Lunes 16 de diciembre 2013
“Les deseamos una Navidad con un nuevo entusiasmo por la misión, fruto de la gratitud por la presencia del Señor entre nosotros. Estamos en las manos del Señor y desde el profundo de nuestro corazón queremos decirle gracias porque nos ha elegido para ser demora de su presencia y para decir al mundo cuánto nos ha amado llamándonos a ser sus misioneros en las grutas de nuestro mundo. Buena fiesta a todos y un recuerdo fraterno”, es el deseo del Superior General, P. Enrique Sánchez G., y su Consejo.

La alegría de la Navidad

“He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo
y lo llamará Emmanuel”
(Is 7,14)

Queridos hermanos,
En estos días en que nos preparamos a la fiesta de la Navidad del Señor, queremos enviarles nuestros mejores deseos asegurándoles nuestro recuerdo y afecto.

Son días que nos invitan a agradecer a Dios por el don de su presencia entre nosotros y por habernos dado la posibilidad de continuar nuestro servicio a la misión como testigos del amor.

Mientras contemplamos la imagen de la gruta de Belén, donde reconocemos a Dios hecho hombre, nos viene espontáneamente decir gracias al Señor porque ha sido bueno con nosotros manifestándonos su rostro. El mismo rostro que hemos visto y reconocido en tantos hermanos y hermanas que hemos encontrado en nuestras misiones, en nuestras comunidades cristianas y en cada persona que el Señor nos he permitido encontrar en este año que termina.

Una vez más el Señor se hace pequeño y nos habla a través de su Palabra y las palabras de nuestra humanidad que sigue esperándolo y lo busca como Dios hecho uno de nosotros para encontrarnos en donde nos hallamos con toda nuestra historia, nuestros sueños y el deseo de trabajar en la edificación de una humanidad según su corazón.

El niño que contemplamos en el pesebre es el Dios que comparte nuestras preocupaciones y nuestros dolores, nuestras debilidades y nuestros límites, el Dios que nos hace entrar en la experiencia de la alegría que sólo él puede dar.

Nos sentimos, pues, invitados a vivir estos días en el espíritu de la fiesta que llena nuestro corazón cuando nos descubrimos destinatarios del grande amor de Dios y de sus predilectos en un mundo en el que no es fácil encontrar la verdadera felicidad.

Este gozo, sin embargo, no nos permite olvidar a tantos hermanos y hermanas que sufren hoy de modo particular en silencio y con una grande esperanza. La esperanza que también para los más abandonados brillará la luz del Señor que viene a iluminar a cuantos caminan en las tinieblas y a liberarlos de todo lo que obstaculiza el amor.

Mientras nos preparamos a vivir el misterio de Dios que se hace uno de nosotros, escuchamos y vemos las noticias dolorosas que llegan de la República Centroafricana donde la violencia se convierte en lágrimas de dolor que gritan pidiendo al cielo el don de la paz, de la misericordia y de la compasión.

Queremos unirnos a esta súplica diciendo también nosotros: Señor ven pronto, hazte ver y reconocer como portador de la paz, de la reconciliación y del perdón; de la vida que nos convierte en hermanos.

La alegría de la Navidad no nos permite olvidar a nuestros hermanos y hermanas que viven su servicio misionero en Sudán, Congo, Eritrea y otras partes de África, así como en Europa, América y Asia, donde ser misioneros hoy no resulta fácil y donde la experiencia de la cruz obliga a pedir al Señor que tenga piedad, que abra espacios nuevos en los cuales su presencia sea reconocida y aceptada.

Ven Señor y pon tu tienda entre nosotros.

Queremos con estas pocas líneas invitar a vivir esta fiesta de Navidad como una verdadera fiesta misionera, abriendo de par en par las puertas del corazón para dejarnos invadir por la fuerza del Señor que nos hace ver el futuro con confianza y nos permite continuar nuestro servicio misionero con humildad, aceptando y reconociendo cuanto sea urgente ponernos en una actitud de auténtica conversión.

Les deseamos una Navidad con un nuevo entusiasmo por la misión, fruto de la gratitud por la presencia del Señor entre nosotros. Estamos en las manos del Señor y desde el profundo de nuestro corazón queremos decirle gracias porque nos ha elegido para ser demora de su presencia y para decir al mundo cuánto nos ha amado llamándonos a ser sus misioneros en las grutas de nuestro mundo.

Buena fiesta a todos y un recuerdo fraterno.
P. Enrique Sánchez G.
P. Alberto Pelucchi
P. Antonio Villarino
P. Tesfaye Tadesse
Hno. Daniele Giusti