía una sopita, el Hno. Mario dijo: “me siento mucho mejor. ¿Será posible regresar a Juba? Tengo solos 75 años y, aunque si no puedo hacer mucho, estaré con mis hermanos y rezaré por todos”.

En Italia fue primero a Verona, después a Arco y en 2012, una vez más a Verona para curarse. “Cuando me doy cuenta que llega el sufrimiento, decía, tengo ante mí tres opciones: puedo rebelarme, puedo soportarla, o puedo aceptarla como don y dar gracias a Dios. Puedo escoger aceptar este cáliz con valentía. No me malinterpretéis. El cristiano no debe buscar el sufrimiento, pero ante él tiene la posibilidad de aceptarlo como don, como hizo Jesús”. El Hno. Mario falleció en Verona el 5 de enero de 2014.