Viernes, 20 de febrero 2026
Desde la Conferencia de Religiosos y religiosas de Guatemala (CONFREGUA) nos llena de alegría el saber que en Guatemala cada vez son más las hermanas y hermanos africanos que llegan para hacer misión. (…) Nos alegra profundamente su presencia, porque traen consigo alegría, dinamismo, esperanza, su fe viva y su riqueza cultural; una manera cercana y profundamente humana de experimentar y anunciar a Dios.
El continente africano ha sido, durante muchos años, profundamente golpeado por la desigualdad, la violencia, el hambre, la esclavitud, la guerra y la explotación. En no pocos lugares, además, comunidades enteras han sufrido persecución a causa de su fe.
Sin embargo, se habla muy poco de África. En nuestras escuelas rara vez se nos enseña la riqueza humana que alberga este continente. Incluso dentro de la misma Iglesia, pocas veces se reconoce con suficiente fuerza el invaluable aporte de los miles de misioneros y misioneras africanas, cuyas historias de fe y resistencia siguen marcando un antes y un después en el mundo actual.
Para muchas congregaciones, hoy el continente africano se ha convertido en uno de los más fecundos en el ámbito vocacional. Son numerosas las juventudes con inquietud misionera y con el deseo profundo de seguir expandiendo la Iglesia. Jóvenes que dejan familia, tierra y, muchas veces, otros proyectos personales, para arriesgarse por el Evangelio. Porque eso es lo que nos enseña Jesús: arriesgarlo todo por el Reino, apostar por una vida más plena, enraizada en los valores del Evangelio.
Con frecuencia cerramos los ojos ante esta realidad y nos negamos a reconocer el rostro de Jesús presente en nuestros hermanos y hermanas africanos, cuya entrega silenciosa sigue transformando comunidades enteras.
En el contexto actual, en un mundo marcado por la desesperanza y por la lógica del “sálvese quien pueda”, se vuelve urgente reconocer los signos reales de esperanza. No una esperanza romantizada, que se limita a esperar pasivamente que todo mejore o a dejarlo todo en las manos de Dios, sino una esperanza activa, encarnada, comprometida. Esa esperanza la vemos reflejada en las y los misioneros del continente africano que llegan a nuestros países para acompañar, servir y compartir. Nos traen la Buena Nueva hecha acción, fe solidaria y cercanía concreta con los pueblos.
Desde la Conferencia de Religiosos y religiosas de Guatemala (CONFREGUA) nos llena de alegría el saber que en Guatemala cada vez son más las hermanas y hermanos africanos que llegan para hacer misión. Gracias a su entrega y solidaridad se sostienen espacios como casas de migrantes, comisiones pastorales y diversos servicios eclesiales que acompañan al pueblo guatemalteco. Nos alegra profundamente su presencia, porque traen consigo alegría, dinamismo, esperanza, su fe viva y su riqueza cultural; una manera cercana y profundamente humana de experimentar y anunciar a Dios.
José Pablo Juárez Herrarte
Departamento de Comunicaciones
CONFREGUA (Conferencia de Religiosos y religiosas de Guatemala)
Asamblea Nacional de Religiosos, 24 y 25 enero 2026.
Ciudad de Guatemala
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