Jueves, 25 de marzo 2021
Me llamo Lucía Santana Fonts [misionera comboniana
española] y me encuentro trabajando de enfermera en un Centro de Salud en Bagandou, una zona rural del norte de la República Centroafricana (RCA). Aquí, que como bien dice el nombre del país se encuentra justo en la parte central del continente africano, el virus del Covid-19 no se ha expandido, así que de momento estamos salvados… al menos de este mal, pero tenemos otros peores.

Lucía Santana Fonts, misionera comboniana española, en la República Centroafricana.

Desde diciembre el país ha sufrido el asedio de grupos rebeldes, anteriormente enfrentados, que se unieron en esta ocasión bajo el mando del antiguo presidente Bozizé para boicotear las elecciones. Pero no lograron impedir que se nombrara el presidente electo Touaderà, a pesar de toda la violencia y miedo sembrado en todas las regiones.

En nuestra región sólo estuvieron de paso, pero la gente huyó de pánico al bosque para esconderse cuando supieron de su llegada. Nosotras también nos asustamos y esos días nos refugiamos en la casa de los sacerdotes de la misión, junto con otras familias.

Actualmente estamos sufriendo el bloqueo de la frontera con Camerún, donde los rebeldes se han instalado desde enero, para evitar el paso de mercancías. Esto está preocupando mucho a la población, que ve los precios aumentar y los alimentos básicos agotarse sin piedad. Se trata de una lenta agonía, pues el país, que ha sufrido innumerables guerras consecutivas, es dependiente completamente de las ayudas y mercancías importadas del extranjero. ¡Hasta las cebollas nos llegan del país vecino!

Aquí las hermanas estamos todas bien y con salud, y trabajando con pasión cada día por el Reino de Dios a través de nuestros ministerios respectivos. Yo personalmente estoy empezando a entender el sango, la lengua local y a practicarlo torpemente con las personas.

Particularmente este año he disfrutado mucho con un trabajo que hemos hecho de educación sanitaria y de higiene en los campamentos de pigmeos, la población indígena del lugar. Ha sido una experiencia muy fuerte para mí la amistad con este pueblo marginado y excluido completamente de la sociedad centroafricana… ¡Pero a la vez tan rico en valores y cualidades!

Me gustaría mucho poder aprender algo de su humildad, sencillez y ternura. Este pueblo ya forma parte de mi corazón. Que el Señor nos indique los caminos para ayudarles a llegar a una mayor independencia y realización como personas, caminos para llevarles a disfrutar de su plena dignidad y libertad. Pues la liberación que Cristo trajo también es para ellos, uno de los pueblos más vulnerables de la tierra.

Quisiera compartir una reflexión que el Papa Francisco hace en su encíclica “Fratelli Tutti”: “El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos.”
Un abrazo en la paz de Cristo
Lucía Fonts
Misionera Comboniana