In Pace Christi

José Carlos Mendes da Costa

José Carlos  Mendes da Costa
Fecha de nacimiento : 24/01/1947
Lugar de nacimiento : Oliveira do Hospital
Votos temporales : 15/08/1970
Votos perpetuos : 13/05/1974
Fecha de ordenación : 11/03/1975
Fecha de fallecimiento : 04/09/2018
Lugar de fallecimiento : Vila Nova de Famalicão

Nació el 24 de enero de 1947 en Nogueira do Cravo, diócesis de Coimbra, Portugal, en un ambiente rural y en una familia numerosa, cinco niños y tres niñas; sólo él y su hermano menor pudieron continuar sus estudios e ir a Coimbra a la escuela secundaria.

Después del bachillerato, José Carlos se fue a Lisboa. Era un chico inteligente e intuitivo, soñaba con un futuro mejor y podía entrar en el servicio público. En la parroquia de Arroios, donde vivía, se comprometió en el camino de fe y fue aquí donde el Señor le abrió un horizonte nuevo e inesperado. El momento de gracia fue un encuentro misionero en la parroquia que entusiasmó al joven José Carlos y lo orientó hacia la vida misionera.

El 1 de septiembre de 1968 llegó a Moncada, España, para unirse al grupo de novicios portugueses y españoles que iniciaban su noviciado ese año. Después de la primera profesión religiosa, el 15 de agosto de 1970, permaneció un año en Moncada, para terminar los estudios de filosofía y el 1 de julio de 1971 fue enviado al seminario comboniano de Maia para ayudar en la formación de los seminaristas como prefecto y para hacer los estudios de teología en Oporto (con los capuchinos, en Ameal, que en esa época ya frecuentaban otros prefectos combonianos en Maia). Era un joven activo, rápido, apasionado por la vida y la vocación misionera, que dividía su tiempo entre el acompañamiento a los seminaristas, las clases de teología y las iniciativas de animación misionera y de promoción vocacional entre los jóvenes. Destinado del 1 de julio de 1973 al 30 de junio de 1975 al escolasticado de Roma, pidió permanecer allí para completar sus estudios de Teología, libre de la presión del trabajo. En Roma emitió la profesión perpetua el 13 de mayo de 1974 y fue ordenado sacerdote el 11 de marzo de 1975, antes de regresar a Portugal para trabajar en la revista Além-Mar. En Lisboa, el P. José Carlos se matriculó en la Escuela de Periodismo de la ISLA y se lanzó al trabajo de la revista y a la animación misionera.

En diciembre de 1981 fue enviado a Kenia, donde permaneció hasta el 1 de julio de 1990. Fue asignado a la misión más aislada, Moyale, en la frontera con Etiopía. En aquella época, los combonianos tenían dos misiones en esa zona, con dos comunidades: Moyale y Sololo, donde dirigían un pequeño hospital para la atención sanitaria de la población Borana. La atención misionera era hacia las poblaciones islámicas y las posibilidades de trabajo apostólico eran exigentes, difíciles.

En marzo de 1988 fue enviado a Makindu, en la diócesis de Machakos, entre el pueblo Kamba. Fue un ambiente con comunidades cristianas más coherentes, un contexto que le ayudó a crecer en la atención a las comunidades cristianas, a la vida sacramental, a la formación de catecúmenos, al acompañamiento de personas, jóvenes y comunidades. Este camino se interrumpió en 1990, con el destino a Portugal, de nuevo en la administración de las revistas.

Su camino misionero volvió a crecer con su destino a Mozambique en 1997. En Mueria, donde fue destinado, volvió a combinar su capacidad de acción y organización con la atención más estrictamente misionera en el camino de fe de las personas y de las comunidades. En 2007, en julio, fue asignado de nuevo a Portugal, a la administración de las revistas. Regresó con el mismo interés de siempre, pero esta vez sintió la dificultad de la reintegración: los cambios eran muy rápidos y se sintió desprevenido, también porque empezó a sentir problemas de salud.

Durante un viaje de Lisboa a Coímbra tuvo los primeros síntomas de un infarto que dejó su huella. Con la cariñosa ayuda de su sobrina, tuvo que abandonar la administración y trasladarse a la comunidad de Vila Nova de Famalicão.

Así empezó una nueva etapa de su misión, marcada por el sufrimiento causado también por el descubrimiento de un tumor que de repente socavó su salud. Sin embargo, mantuvo siempre su serenidad, su sentido de comunión con el Señor, con sus hermanos de la comunidad y de la provincia, y su amistad con todos hasta su muerte el 4 de septiembre de 2018.
(P. Manuel Augusto Lopes Ferreira, mccj).