In Pace Christi

Marques Martins António

Marques Martins António
Fecha de nacimiento : 16/05/1941
Lugar de nacimiento : Canas de Santa Maria/Portugal
Votos temporales : 09/09/1961
Votos perpetuos : 09/09/1967
Fecha de ordenación : 13/07/1968
Fecha de fallecimiento : 04/02/2023
Lugar de fallecimiento : Viseu/Portugal

El P. António Martins nació en Canas de Sabugosa (hoy, Canas de Santa Maria) el 16 de mayo de 1941. Conoció a los Misioneros Combonianos a través del P. Angelo la Salandra, que había sido párroco de Canas de Santa Maria durante algunos años. Entró en el Seminario Comboniano de Viseu en 1954 y durante diez años fuimos compañeros en las diversas etapas de formación: cinco años en Viseu, dos años en el Noviciado de Famalicão (que terminó con los votos temporales el 9 de septiembre de 1961), y tres años de filosofía en Maia. Para los cursos de teología, él fue destinado al Escolasticado de Venegono, y yo al de Roma. Hicimos la profesión perpetua en la misma fecha: el 9 de septiembre de 1967.

Fuimos ordenados sacerdotes en Viseu, junto con otros cinco misioneros combonianos, el 13 de julio de 1968, por el entonces obispo de la dióce­sis, Mons. D. José Pedro da Silva. Mientras yo tuve la gracia de poder partir inmediatamente para las misiones de Mozambique, al P. Martins se le pidió que permaneciese en Lisboa en la importante tarea de distri­buir nuestra revista mensual Audácia.

En 1970, fue enviado a Mozambique para enseñar portugués e historia en la Escuela de Artes y Oficios de Carapira (Nampula). Pocos meses después, sin embargo, la Capellanía Militar Nacional solicitó los servicios de un sacerdote comboniano como capellán castrense, y el destino cayó sobre el padre António. Después del curso en la Academia Militar de Lis­boa, partió para Angola, donde llegó en noviembre de 1971 y fue desti­nado a Uige, en el norte del país.

El P. Martins regresó a Portugal en febrero de 1974 y fue destinado a la comunidad de Famalicão como coordinador de animación misionera. Allí me reuní con él en 1976, cuando fui destinado a la provincia portuguesa y le sustituí como superior de la comunidad. De Famalicão, el P. Martins pasó a la comunidad de Maia, donde permaneció hasta 1980, siempre como responsable de la animación misionera. Todo el mundo era cons­ciente de su asombrosa capacidad para empatizar con la gente y tejer relaciones humanas verdaderas y profundas, lo que trajo puntualmente a la comunidad un gran número de amigos y bienhechores.

En 1980, también para él llegó por fin la oportunidad de partir a la misión. Fue enviado a Perú, a la parroquia de Cerro de Pasco, a 4.330 metros de altitud, donde permaneció cuatro años. No fue una misión fácil: el frío y la falta de oxígeno en el aire provocaban cansancio y dolores de cabeza, obligando a los misioneros a regresar periódicamente a Lima para repo­ner fuerzas. En 1984, volvió a Portugal para reanudar su trabajo de ani­mación misionera, primero en la comunidad de Famalicão y después en la de Maia, donde asumió también el servicio de animación vocacional.

De julio de 1989 a junio de 1990, tuvo la posibilidad de pasar un año sabático en Roma, en la Comunidad de la Curia. En julio, ya estaba en Brasil, en la parroquia de Ouro Preto do Oeste, Rondonia. En 1993, fue destinado a la parroquia de São José do Rio Preto y, en 1997, a una parroquia de Río de Janeiro. En julio de 1999, regresó a Portugal, a la comunidad de Maia, donde permaneció hasta 2007. En julio de 2007, volvió a Perú para una segunda estancia hasta 2013, para el ministerio en la parroquia de El Carmen-Chincha; desde 2011, fue también superior de la comunidad comboniana local.

De vuelta a Portugal, fue animador de la pastoral vocacional en Famali­cão y luego miembro de la comunidad del Postulandado Unificado y Cen­tro Vocacional Juvenil en Maia hasta julio de 2020, cuando fue destinado a la comunidad de Viseu, una casa adaptada para acoger a ancianos y enfermos. Allí continuó su ministerio de Reconciliación y Consolación con sus hermanos y la gente del barrio.

Fue en Viseu donde le visitó la hermana Muerte. La noche del 3 de fe­brero se retiró a su habitación, pero a la mañana del día siguiente lo en­contraron muerto, probablemente de un ataque al corazón. En la misa funeral, celebrada el 7 de febrero, estuvieron presentes decenas de her­manos de todas nuestras comunidades y algunos sacerdotes diocesanos de parroquias vecinas.
P. Manuel Horta, mccj